Homer Simpson y el sueño polifásico
 
Todos los expertos en materia de salud se ponen de acuerdo advirtiendo que dormir una cantidad mínima de horas es primordial:

  • En lo que se refiere a la regeneración de nuestras “baterías” para compensar la actividad física de la jornada (metabolismo).
  • En lo que se refiere al mantenimiento cerebral: a la reorganización y optimización de las conexiones cerebrales.

En el artículo que dedicamos a los CICLOS CIRCADIANOS, hablamos de la existencia de un reloj interno que regula nuestras horas óptimas para dormir y para despertarnos.
Este reloj se ajusta a nosotros en su mayor medida en sincronía con el ciclo solar y la luz que recibimos del astro rey. Nos despertamos cuando amanece y nos acostamos al anochecer.
 
Sin embargo, esto parecía razonable siglos atrás. Hoy en día, con los avances tecnológicos y posibilidad de recibir algún tipo de luz las 24 horas del día, nuestro cuerpo y, con ello, nuestro reloj interno, ya no nota la diferencia entre el día y la noche. Y, como consecuencia, se desorienta.
 
Es por esto que, en la época moderna en la que vivimos, el único momento de oscuridad total que conoce nuestro reloj interno es cuando dormimos. Por otro lado, el momento en el que dormimos viene determinado por el reloj interno. Lo que quiere decir que es probable que en estos momentos, nuestro reloj solar (el biológico) y nuestro reloj social (el que viene determinado por el ritmo al que nos hace vivir la sociedad actual), no se correspondan en absoluto y nuestro cuerpo no se regenere de la manera más correcta.
 
Y es esta la razón por la que, quizá, deberíamos plantearnos la idea de modificar nuestros hábitos de sueño. Pero para ello, antes de nada, debemos saber en qué consiste el sueño.
 
El sueño se compone de 5 fases que componen cada ciclo
4 fases NREM (No REM) y 1 fase REM (Rapid Eye Movement), que se distribuyen así:
 

- 1NREM – 2NREM – 3NREM – 4NREM – REM -

 
y que se repite indefinidamente hasta que nos despertamos. Cada ciclo, en humanos, dura entre 90 y 110 minutos, donde cada una de las 5 fases dura entre 18 y 22 minutos.
 
Cada fase tiene sus propias características y funciones vitales, pero se dice que la única fase en la que realmente descansamos y regeneramos nuestro cuerpo y nuestras células es la fase REM (la última de las 5 fases).
 
Esto plantea una duda: En el transcurso de una noche cualquiera que hemos dormido 8 horas y completado 6 veces el ciclo, le habremos dedicado únicamente 120 minutos al descanso óptimo, a aquel que alcanzamos en la fase REM. Es decir que, de alguna manera, no estamos aprovechado 4/5 partes del tiempo que dedicamos a dormir.
 
Pues bien. Desde que tenemos uso de razón, nos han enseñado que esta era la manera como el cuerpo y la mente mejor descansan. Pero, ¿y no sería más beneficioso encontrar la manera de alcanzar más momentos de fase REM mientras dormimos?
 
El modelo que hemos venido practicando toda nuestra vida se denomina sueño monofásico, que se caracteriza por un único ciclo durante la noche y que corresponde al ejemplo que acabamos de mencionar.
 
Muchos de nosotros también practicamos habitualmente el sueño bifásico, que es el típico ciclo de la noche (quizá reducido en 1 o 2 horas), al que le añadimos una siesta a mediodía. A pesar de no diferir mucho del sueño monofásico, la siesta ya proporciona muchos beneficos a nuestro cuerpo. Si no lo sabías, te invito a que leas el artículo donde hablamos de esos BENEFICIOS DE LA SIESTA.
 
Diversos experimentos, estudios y experiencias personales nos han llevado a interesarnos por lo que se denomina Sueño Polifásico que, a diferencia de los sueños monofásicos (dormir una vez al día) y bifásicos (dos veces al día), consiste en la práctica de dormir múltiples veces en períodos muy cortos de tiempo a lo largo de la jornada.
 
Lo verdaderamente importante de este tipo de sueño es que, al dormir menos tiempo y más veces al día, tu cuerpo se acaba adaptando a ese nuevo reloj interno que le estás creando. El objetivo es conseguir el máximo de minutos de sueño REM y por ello se “engaña” y fuerza el organismo a aprovechar los pocos minutos de sueño que dispone y sumergirse inmediatamente en esta fase que, como hemos mencionado antes, es la fase más profunda y donde se produce mayor descanso.
 
Por decirlo en pocas palabras, con el sueño polifásico se busca optimizar las horas de sueño durmiendo menos pero de manera mucho mas eficiente y beneficiosa para el cuerpo y para la regeneración cerebral.
 
