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Thomas Edison
 
Pocas personalidades han tenido la repercusión que haya podido tener Thomas Edison (1847-1931), en su día considerado el hombre más importante de América del S.XX.
Motivos no faltan para ello. Sus ideas e inventos, muchos de ellos, precursores de aparatos que aún hoy utilizamos en nuestra vida cotidiana, lo consagran como uno de los más prolíficos inventores de la historia moderna, con más de 2.300 patentes, y quizá sólo superado por Nikola Tesla.
 
La historia cuenta que Thomas fue un niño que sentía poco interés por la escuela y reconoció en varias ocasiones que le aburría la monotonía de aquellas clases a las que le obligaban a asistir.
 
Sin embargo, todo cambió el mismo día que vino a parar a sus manos el libro “Escuela de Filosofía Natural” de Richard Green Parker. Una obra que le despertó su curiosidad por el mundo de los descubrimientos, experimentos e inventos. Tal fue su interés, que su madre hizo preparar un pequeño laboratorio en su casa para que Thomas pudiera practicar todos y cada uno de los experimentos de aquel libro.
 
Con solo 12 años, se dio cuenta de que quizá existiera la manera de hacer que aquellos artilugios que diseñaba y las ideas que tenía, pudieran aprovecharse para ganar dinero. Y así fue como comenzó su primer negocio.
 
En plena guerra de secesión como se encontraban, la gente vivía constantemente preocupada por informarse de las últimas novedades. Para entonces, Thomas, que trabajaba en la línea de tren entre Port Houron y Detroit, decidió probar a vender periódicos en el mismo convoy, animando a los compañeros a que pusieran reclamos sobre las noticias y titulares en las diferentes estaciones para provocar mayor curiosidad y demanda entre los viajeros. Sorprendentemente, su negocio no tardó en ser un rotundo éxito. Fue tal, que pocos meses después estaría invirtiendo sus ganancias en una prensa de imprimir de segunda mano y publicando su propio periódico, el Weekly Herald.
 
Durante esta época en el ferrocarril, Thomas Edison aprendería a telegrafiar, algo que pocas personas eran capaces de hacer, y aquello le dio la oportunidad de viajar por todo el mundo. Por el día trabajaba como telegrafista y en su tiempo libre se dedicaba a investigar.
 
Entre sus primeros grandes logros, merece especial mención un aparato que permitía registrar los votos, que fue presentado al congreso. Por lo visto, vieron que el invento era tan perfecto que tuvieron que rechazarlo…
 
Y fue aquel hecho el que hizo que Thomas decidiera dejar su trabajo y dedicarse en cuerpo y alma a sus inventos. Inventaría aparatos novedosos y rentables. Y sacaría provecho de todos ellos.
 
 

“Lo que no se venda no quiero inventarlo”

 
 
Grandes inventos como el telégrafo automático, el teléfono, o la máquina de escribir, fueron creados o perfeccionados por él en esta época.
Se dice que incluso tuvo una disputa por la autoría de la primera máquina cinematográfica con los hermanos Lumière.
También es descubrimiento suyo el fonógrafo. De entre todas sus creaciones, este fue el que le hizo sentir más orgulloso.
 
Pero su verdadera fama le vendría por otro hallazgo.
 
Con 29 años, recién mudado a Menlo Park, cerca de Nueva York, donde adquirió una casa familiar y un enorme solar para levantar un laboratorio, fue desarrollada la primera bombilla “moderna” conocida. La bombilla ya había sido inventada anteriormente, pero su duración era limitada a sólo un par de horas. Y su coste era demasiado elevado. Thomas Edison la desarrolló a partir de unos filamentos de bambú y consiguió no solo alargar su duración, sino además reducir sus costes, no sin antes arriesgar grandes sumas de dinero en las primeras producciones. Lo que verdaderamente quería era que en todos los hogares pudiera haber bombillas, para incrementar la demanda y poder empezar a producir en masa, lo que acabaría abaratando el precio final del producto.
 
Thomas fue un experimentador incansable. Gran trabajador, siempre estaba pensando en nuevas ideas. Se levantaba temprano y se acostaba tarde.
 
