ciclos biológicos

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el buho, la alondra, los ciclos circadianos y el reloj interno
 
Sois muchos los que tenéis la costumbre de permanecer despiertos, leyendo o viendo algún programa en la televisión hasta altas horas de la noche siempre que vuestras obligaciones cotidianas os permiten hacerlo.
 
Otros, por el contrario, probablemente no podáis ni siquiera estar los domingos en la cama una vez amanezca, aun cuando la víspera hayáis trasnochado más de la cuenta.
 
A veces, se trata de costumbres o hábitos que vamos adquiriendo con el tiempo. Otras, son consecuencia de nuestros horarios laborales u otras obligaciones.
 
Sin embargo, para muchos de nosotros, madrugar o trasnochar no es sólo cuestión de factores externos o imposiciones horarias, sino del funcionamiento de nuestro propio reloj interno.
 
Los ritmos circadianos son mecanismos que generamos de un modo automático en el núcleo supraquiasmático, que se encuentra en el hipotálamo, y nos permiten ajustar el funcionamiento de nuestro cuerpo a los ciclos biológicos y variaciones ambientales, como las condiciones de luz y temperatura, las fases del sueño, la alimentación, actividad hormonal o regeneración celular, entre muchas otras. Es este nuestro reloj interno del que tanto hemos oído hablar.
 
En lo que se refiere exclusivamente al sueño, respecto al ajuste del ritmo circadiano al ciclo Día-Noche, diversos estudios han establecido 2 cronotipos, es decir, que existen dos tipos de personas, según sus características:
 

Alondras:

Como el ave que les da nombre, son aquellas personas que parece no les cueste esfuerzo madrugar, que se despiertan incluso sin necesidad de despertador y se encuentran activos y productivos desde primerísima hora en cuanto amanece, pero que se van apagando según se van acabando las horas del día. Lo más habitual es que no permanezcan despiertos más allá de las diez u once de la noche…
 

Buhos:

igual que el ave nocturna, se trata de personas que a pesar de madrugar (muchas veces por obligación), no consiguen su mayor momento de productividad hasta pasado el mediodía. Van despertando y activando sus “radares”según va avanzando la jornada y difícilmente se acuestan antes de las 2 o las 3 de la madrugada si pueden evitarlo.
 
Se cree que un 10% de la población pertenece al grupo de las alondras y un 20% al grupo de los buhos. El resto, alrededor del 70% de la población, se ajusta al ciclo Día-Noche, con mayor o menor tendencia a alguno de esos extremos, pero en proporciones aceptables. A estos se les ha acuñado el término “colibrí”.
 
 
El siguiente cuestionario, elaborado por los cronobiólogos Horne y Otsberg, te permitirá conocer la tendencia que tienes hacia un cronotipo determinado debido a tus particulares ciclos biológicos. Una vez lo conozcas, podrás organizar tu vida y tus actividades cotidianas de manera que puedas sacarles el mayor partido posible, adecuándolos a los momentos de mayor energía y productividad de cada jornada, aprovechando, de esta manera, todo tu potencial.
 
Cuestionario Matutinidad-Vespertinidad de Horne y Otsberg
 
 
Y en el siguiente video, el experto en cronobiología Till Roenneberg habla con Eduard Punset sobre esos relojes biológicos que rigen nuestra vida.
 

 
Entonces, ¿eres tú un ave matutina? ¿Nocturna? O, ¿te adaptas a las condiciones como el pequeño colibrí?