La naturaleza nos ha mostrado que hay muchas especies de animales que rigen sus ciclos del sueño en base a algún modelo polifásico. También han sido muchos los personajes famosos que han asegurado haberlo practicado con éxito en alguna etapa de su vida. Leonardo da Vinci, NIKOLA TESLA,, Napoleon, Benjamin Franklin, Winston Churchill y THOMAS EDISON, solo por poner algunos ejemplos, decían sentirse más productivos, creativos, enérgicos y saludables gracias a ello.
 
A continuación os traemos algunos de los ciclos polifásicos más eficientes. Todos ellos funcionan de la misma manera: dividen las 24 horas del día en varias fases separadas por pequeñas siestas.
 

Ciclo Everyman:

Se duermen 3 horas seguidas en la noche y 3 siestas de 20-30 minutos repartidas a lo largo del día.

Ciclo Dymaxion:

4 siestas de 30 minutos cada 6 horas.

Ciclo Uberman:

6 siestas de 20 minutos cada 4 horas.
 
 
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Naturalmente, adaptar nuestros ciclos de 7 – 8 horas de sueño a nuevos ciclos donde sólo consumimos 2 o 3 horas para dormir, no debe resultar nada fácil. Sobre todo con los métodos Dymaxion y Uberman, que son son los más duros y radicales. Pero también son los más óptimos y eficientes.
Por ello, debemos ser estrictos con los horarios y no fallar en las siestas ni cambiar los tiempos definidos., Y tener la suficiente paciencia y constancia.
 
En www.TodoEnLaVidaEsActitud.com nunca hemos creído ciegamente en este tipo de experimentos y testimonios. Pero cuando conocimos de la existencia de estos métodos, sentimos cierta curiosidad ante la posibilidad de controlar y actuar sobre aquello que soñamos, ante la posibilidad de dormirnos al instante sin necesidad de dar vueltas y más vueltas en la cama, o ante la posibilidad de poder disfrutar de mayor número de horas duante el día para nuestras familias, amigos y pasiones.
Por ello, nos propusimos probar la eficiencia del sueño polifásico y hemos llevado una bitácora detallada con cada uno de los datos e incidentes que se han ido produciendo mientras intentábamos alcanzar nuestro objetivo.
Puedes consultar en el siguiente DOCUMENTO todos los resultados y experiencias que hemos obtenido de este Proyecto de Sueño Polifásico.
 
Y no dudes en preguntar o comentar al respecto. Estaremos encantados de leerte.
 
 

 
el efecto bola de nieve, los nuevos modelos de negocio y el marketing de afiliados
 
En un momento en el que el modelo económico, tal y como lo conocíamos hasta ahora, no pasa por su mejor época, son muchas las compañías que se han ido adaptado a nuevos modelos llenos de oportunidades, más acordes a los tiempos y necesidades en las que nos movemos en un siglo XXI que nada tiene ya que ver con el siglo que hemos dejado atrás, donde no existía internet y casi no conocíamos el desempleo.
 
Algunas de esas compañías generan miles de millones de beneficios anuales. Millones de consumidores están obteniendo ingresos mucho mayores de lo que nunca jamás habían soñado. Y todo ello, por simplemenie recomendar un producto o servicio que consumen habitualmente y con el cual se sienten satisfechos.
 
Imagina que:
 
1. has estado este fin de semana en el cine viendo la última película de tu actriz favorita y, te ha gustado tanto, que casi no tienes tiempo para llamar a tu mejor amiga y comentarlo con ella.
2. Tu amiga, intrigada, acude al día siguiente con su novio a ver qué tan buena es esa película.
3. A la semana siguiente, el encargado del cine, te recompensa económicamente por haberle traído a su sala a dos nuevos espectadores.
 
Pero la recompensa no acaba aquí. El encargado del cine te recompensará también por aquellos nuevos espectadores que vayan a acudir al cine por la recomendación de tu amiga, así como le recompensará también a ella.
 
Pues bien. Esta idea ya existe. Se llama Marketing de Recomendación y puede generar un poderoso Efecto Bola de Nieve en lo que se refiere a ingresos pasivos, en la economía de las personas.
 
Hoy en día es muy amplio el abanico de compañías que desarrollan este tipo de modelo de negocio. Algunas distribuyen y venden productos que consumimos habitualmente (alimentos, cosméticos, productos del hogar…).
Otras, se dedican a la comercialización de servicios (informáticos, publicidad, seguros, paquetes vacacionales…)
No todas ellas son buenas opciones. Pero son muchas las que esconden verdaderas oportunidades de negocio a medio plazo.
 
Si te sientes atraído por alguna de ellas, recopila toda la información que puedas y estudia sus productos, su mercado potencial, su trayectoria, etc.
 