 
“El genio es uno por ciento de inspiración
y un noventa y nueve por ciento de transpiración”

 
 
Y supo invertir el dinero siempre en beneficio de la producción. Contratando personal, incrementando horarios, reinvirtiendo en nuevos materiales.
Incombustible, su manera de pensar y afrontar las derrotas le llevaban siempre un paso hacia adelante hacia sus objetivos finales. Si algo no funcionaba, lo modificaba, incorporaba nuevas variantes y lo volvía a probar. Una y las veces que hicieran falta. Un claro ejemplo de ello es la respuesta que dio a un hombre que le preguntó si en ningún momento se dio por vencido durante los más de mil intentos que tuvo que hacer hasta encontrar el finalmente adecuado para la bombilla
 
 
“No fracasé. Sólo descubrí 999 maneras
de cómo no hacer una bombilla”

 
 
Sin duda, ha sido por esa bombilla eléctrica como Thomas Alva Edison ha alcanzado su verdadera fama. Sin embargo, mucho más allá de sus inventos, siempre supo dotar a sus ideas una sólida red para hacerlas llegar al mundo en mejores condiciones y proporciones. Siempre supo ver ideas detrás de las ideas. Y siempre entendió que el mayor beneficio de sus negocios no vendría de ninguna patente o invento, sino de la cadena que le uniera a este con el mundo. Por eso, quizá lo más grande que nunca creara Thomas Edison haya sido la infraestructura para toda su creación, como pueda ser la compañía General Electric, o un sistema de líneas telefónicas, con las que pudo dar fácil acceso a su red a millones y millones de hogares, en Estados Unidos y Europa.
 
Miembro da la National Academy of Sciences de los Estados Unidos y galardonado con Medalla de Honor por el Presidente Coolidge, Thomas Edison falleció víctima de una uremia en 1931, a los 84 años de edad. En su honor, millones de hogares en todo el mundo apagaron sus luces durante un minuto.
 
Posteriormente, el Congreso estimaría que su persona y su trabajo habían aportado al país más de 30 millones de dólares anuales. Grandísimo pensador, creador de ideas y negocios, nunca antes se había tasado nada tan intangible como pueda ser la genialidad. Y es que la vida de Thomas Alva Edison ha marcado y marcará un antes y un después en la Historia del Ser Humano.
 
 

 
La Escucha Activa y La Conciencia Plena Comunicativa
 
Uno de los problemas más comunes en las relaciones personales en este siglo XXI no es otro que la falta de comunicación que sufrimos, sobre todo debido a que hoy en día no somos capaces de escuchar a los demás, que no es sino el aspecto más importante de toda comunicación.
 

“El gran Arquitecto del Universo
hizo al hombre con dos orejas y una boca,
para que así escuche el doble de lo que habla”

                                                                                          (proverbio chino)

 
En plena Era de la Revolución de las nuevas tecnologías, hemos aprendido a interactuar con las personas a través de dispositivos móviles, pantallas de ordenador, y servicios de mensajerías instantáneas, lo que ha provocado que quitemos gran importancia al acto de escuchar, imprescindible en toda buena comunicación.
 
La escucha activa consiste en saber entender la comunicación desde el punto de vista  de la persona a la que escuchamos. No se basa simplemente en oir, sino en ponernos en su lugar y entender qué es lo que realmente la otra persona piensa y siente al respecto.
 
La escucha activa es dar sentido a lo que se oye. Pero también es dar sentido a lo que se ve, al cómo se ve y al cómo se oye. El tono con el que nos hablan, los gestos, la fluidez, tienen una fuerza casi mayor que lo que se dice, y permite al receptor interpretar y entender mejor el contenido del mensaje, las ideas o pensamientos que subyacen tras cada palabra. En ultima instancia, debemos casi ponernos en el lugar de la otra persona para conocer los hechos tal y como ella nos los cuenta.
 
Debemos ser capaces de prestar atención constante, haciendo ver que sentimos interés por lo que nos cuentan. Mirar directamente a sus ojos de vez en cuando (no en exceso), asintiendo con la cabeza, y evitando las miradas perdidas y faltas de concentración, o distracciones, que actuarían como jarros de agua fría sobre nuestro acompañante.
 
Para que la comprensión sea efectiva, debemos asegurarnos de que nuestras interpretaciones son correctas, preguntando, si fuera necesario, aquellas cuestiones que necesitemos aclarar. Con este simple acto le haremos llegar el mensaje de que nos preocupa e interesa lo que dice y que estamos atentos a esa conversación que nos une. Y hará que se muestre más receptivo, creando una comunicación aún más directa.
 
Repetir sus frases o palabras importantes, intercalar textos de refuerzo como “te refieres a…” o “quieres decir que…”, asentir con la cabeza o  mostrar un tono agradable de voz harán que a conversación fluya inconscientemente, que el interlocutor se sienta apreciado y disfrute charlando contigo.
 
