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puedes dejar de fumar y de ser esclavo del tabaco

 

Hoy en día son muchos los que desean dejar de fumar y no pueden.  Cada vez encuentran más razones para quitarse ese estúpido hábito del tabaco, pero no es tan fácil como parece.

Desde hace tiempo se ha venido comprobando que fumar es caro para nuestra salud. Provoca infinidad de enfermedades como cáncer, problemas respiratorios o insuficiencias cardíacas.

Además, fumar es caro en el sentido económico. En los precios actuales, teniendo en cuenta que el fumador medio consume un paquete diario y suponiendo que tenga 30 años y una esperanza de 70, gastará una media de 40.000€ en cigarrillos de aquí a su última cajetilla.

Por si esto fuera poco, hoy en día el tabaco ya no tiene, ni muchísimo menos, la aceptación social que tenía hace 20 años. Antes  era elegante fumar, toda la gente elegante fumaba. Hoy, los fumadores se sienten rechazados y se ven  obligados a contener sus ganas en la mayor parte de acontecimientos y  situaciones públicas, y deben separarse del grupo para poder disfrutar de su “placer”.

Si nos fijamos, de hecho, los fumadores sólo se sienten felices cuando fuman de un modo inconsciente.

Pero, ¿por qué es tan difícil dejar de fumar?

Porque lo asociamos desde un principio a un hecho de fuerza de voluntad. Nos engañamos a nosotros mismos pensando  que de alguna manera, si dejamos el tabaco, estamos sacrificando algo de nuestra vida, aunque no sepamos a ciencia cierta de qué se trate. Estamos convencidos de que el tabaco aporta algo positivo a nuestras vidas, y que si dejamos el vicio, nuestra vida acabará resintiéndose negativamente.

Pero es justo todo lo contrario.

Siempre se ha dicho que fumar ayudaba a la relajación y a la concentración. No sólo no es así, sino que el hecho de ser fumador nos convierte en personas fácilmente alterables e irritables, por la adicción a la nicotina, que nos impide sentirnos relajados y concentrados. Así que para contrarrestar ese mono de nicotina y poder llegar a un grado de relajación y concentración adecuados, necesitamos darle a nuestro cerebro su dosis de nicotina. En otras palabras,  le damos a nuestro cuerpo la misma medicina que creó su problema, y seguirá siendo así, en esa espiral sin fin hasta que el propio fumador decida romper esa cadena que le esclaviza.

Del mismo modo, se dice que fumar conbate el aburrimiento. Naturalmente, no es así. Cuando el cuerpo pide su dosis de nicotina, se siente estresado mientras su hambre no es satisfecha, y entra en un estado de alteración. Una vez  introducida en el cuerpo, finalmente la nicotina te hace sentir letargo. Pero realmente no hace más que aliviar los síntomas que ella misma ha causado. Un NO  FUMADOR no se siente aburrido por no fumar.

Realmente el tabaco no aporta nada positivo a un fumador con respecto a la persona que no fuma. Además de verse obligados a hacerlo en pequeños guetos, llenan su cuerpo de sustancias nocivas para su salud, amarillean sus manos y sus dientes, dan a sus ropas unos desagradables olores, gastan una cantidad indecente de dinero, y todo para alcazar el estado de relajación, concentración, distracción que han perdido por el hecho de fumar… menuda contradicción.

Pero, siendo tan claro como parece, ¿por que no puedo dejar de fumar?

Por MIEDO.

Hemos hablado del miedo a perdernos algo en la vida. Todo fumador está convencido de que, si bien fumar es malo para su salud, su economía o su integración en la sociedad,  se perderá algo positivo el día que deje de fumar. No creen que la vida pueda ser igual sin tabaco.

Por otro lado, está el miedo a no poder conseguir  dejar el hábito de fumar. Y este, probablemente sea el mayor miedo de todos…

Algunos expertos aconsejan a los fumadores reducir el consumo como primer paso para dejar de fumar. No sólo alargará el sufrimiento, sino que probablemente sea la peor opción. Porque de esta manera no hacen más que aumentar el tiempo que aguantan el mono. Debemos recordar que el tabaquimo  es una  ADICCIÓN. A menos que la erradiquemos del todo, nunca va a ir a menos,  siempre irá  a más.  Por eso, reducir el consumo no es una opción a tener en cuenta.

Y tampoco deberíamos recurrir a sustitutivos como la comida, los dulces o los caramelos, o productos especiales como parches o chicles de nicotina. Si intentamos suplir una adicción con la ingesta de otros productos, engañaremos a nuestra mente pensando que estamos superando la adicción cuando en realidad no es así. Los sustitutivos son la segunda peor opción.

Debemos hacer ver a nuestro cerebro que no existe sacrificio en dejar de fumar. Debería ser una recompensa. Fumar no nos beneficia en nada. Por eso, no debemos complementar un cigarrillo con comida o chicles. Debemos hacernos ver que este juego no es bueno, juguemos como lo juguemos.

Por eso tampoco valen las apuestas o las recompensas. Cuántas veces habremos intentado dejar de fumar los amigos apostando a quién se rendiría primero?  O cuántas veces habremos soñado con unas vacaciones de ensueño con lo que nos íbamos a ahorrar en tabaco en un año?

Si dejamos de fumar con la sensación de que estamos sacrificando algo de nuestra vida, los resultados pueden ser menos buenos de lo que esperamos. Ante la primera debilidad lo más probable es que acabemos sucumbiendo ante el primer “un solo cigarrillo. Lo necesito”.

Por eso, el mejor momento para dejar de fumar es AHORA. Nunca sabremos si el cigarrillo que estás a punto de ponerte en los labios puede ser el que desencadene una angina de pecho o un cáncer.  Pero a estas alturas ya deberíamos saber que si hoy has tenido un mal día, un cigarrillo no lo va a mejorar. En todo caso, a la larga lo acabará empeorando.

Empieza a concienciarte desde ahora mismo de que no te hace falta fumar.  Y pronto te darás cuenta de que no hará falta que te lo repitas, porque lo acabarás sintiendo. NO TE HACE FALTA FUMAR.

Por eso, finalmente, cuando ya estés convencido de ello, llegará el Día de la Revelación,  el día que comprobarás que SÍ puedes disfrutar del resto de tu vida sin tener que fumar.

Si crees en ello, este artículo es fruto de la lectura de la Obra de Allen Carr, “Es Fácil Dejar de Fumar, Si Sabes Cómo”. No dudes en consultarla y aplicarla.

Además, te invitamos a leer el artículo sobre “El Hábito de Morderse las Uñas” que tiene una estrecha relación psicológica con el hábito de fumar. Estamos convencidos de que aportará un poco más de luz a un camino sin tabaco.