Y si lo deseas, también nosotros intentaremos aclarar tus dudas.
 

“Los ricos arman redes de distribución. Los pobres buscan trabajo.
¿En qué lado prefieres estar?”

_____(Robert Kiyosaki)______


Para terminar, en el siguiente video te mostramos, de manera sencilla, el verdadero potencial de este modelo de negocio.
 
 

 
 

 
Nikola Tesla, el genio que ha sabido iluminar al mundo
 
Ha sido considerado el artífice de la llamada “segunda revolución industrial”…
Muchos de los avances tecnológicos y dispositivos que utilizamos hoy en día se basan en sus estudios e inventos…
Para muchos, ha sido el ingeniero y máximo responsable de la electricidad del siglo XX…
Y, sin embargo, pocos son los que realmente conocen la historia de Nikola Tesla.
 
Ex-empleado y enemigo de Thomas Edison, a quien la ciencia le ha atribuído el mérito de la invención de la bombilla, fue Tesla quien verdaderamente supo iluminar el mundo gracias al circuito de corriente alterna, infinitamente más práctico y efectivo que el circuito de corriente contínua de Edison, que generaba constantes problemas.
 
Las bombillas de bajo consumo, el control remoto, la robótica, los rayos X o las redes WiFi, son sólo unos ejemplos de todo lo que Nikola Tesla fue capaz de dar al mundo, a principios del siglo pasado.
 
Incluso la invención de la radio, atribuída en su día a Guillermo Marconi, le fue concedida a él tras su muerte.
 
Por alguna razón, el universo ha impedido que Nikola Tesla (1856-1943) conociera toda la dimensión de su obra. Sus ideas y proyectos, quizá demasiado ambiciosos y adelantados a su tiempo, no fueron comprendidos en su momento y llegó a ser tachado de locura, un adjetivo que le perseguiría hasta el día de su muerte, arruinado y en la más absoluta miseria, en una pequeña habitación de hotel, a pesar de haber sido el creador de más de 800 inventos que aún hoy siguen revolucionando nuestras vidas.
 
Asimismo, los grandes monopolios, encabezados por la General Electric del propio Edison o la Industria Petrolera, constituyeron también una enorme barrera a sus proyectos. Nikola Tesla pretendía dotar al mundo de una energía natural y gratuita, generada a partir de la energía interior del propio planeta, lo cual, de ser posible, arruinaría sus negocios.
Por ese motivo siempre sus proyectos se enfrentaron a constantes obstáculos. Nikola Tesla era consciente de ello. Pero lejos de desistir, siguió luchando por sus ideas.
 

“La ciencia no es sino una perversión de sí misma
a menos que tenga como objetivo final el mejoramiento de la humanidad”

 
Finalmente, el tiempo le ha acabado dando la razón y, sus ideas y documentos, a pesar de haber sido adquiridos, ocultados y archivados por la inteligencia estadounidense, son los pilares de nuevas aplicaciones o modelos energéticos. Y muchos de los proyectos más ambiciosos que hoy en día se llevan a cabo, como el del automóvil eléctrico o el estudio de la antigravedad, nunca habrían sido posibles sin él.
 
“Dejen que el destino diga la verdad y evalúe a cada uno
de acuerdo a sus trabajos y a sus logros.
El presente es de ellos, pero el futuro, por el cual trabajé tanto, es mío”

 
Quizá loco y paranoico, lo que no cabe duda es que su genialidad y capacidad visionaria han revolucionado nuestro mundo, quizá más de lo que nunca podamos llegar a imaginar.
 
Desde aquí, nuestro pequeño homenaje…
 
 

 
 

 
Accepted_Admitido
 
Título original:
Accepted
 
Director:
Steve Pink
 
Intérpretes:
Justin Long, Jonah Hill, Blake Lively, Maria Thayer, Anthony Heald, Adam Herschman, Columbus Short, Lewis Black.
 
 
 
 
 
 
Bajo la supervisión del guionista y productor Steve Pink estrenandose aquí como director, el filme (2006), que inicialmente pudiera hacernos recordar una nueva entrega de las típicas películas universitarias americanas, con grandes dosis de alcohol y fiestas, esconde un enseñanza un tanto más profunda y pretende sacar a la luz una verdad que parece querer mantenerse oculta y silenciada en nuestra sociedad actual: los fallos del sistema educacional que ahogan los impulsos creativos e incluso las ganas de estudiar de cualquiera con un mínimo de inquietudes intelectuales y vitales.
 