Sin embargo, en el intento de hacer llegar a nuestro emisor el mensaje de interés que pretendemos, debemos evitar errores tan graves como interrumpir en mitad de su exposición, u ofrecer soluciones prematuras. El “Síndrome del Experto” puede hacer que una conversación distendida acabe en desastre y perdamos toda confianza por parte del hablante.  Además, los juicios personales y prejuicios (que todos tenemos) pueden hacernos adoptar conclusiones desacertadas. En el momento que sintamos que nuestros prejuicios hacen aparición, haremos un esfuerzo extra por escuchar “las palabras” más allá de escuchar únicamente a “la persona”. Es lo que se denomina Percepción Selectiva: Vemos y encontramos aquello que andamos buscando.
 
El hecho de mostrar interés no significa que debamos estar de acuerdo con el hablante. La escucha activa no consiste en dar la razón, sino en conseguir una comunicación eficaz, estemos o no estemos de acuerdo con aquello que se dice.
 
Siempre podemos dar una opinión personal, con aportaciones como “a mi modo de ver…” o “personalmente…”, pero nunca con verdades universales. A nadie le gusta que le lleven la contraria en una conversación.
 
Y por supuesto evaluar el momento y la situación o la compañía en la que nos encontremos, dependiendo de cómo pueda transcurrir la comunicación. Si es momento de elogiar a una persona, será tremendamente gratificante para nuestro interlocutor que se encuentre rodeado de personas cercanas y significativas en su vida. En cambio, si se trata de enfrentar opiniones dispares, hacer una crítica o dar solución a un problema en común, pedir explicaciones, etc, deberíamos esperar a estar a solas con él, para evitar posibles situaciones embarazosas para ninguno.
 
En el siguiente video se explica cómo escuchar de manera eficiente y activa. Esperamos te sea útil de cara a futuras conversaciones.
 


 
 

 

La Mnemotecnia, en Busca de Una Memoria Prodigiosa

 

Todos nosotros, alguna vez en nuestra vida, nos hemos visto incapaces de recordar acontecimientos o datos que incluso acabábamos de intentar memorizar. Hemos olvidado números de teléfono de toda la vida, una vez que hemos empezado a guardar nuestros contactos en agendas electrónicas y otros tantos dispositivos de nueva generación. Hemos comprobado cómo de una lista de pocos artículos, volvíamos del supermercado con la mitad de la compra porque no hemos sido capaces de recordar aquello que queríamos comprar…

Y sin embargo, hay ciertas cosas que hemos aprendido, algunas de ellas en nuestros primeros años de vida, que nunca se nos olvidan.

Siendo muy niño me enseñaron que:

Andalucía tiene 8 provincias, desde Huelva hasta Cadiz;
Abril, junio, septiembre y noviembre tienen 30 días, febrero 28 (por lo general) y el resto de meses tienen 31;
Mezclando el rojo y el amarillo obtengo el naranja, y el verde cuando mezclo el amarillo con el azul;
Que la Revolución Francesa ocurrió en 1789;

He recordado estos datos sin ningún problema porque mi cerebro las ha asociado con una serie de datos o ideas que tengo bien acomodadas en el inconsciente.

¿Qué hace que unas cosas se recuerden fácilmente y otras no consigan permanecer en nuestra memoria?

Una frase tarareada a modo de canción, una rima sencilla, una fecha cuyas cifras han resultado divertidas, hacen que un concepto a memorizar lo asociemos con una serie de factores que harán que nos resulte más fácil traerlo a nuestra mente y recordarlo. La mayor parte de las cosas que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida las hemos acabado olvidando, porque nuestra mente no ha creado asociaciones entre aquellos datos y otros datos, factores o acontecimientos que por alguna razón recordamos constantemente.

No somos capaces de recordar lo que cenamos anoche, pero difícilmente olvidaremos nunca aquella mañana que sufrimos un accidente de tráfico. Por alguna razón, incluso por razones emocionales, nuestro inconsciente es capaz de asociar diferentes datos en nuestra mente y por eso somos capaces de recordar algunas cosas pero no otras.

Sin embargo, sabiendo que las asociaciones favorecen a nuestra capacidad de memoria, podemos crear nuestras propias asociaciones de una manera consciente, haciendo de nuestro cerebro una potente máquina de recordar.

La mnemotecnia es la disciplina que estudia diferentes ejercicios de asociaciones destinados a mejorar nuestra memoria. Algo aparentemente complicado como aprender una lista ordenada de 50 palabras en unos pocos segundos, memorizar el orden de los naipes en una baraja de cartas, o identificar gran cantidad de rostros con un nombre y un número de teléfono, son resultados fáciles de alcanzar para aquel que dedique un poquito de su tiempo a ejercitar su capacidad mnemotécnica. Merece la pena. No solo por la satisfacción que genera saber que estamos adquiriendo una memoria prodigiosa, sino porque además resulta una técnica realmente divertida.

Pocos son los que se han decidido a hablar o escribir sobre el  arte de la mnemotécnica, y sin embargo, se sabe que algunos ilustrados de la Grecia Antigua ya la conocían y la practicaban, demostrando al resto sus habilidades, a veces, casi sobrenaturales:

 

“…las personas que deseen educar la memoria han de seleccionar lugares y han de formar imágenes mentales de las cosas que deseen recordar,
y almacén de esas imágenes en los lugares (que ya tienen dispuestos en a memoria) de modo que el orden de los lugares asegure el orden de las cosas,
y de modo que las imágenes de las cosas denoten las cosas mismas…”

                              (Cicerón, 106 a.C – 43 a.C)

 

Existen diversas técnicas mnemotécnicas probadas y comprobadas a lo largo de los tiempos. Aquella a la que se refería Cicerón se basa en asociar esos datos con diferentes lugares o estancias que forman parte de nuestra vida cotidiana y conocemos al detalle. Otras se basan en asociar los datos que pretendemos memorizar con un listado de números planteados de una manera diferente;  Las hay que asocian los datos con historias encadenadas, hay asociaciones fonéticas, etc.

En mi caso, por ejemplo, que me encanta conducir, me gusta asociar y visualizar las imágenes de los conceptos a memorizar con cada curva, paso de peatones, semáforo, rotonda, edificio o  puente que encuentro en mi camino del trabajo a casa, que no es sino el mismo Método “Loci” que practicaba Cicerón. Así, para recordar por ejemplo, mi lista de la compra, sólo tengo que imaginarme conduciendo mi coche hacia casa, y los conceptos aparecerán solos en mi mente.

Diferentes técnicas sirven para diferentes propósitos, pero todas son realmente efectivas si se les dedica un poquito de tiempo al principio. Una vez hayamos adquirido el hábito, las asociaciones se harán automáticamente y se almacenarán en nuestro cerebro listas para poder ser recordadas…

En el siguiente enlace podrás descargar gratuitamente un “Manual Sobre Mnemotecnia“, de Luis Sebastián. Desde aquí queremos darle las gracias por su labor y dedicación a esta disciplina.

Y para todos aquellos que quieran ir un poquito más allá y conocer los límites de su memoria, les invito a leer la enciclopedia de la Mnemotecnia,  “Cómo Desarrollar una Supermemoria”, de  Harry Lorayne.

Esperamos podáis aprovechar todas y cada una de ellas.

 

 

 

manual de lectura rápida

 

Uno de los métodos más eficaces a la hora de aprender a leer rápidamente y comprender aquello que leemos consiste en adquirir una VISIÓN PERIFÉRICA, es decir, leer como si lo hiciéramos “de pasada”, haciendo barridos con la mirada, no deteniéndonos a cada palabra, sino en zonas o PALABRAS CLAVE, agrupándolas o incluso tomando las más destacadas. En ocasiones se pueden tomar como referencias clave los subrayados, negritas o textos  destacados, en aquellos escritos donde los haya. La idea es HABITUAR NUESTRA MIRADA  y nuestra lectura interna a la lectura real de nuetra mente . Esta es capaz de comprender a una velocidad mucho más rápida de la que estamos acostumbrados. Y sin embargo, muchas veces, haciéndolo a un ritmo mucho más lento, no somos capaces de hacer lecturas efectivas. Este problema no es debido a la velocidad. Se debe al Método. Pero sobre todo, se debe a  la FALTA DE CONCENTRACIÓN. Existe una serie de EJERCICIOS Y RUTINAS que ayudan no solo a mantener la concentración en nuestras lecturas, sino también en la VELOCIDAD  y PRODUCTIVIDAD como lo hacemos. Esto hará que la persona que los practique y los aplique eficientemente consiga  realizar sus lecturas   mucho más rápido y las comprenda y recuerde durante más tiempo.