Merece especial atención el mensaje en el discurso final del protagonista, así como cada uno de los discursos antisistema que proclama el “tío Ben”, el profesor cuyas clases siguen un método no demasiado ortodoxo:
 

“Bombardeamos a estos críos con un montón de palabrejas para animarles a estudiar
con la creencia de que así tendrán una vida mejor,
pero todos sabemos que lo que estamos haciendo
es criar una nueva generación de compradores y vendedores.
Y les estamos adoctinando para que vivan un infierno de deudas e indecisiones.”

 
Difícilmente nos encontremos ante una película que vaya a recordarse como una de las mejores del género, pero sin duda, nos hará reflexionar acerca de cómo estamos afrontando la vida y si realmente estamos haciendo de ella lo que realmente nos apasiona, nos motiva, y nos gustaría seguir haciendo el resto de nuestros días.
 
“Y a ustedes, ¿de verdad les gustaba el sistema?
¿Les enseñaron a seguir su corazón o solo ir a lo seguro y mirar a otro lado?

 
 

 
 

 
salud e higiene alimentarias
 
La mayor parte de las intoxicaciones alimentarias suelen producirse debido a malas prácticas en la manipulación de los alimentos en algún punto de la cadena alimentaria, que puede ser en una granja de animales, en una fábrica de conservas, en el supermercado o incluso en nuestra propia casa.
 
Dicho de otra manera, es el propio ser humano con su mal uso y manipulado de Los alimentos quien introduce una ingente cantidad de bacterias, virus y parásitos en su organismo a través de la comida sin siquiera darse cuenta. El conocimiento y la aplicación de unas sencillas pautas y normas nos ayudaría a combatir estos patógenos, capaces de provocarnos desde un simple catarro hasta una ulcera, pasando por una gastroenteritis o salmonelosis. Patologías algunas de ellas que incluso podrían llegar a provocarnos la muerte.
 
Algunas medidas a tener en cuenta son tan obvias como mantener una correcta higiene personal lavándose y desinfectándose las manos antes del manipulado, o no toser al aire en ambientes con comida. Otras medidas nos dicen cómo manipular los desechos o los diferentes tipos de alimentos, tanto los cocinados como los crudos, o nos revelan cuales son las temperaturas correctas de conservación de cada uno.
 
Lo que sí está claro es que muchas veces no somos conscientes de que por una mala conducta podemos estar metiendo en nuestro organismo verdaderas bombas de relojería difíciles y, en ocasiones, imposibles de desactivar.
 
El siguiente archivo contiene un Completo Manual para el Manipulador de Alimentos. No dudes en consultarlo y descargarlo libremente si lo deseas. Te evitaras muchos Dolores De cabeza… y de tripas.
 
Completo Manual para el Manipulador de Alimentos
 
 
Además, hemos querido traer un video donde se explica el protocolo ACCPP, que es el sistema que se utiliza para detectar posibles hábitos y zonas de riesgo en la cadena alimentaria. Este protocolo debería aplicarse tanto en el mejor de los restaurantes, como en una conservera, como en tu propia casa. De este modo sabrás si estás jugando con tu salud y tu comida, y dónde deberías modificar alguno de tus hábitos.
 
Porque recuerda: Más vale prevenir que curar.
 


 
 

 
el buho, la alondra, los ciclos circadianos y el reloj interno
 
Sois muchos los que tenéis la costumbre de permanecer despiertos, leyendo o viendo algún programa en la televisión hasta altas horas de la noche siempre que vuestras obligaciones cotidianas os permiten hacerlo.
 
Otros, por el contrario, probablemente no podáis ni siquiera estar los domingos en la cama una vez amanezca, aun cuando la víspera hayáis trasnochado más de la cuenta.
 
A veces, se trata de costumbres o hábitos que vamos adquiriendo con el tiempo. Otras, son consecuencia de nuestros horarios laborales u otras obligaciones.
 
Sin embargo, para muchos de nosotros, madrugar o trasnochar no es sólo cuestión de factores externos o imposiciones horarias, sino del funcionamiento de nuestro propio reloj interno.
 
Los ritmos circadianos son mecanismos que generamos de un modo automático en el núcleo supraquiasmático, que se encuentra en el hipotálamo, y nos permiten ajustar el funcionamiento de nuestro cuerpo a los ciclos biológicos y variaciones ambientales, como las condiciones de luz y temperatura, las fases del sueño, la alimentación, actividad hormonal o regeneración celular, entre muchas otras. Es este nuestro reloj interno del que tanto hemos oído hablar.
 
En lo que se refiere exclusivamente al sueño, respecto al ajuste del ritmo circadiano al ciclo Día-Noche, diversos estudios han establecido 2 cronotipos, es decir, que existen dos tipos de personas, según sus características:
 

Alondras:

Como el ave que les da nombre, son aquellas personas que parece no les cueste esfuerzo madrugar, que se despiertan incluso sin necesidad de despertador y se encuentran activos y productivos desde primerísima hora en cuanto amanece, pero que se van apagando según se van acabando las horas del día. Lo más habitual es que no permanezcan despiertos más allá de las diez u once de la noche…
 

Buhos:

igual que el ave nocturna, se trata de personas que a pesar de madrugar (muchas veces por obligación), no consiguen su mayor momento de productividad hasta pasado el mediodía. Van despertando y activando sus “radares”según va avanzando la jornada y difícilmente se acuestan antes de las 2 o las 3 de la madrugada si pueden evitarlo.
 
Se cree que un 10% de la población pertenece al grupo de las alondras y un 20% al grupo de los buhos. El resto, alrededor del 70% de la población, se ajusta al ciclo Día-Noche, con mayor o menor tendencia a alguno de esos extremos, pero en proporciones aceptables. A estos se les ha acuñado el término “colibrí”.
 
 
El siguiente cuestionario, elaborado por los cronobiólogos Horne y Otsberg, te permitirá conocer la tendencia que tienes hacia un cronotipo determinado debido a tus particulares ciclos biológicos. Una vez lo conozcas, podrás organizar tu vida y tus actividades cotidianas de manera que puedas sacarles el mayor partido posible, adecuándolos a los momentos de mayor energía y productividad de cada jornada, aprovechando, de esta manera, todo tu potencial.
 
Cuestionario Matutinidad-Vespertinidad de Horne y Otsberg
 
 
Y en el siguiente video, el experto en cronobiología Till Roenneberg habla con Eduard Punset sobre esos relojes biológicos que rigen nuestra vida.
 

 
Entonces, ¿eres tú un ave matutina? ¿Nocturna? O, ¿te adaptas a las condiciones como el pequeño colibrí?
 
 

 
la regla de los 2 minutos
 
La pereza y la falta de constancia son algunos de los mayores obstáculos que se nos presentan cada vez que pretendemos adquirir un nuevo hábito o intentamos realizar una tarea que no nos gusta. Siempre, en estos casos, el “ya lo haré más tarde” o “mejor empiezo mañana” se terminan conviertiendo en un más que probable “nunca”.
 
La procrastinación nos ataca subconscientemente cada vez que debemos aferrarnos a una disciplina, si pretendemos alcanzar aquellos objetivos que nos hemos propuesto. No importa si se trata de ser más productivo en el trabajo, hacer un poco de ejercicio cada día, aprender un nuevo idioma o mantener bonito nuestro jardín.
 
El ser humano es débil ante cualquier tentación y muchas veces nosotros mismos nos inventamos esas tentaciones que nos hacen sucumbir ante esos retos que quizá nos pudieran hacer mejores y más productivos en nuestras vidas.
 
Si fuéramos capaces de convertir un nuevo hábito o disciplina en algo más fácil de llevar a cabo, probablemente toda tentación que enfrentáramos se vería como una amenaza menor, o incluso dejaríamos de sentirnos amenazados.
 
La buena noticia es que, efectivamente, somos capaces de hacer todo eso más fácil.
David Allen, en su libro Organízate con eficacia (originalmente en inglés “Getting Things Done”), propone una idea muy simple pero muy efectiva: “La Regla de los 2 minutos”.
 
“Si la acción puede llevarse a cabo en menos de 2 minutos, hágala la primera vez que se le presente la oportunidad. Incluso en el caso de que el asunto no tenga alta prioridad, hágalo ahora si va a tener que acabar haciéndolo igualmente. La razón de ser la regla de los dos minutos es que constituye el límite temporal en el que archivar, planificar o programar una tarea ocupa más tiempo que llevarla a cabo en cuanto nos cae en las manos. En otras palabras, es el umbral de la eficiencia”.
 
¿Te acabas de acordar de que tienes que llamar a tu amigo para felicitarle por su cumpleaños? Pues bien, si te va a llevar menos de 2 minutos hacerlo, llámalo ahora mismo.
¿Tienes que poner una lavadora y no sabes en qué momento de la tarde hacerlo? Pues el mejor momento es ahora, mientras estás decidiendo cuándo.
¿Has recibido un correo de un compañero de trabajo que necesita una respuesta? Pues no esperes y respóndele ahora.
 
“Si la tarea no merece el trabajo de llevarla a cabo, deséchela. En caso de que sí valga la pena invertir tiempo, y teniendo en cuenta que antes o después acabará haciéndola igualmente, entra en juego el factor eficiencia”.
 
Esta regla fue inicialmente desarrollada para fines de productividad. Sin embargo, su fuerza es tal, que podemos aplicarla a muy diversos factores en nuestra vida, incluso a la hora de dar solidez y consistencia a esos nuevos hábitos que tanto nos cuesta mantener.
 