1. Lo primero que debemos hacer es RELAJARNOS. Una lectura nunca será correcta si estamos tensos. Cuando nuestra mente se encuentra en tensión resulta sumamente fácil que perdamos la concentración y nos sintamos obligados a regresar y releer una y otra vez los mismos párrafos cada vez que perdamos el hilo de nuestra lectura. Eso no sucedería si estuviéramos relajados y centrados en el texto. A cada cosa hay que dedicarle su tiempo y no podemos dedicarle su tiempo a una lectura si nuestra  cabeza se distrae por momentos en otras cosas. Hay que habituar  nuestros ojos a una VISIÓN ERIFÉRICA. No centrándonos en el flujo lógico del texto, sino intentando alcanzar una visión más amplia a lo largo y a lo ancho, tomando el BLOQUE DE TEXTO como si fuera una IMAGEN. Del mismo modo como lo hacemos cuando conducimos, mirando al conjunto, o como cuando miramos una película en el cine y sentimos la presencia de una persona que se va a sentar junto a nosotros.

2. Inicialmente, practicaremos agrupando las palabras de los textos de 2 en 2. De modo que con una sola mirada seamos capaces de leer 2 palabras consecutivas a la vez. Casi sin darnos cuenta, seremos capaces de leerlas de 3 en 3 y, con un poco de práctica y constancia, estaremos leyendo líneas enteras de texto  con solo un par de miradas fugaces, aumentando considerablemente la velocidad de nuestra lectura visual. Al mismo tiempo, una vez que nuestra  velocidad de lectura visual (también llamada voz interna) se aproxime a la velocidad mental, el riesgo de distracción y falta de concentración se reducirá al límite. Con lo cual, cuanto más rápido podamos leer, mayor grado de concentración seremos capaces de alcanzar.

3. Finalmente, para desarrollar un poquito más, tanto la visión periférica como el poder de concentración, una vez adquirida cierta destreza, se pueden realizar ejercicios basados en barridos visuales en forma de Z, de X, de U. primero, centrándonos en párrafos o medias páginas. Y con la práctica, en páginas completas.

La constancia y una buena disciplina nos permitirá educar nuestra visión periférica y leer visualmente casi al ritmo que lo hace  nuestra mente, reduciendo considerablemente el tiempo de lectura del mismo modo que aumentamos la calidad de la misma.

La siguiente obra es una excelente rutina guiada por medio de ejercicios prácticos para desarrollar una potente visión periférica y lectura visual.

 

manual de lectura rápidaMANUAL DE LECTURA RÁPIDA (por Antonio Blay Fontcuberta)

 

 

 

 

 

 

 

 

Mejora tu Humor Aumentando la Velocidad de Pensamiento

 

En los últimos años, varios estudios en prestigiosas Universidades como Harvard o Princeton han sacado a la luz una serie de datos reveladores acerca de cómo puede afectar a nuestras vidas la velocidad como pensamos.

En aquellos estudios, se puso a cientos de estudiantes a ver películas o a leer oraciones que se mostraban en una pantalla de ordenador a una velocidad más rápida de lo habitual, o se les pidió que resolvieran determinados problemas matemáticos en el menor tiempo posible.

Los resultados fueron, cuando menos, sorprendentes. La mayor parte de aquellos estudiantes que realizaron aquellas tareas experimentaron una sensación de exaltación, creatividad y energía que no se dio en otros  estudiantes que no tuveron esa presión del tiempo.

Nuevos estudios, a raiz de aquellos primeros resultados, han demostrado que nuestro cerebro está preparado para pensar a una velocidad determinada. Pero el ser humano está acostumbrado a pensar más despacio porque creemos que los resultados de tomarnos nuestro tiempo pueden ser de esa manera más precisos.

Técnicamente, puede que sea así mientras sigamos habituando a nuestro cerebro a hacerlo a la misma velocidad. Pero a día de hoy, las investigaciones consideran que pensar a “su velocidad normal” nos lleva a un estado de calma, mientras que hacerlo en la  manera pausada y lenta a la que estamos acostumbrados, nos lleva a adquirir ciertas ideas depresivas y negativas.

Es más. Más allá del ámbito psicológico, algunos expertos han llegado a asegurar que el hecho de pensar rápido (a pesar de incurrir en el error de fallar al principio más de la cuenta),  desencadena una reacción que libera en nuestro cerebro cantidades importantes de dopamina, que es la hormona que provoca la sensación de placer.