Probablemente ninguno de esos hábitos nos llevé sólo un par de minutos. Pero puesto que debemos ser conscientes de la dificultad (sobre todo psicológica) de empezar esa nueva tarea, debemos simplificarla en su primera etapa, de manera que no nos cueste tanto adquirir el nuevo hábito. Una vez nos hayamos hecho a ello, todo el proceso será mucho más sencillo.
 
¿Quieres aprender a cocinar pero no crees tener la disciplina necesaria para conseguirlo? Corta hoy una cebolla. Y mañana una patata. Nada de esto te llevará más que un par de minutos. En unas semanas te sentirás emocionado ante la posibilidad de preparar la primera cena a tu familia.
 
¿No eres capaz de sacar fuerzas para limpiar tu casa como es debido? Coge ahora mismo la escoba y barre simplemente el pasillo. Es una tarea que no te llevará ni 2 minutos. Si te habitúas a hacerlo cada día, pronto te verás limpiando los cristales de tus ventanas con total naturalidad.
 
¿No te sientes lo suficientemente motivado para ir a a fortalecer tu cuerpo al gimnasio? Cálzate tus zapatillas de deporte, sal a la calle y camina a paso ligero hasta la esquina. Sólo por el hecho de salir cada día solamente hasta la esquina, en pocos días habrás adquirido el nuevo hábito de salir a caminar y hacer ejercicio. Y antes de que tú mismo te dés cuenta, estarás caminando hasta el gimnasio con intención de fortalecer todo tu cuerpo.
 
De alguna manera, lo que hacemos es enfocarnos en el sistema, que es más importante que el objetivo en sí. Primero construimos los cimientos, adquiriendo el nuevo hábito y, una vez habituados a ello, lo vamos perfeccionando y adecuando a nuestras verdaderas necesidades y exigencias, con el fin de conseguir los resultados esperados.
 
Es posible que tengas algunas dudas sobre la eficiencia de esta idea. Pero teniendo en cuenta que sólo te llevará un par de minutos al día obtener la respuesta, merece la pena que lo intentes.
 
¿Aceptas el reto?
 
 

 
efecto mariposa y teoría del caos
 
La historia cuenta que el matemático y meteorólogo Edward Lorenz (1917 – 2008) trabajaba en un modelo matemático que le permitiera predecir los comportamientos y variaciones del clima.
 
Cuando creía que había encontrado la solución a su ecuación, una última prueba le demostró que un simple decimal en una de las variables alteraba toda su hipótesis de manera notable.
 
Aquellos resultados tan dispares le llamaron tanto la atención que Las conclusiones de este estudio fueron publicadas en 1972 bajo el nombre de “Predictibilidad: ¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil desatar un tornado en Texas?” y, hoy esta teoría es mundialmente conocida como el “Efecto Mariposa”.
 
Pero, y ¿qué pretende demostrar realmente este trabajo?
 
Pues que la más mínima variación en alguna de las condiciones iniciales de un determinado sistema puede provocar que éste evolucione en ciertas formas completamente diferentes, hasta el punto de que cualquier perturbación llegue a provocar un proceso de amplificación tal que pueda transformar radicalmente las condiciones finales.
 
Pero estas transformaciones no sólo suceden en el campo científico y en las matemáticas. La historia está cargada de todo tipo de minúsculas variaciones que han desencadenado en cambios de enormes magnitudes a nuestras vidas.
 
Uno de los ejemplos más claros quizá sea aquel simple gesto en un autobús por parte de una rebelde Rosa Parks (el primer paso a la libertad), que supuso el principio del fin de la segregación racial.
 
Pero contamos con ejemplos cotidianos por todas partes. Los países y los gobiernos, las empresas, los organismos económicos y financieros o, incluso nuestros propios estados de ánimo, se basan en sistemas caóticos donde una pequeña acción, por insignificante que sea, puede desencadenar consecuencias de enormes magnitudes.
Hoy en día no nos resulta extraño ver en los medios cómo una simple convocatoria por las redes sociales, congrega a cientos de miles de personas en torno a un objetivo común que puede incluso acabar con una dictadura.
 
En el siguiente video, se recrea esta teoría del caos y especialmente, el relato “El Ruido de un Trueno” de Ray Bradbury , basado en ésta, donde unos científicos consiguen crear una máquina capaz de viajar en el tiempo. Varios viajes al pasado y unas pequeñas alteraciones en su estancia a millones de años atrás los traerá de vuelta a un presente totalmente distinto del que hasta ahora conocían. Una parodia no carente de humor ácido por parte de sus protagonistas…
 
La moraleja e idea principal que se desprende de todo este Efecto Mariposa es que debemos empezar a comprender que es realmente equivocado sentirnos impotentes ante determinadas situaciones y creernos insignificantes ante los retos que nos plantea cualquier aspecto de nuestra vida. Un solo paso, un pensamiento o una pequeña acción, por inocente o débil que sea, es capaz de poner en marcha un engranaje cuyas consecuencias somos incapaces de prever.
 
Esperamos esta idea te ayude a disipar toda duda acerca de la repercusión que cualquier acto o pensamiento tuyo puede causar en el mundo que te rodea.
 

Sé positiv@, cree en ti mism@ y entiende que todo cuanto hagas puede ser una pieza vital en ese enorme puzzle que es tu vida.

 


 
 

 
cisne negro
 
El ser humano siempre ha deseado tener el control de todo cuanto le rodea.
 
Queremos que:
los expertos económicos nos informen cuándo saldremos de la crisis,
los expertos climáticos nos cuenten cómo de caluroso será el próximo verano,
Incluso nosotros mismos creemos haber averiguado el motivo por el que hemos cogido la gripe la semana pasada o nuestro ordenador no ha querido funcionar esta mañana.
 
Nos sentimos seguros ante las confirmaciones estadísticas donde sólo 1 de cada 10 personas puede padecer tal enfermedad, o ante las leyes de probabilidades que me aseguran que si continúo unos meses en la compañía, el director me subirá el salario.
Necesitamos sentirnos dueños y creadores de nuestro destino con nuestros actos y nuestras decisiones.
Lamentablemente, la mayor parte de los sucesos más importantes en nuestra vida han sido, son y serán fortuitos e imposibles de prever. Y esos sucesos son los que verdaderamente mueven todo el mundo que nos rodea.
 
Nassim Nicholas Taleb, un consagrado operador financiero convertido a escritor y ensayista de éxito en nuestros días, cuenta en su libro “El Cisne Negro”, la enorme repercusión que estos sucesos y acontecimientos tienen sobre nosotros.
 
“Antes del descubrimiento de Australia, los europeos no tenían ningún motivo para pensar que podía existir un cisne negro. Hasta que llegamos a Australia, y el descubrimiento de una sola ave acabó con siglos de evidencia. Este hecho ilustra una grave limitación de nuestro aprendizaje a partir de la observación y la experiencia”.
 
Nuestro inconsciente no termina de asumir que ningún “cisne negro” pueda desencadenar consecuencias y alternativas que antes no se habían planteado, programado ni predicho. No termina de valorar esta serie de sucesos improbables y siempre le viene por sorpresa cada vez que uno de estos golpes maestros del “destino” pone las cosas ante una nueva realidad, a veces totalmente contraria a nuestra preconcebida realidad.
 
Y esto sucede porque no somos capaces de enfrentarnos a la incertidumbre, y algo dentro de nosotros quiere subestimar la importancia de la aleatoriedad. Es por eso que amamos las estadísticas, las probabilidades o las matemáticas exactas. Cuando realmente deberíamos comprender que lo más importante no es lo que sabemos, sino lo que no sabemos. LO NORMAL, HOY EN DÍA, RESULTA IRRELEVANTE.
 
Las situaciones que han desencadenado mayores consecuencias, que se hayan sucedido en el mundo y en nuestra vida, han sido siempre “cisnes negros”. No han sido sucesos programados ni tampoco se han podido predecir.
 
Por eso debemos empezar a comprender la verdadera fuerza que se concentra en fundamentos tan importantes como El Principio de Pareto o los trabajos asociados a la Ley de Zipf y a la “Long Tail” (ultimamente muy de moda por sus aplicaciones, entre otras, para el estudio y la optimización del alcance de nuestros sitios y enlaces web).
 
En un mundo en constante evolución y que se va haciendo cada vez más y más complejo, no sólo no debemos olvidarnos de las consecuencias de toda esta aleatoriedad, sino que, hoy por hoy, estamos cada vez más rodeados de cisnes negros que tarde o temprano cambiarán el transcurso de nuestras vidas.
 
Si quieres profundizar un poquito más sobre este tema, la mayor parte del contenido de este artículo ha sido recopilado del libro “El Cisne Negro: El impacto de lo altamente improbable” de Nassim Nicholas Taleb. Una lectura que desde aquí te recomendamos.
 
 
El Cisne Negro - Nassim Nicholas Taleb EL CISNE NEGRO. EL IMPACTO DE LO ALTAMENTE IMPROBABLE (por Nassim Nicholas Taleb)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
cómo empezar la jornada laboral cada mañana de la manera más productiva
 
La siguiente es una adaptación del artículo originalmente escrito en inglés por Jacquelyn Smith para la revista Forbes donde se hace especial hincapié a aquellas tareas que todo trabajador debería realizar a la hora de empezar su jornada laboral cada mañana.
 
 
Llega siempre a tiempo a tu puesto de trabajo:
Siempre debemos ser puntuales. Llegar tarde a nuestro lugar de trabajo no solo da muy mala impresión, sino que además puede significar empezar la mañana corriendo, lo cual podría estropear el resto del día.
 
 
Respira hondo:
Dedica de 5 a 10 minutos a respirar profundamente antes de ponerte a hacer ninguna tarea en tu puesto de trabajo. Esto te ayudará a centrarte y a tomar verdadera conciencia de tu actividad durante la mañana. Por eso es vital que puedas llegar a tu trabajo con el suficiente tiempo para dedicar esos minutos a esa preparación mental.
 
 
Naturalmente, tienes que tener en cuenta que
el desayuno es la comida más importante de todo el día:
Dedica el tiempo necesario a desayunar adecuadamente antes de afrontar tu jornada laboral. De esta manera estarás tanto física como mentalmente mucho más activo para todo aquello que te venga a lo largo de la mañana.
 
 
Establece una lista de prioridades antes de ninguna otra cosa:
Y comienza tu trabajo con todas aquellas tareas que te parezcan las más importantes. Es probable que muchas mañanas tengas que arrastrar tareas que se quedaran a medias el día pasado, que pudieran ser más o menos urgentes, pero intenta comenzar el día con asuntos nuevos y frescos. Eso le dará a tu jornada un aliciente. Ya tendrás tiempo para abordar esas tareas acumuladas una vez hayas dejado en marcha los asuntos más importantes del día.
 
 
Por supuesto,
planifica esa lista de tareas y no dejes lugar a ninguna distracción:
Muchos pasan las horas más productivas del día leyendo listas interminables de e-mails no urgentes, que muchas veces vienen de la mano de enlaces a videos u otras páginas nada prioritarias que acabamos viendo, no sin consultar también las noticias o titulares de prensa del día…
 
 
A veces, las personas no están especialmente activas ni receptivas por la mañana. A muchos les cuesta ser persona en las primeras horas del día. Sin embargo, para lo primero, esa actividad y esa chispa que nos mueva con determinación pueden despertarse con una dosis extra de café o té. Y para lo segundo, la irritabilidad y el mal humor matutino pueden llegar a controlarse y educarse.
Ten consciencia de cómo te comportas con tus compañeros por la mañana e intenta transmitir una actitud positiva:
Las primeras horas en el trabajo van a determinar en gran medida tu actitud para el resto del día.
Esto es especialmente importante si tienes un puesto de responsabilidad o supervisión de equipo. Tus compañeros van a hacer lo que vean en ti. Si físicamente estás presente pero no muestras esa presencia con contactos visuales, conversaciones y muestras de actividad, no esperes que tu equipo responda de otra manera.
 
 
Lo más importante es lo primero:
Intenta realizar las llamadas más relevantes y enviar o responder los correos más urgentes en las primeras horas de trabajo. De este modo, es posible que hayas recibido respuesta a estos antes de finalizar tu jornada.
 
 
Prioriza:
Piensa que tu capacidad mental está en óptimas condiciones en las primeras horas del día. Optimiza esas horas realizando las tareas más importantes, as que te llevan a los mejores resultados. Ya tendrás tiempo a lo largo de todo el resto del día para hacer aquellas otras cosas menos relevantes.
 
 
Puedes proporcionarle a tu cerebro ejercicios mentales,
con una serie de pautas tan simples como coger el teléfono con la otra mano o sentarte en otra silla. Cambiar de alguna manera tu ubicación de vez en cuando, te va a ayudar a aprender a desarrollar tus tareas desde diferentes perspectivas. Y cuando te habitúes a ello, estarás aumentando tu capacidad cerebral, tu productividad o tu concentración.
 
 
Intenta realizar al menos una pausa a mitad de mañana:
Antes de que pierdas tu “momentum productivo”, una buena pausa de unos minutos te revitalizará y facilitará que afrontes el resto de la mañana prácticamente al mismo ritmo que las horas previas. Además, esa pausa te ayudará a mantener visualizados tus objetivos del día.
 
 
Para muchos de nosotros, ser activos, positivos y productivos en las primeras horas de la mañana, puede resultar un verdadero desafío. Pero merece la pena hacer un pequeño esfuerzo y adoptar una actitud positiva desde que salimos de casa si con ello podemos mejorar el resultado final de todo nuestro día.
 
Esperamos estos consejos y pautas puedan haberte ayudado. Y si lo deseas, no dudes en consultar el articulo original en inglés de Jacquelyn Smith “16 things you should do at the start of every work day