De este modo, y ateniéndonos a todos estos estudios que así lo demuestran, merece la pena acostumbrarnos a aumentar nuestra velocidad de pensamiento ya que esto podría afectar positivamente a nuestra calidad de vida en muchos sentidos, al mejorar no solo nuestro humor, sino incluso nuestra creatividad y autoestima.

 

la siesta

 

Grandes personajes de la Historia tan distintos como John F. Kennedy, Leonardo Da Vinci, Albert Einstein o Napoleón Bonaparte, compartieron en su día una sana afición por la Siesta, ese ratito de sueño corto del mediodía.

Muchas veces asociada con conductas perezosas y hábitos de malgastar nuestro tiempo tirados en la cama a deshoras, hay estudios que demuestran que dormir un ratito de siesta no solo no es una mala costumbre, sino que es una de las herramientas más poderosas para alcanzar el éxito.

No solo nos permite recargar energías y afrontar con fuerza el resto del día, sino que emocionalmente, por ejemplo, puede mejorar nuestro estado de ánimo y nuestra toma de decisiones, y ayuda a aumentar nuestra creatividad, nuestra memoria y nuestro aprendizaje.

Físicamente, además de equilibrar nuestros ciclos del sueño, mejora las funciones del cerebro, las hormonales, además de reducir considerablemente el riesgo de contraer enfermedades del corazón.

Un cuerpo y un espíritu relajados tras una cura de sueño durante 15 – 30 minutos de siesta es una de nuestras mejores armas para enfocar nuestros deseos y nuestras metas. Merece la pena probarlo.

El mejor momento para la Siesta es justo después del almuerzo.

Asegúrate de encontrar un lugar con buena temperatura y tranquilo de ruidos. Apaga el televisor, el teléfono móvil, e imagina  que el ruido que pueda haber en el exterior es el viento que sopla en un bosque, o el batir de las olas en el mar. O si lo consideras necesario, puedes poner un poco de música relajante de fondo.
Asegúrate de dejar todas tus preocupaciones de puertas para afuera. Antes de adentrarte en tu “Zona Privada”, respira profundamente e intenta relajarte.

Procura que no penetre la luz en tu espacio. Si lo deseas, puedes incorporar un antifaz a tu descanso. Está comprobado que muchas personas se sienten más relajadas cuando duermen a oscuras.

Activa el despertador para transcurridos 15 – 30 minutos. Es el tiempo ideal. Una siesta demasiado larga hará que te despiertes más cansado, de mal humor e incluso con dolor de cabeza.

Una vez despiertes, intenta permanecer unos minutos sentado y relajado. Si no estás acostumbrado, es probable que las primeras veces te despiertes desorientado. Esos minutos a la hora de incorporarte te ayudarán a estabilizar todo tu sistema de alertas.

Lavate la cara, bebe un poco de agua e intenta tomar el aire a cielo abierto  durante algunos minutos. Si no tienes muchas opciones, puedes asomarte a una ventana.

Y siéntete afortunado y un poco más feliz para el resto de la jornada. Pocas técnicas tan sencillas y tan poco sacrificadas pueden mejorar tu salud y tu bienestar físico, mental y emocional.

Finalmente, intenta incorporar estos minutos a tu rutina diaria. Todo tu cuerpo te lo agradecerá.

 

 

la inteligencia intuitiva

 

A todos nos ha ocurrido alguna vez en la vida que debemos tomar una decisión rápida en alguna situación que se nos presenta, y sentimos en nuestro interior una fuerza que nos activa una especie de sexto sentido, el cual nos manda un estímulo o una reacción desde el inconsciente y nos hace tomar la opción más acertada en cuestión de segundos. Es eso que llamamos Intuición.
En el tema que trataremos hoy, vamos a explicar cómo el Ser Humano tiene la capacidad de poder entrenarse para educar sus reacciones inconscientes para hacer juicios rápidos de manera efectiva. Porque, efectivamente, nuestros juicios rápidos y primeras impresiones pueden educarse.
Decía Albert Einstein que

“La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente.
Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo”

Por tanto, es momento de empezar a cuidar este regalo y aprovecharnos de su increíble potencial.
Si la Evolución ha dotado al ser humano de herramientas esenciales como el lenguaje o la capacidad de abstracción, no debería extrañarnos que también haya sido dispuesto con la capacidad de tomar decisiones de manera rápida y eficaz, y más aún en la sociedad de ritmo tan acelerado que le está tocando vivir.
Hasta finales del siglo XX, pocos eran los científicos que confiaban en este tipo de estímulos inconscientes en la toma de decisiones, y se había determinado que eran estímulos irracionales  carentes de fundamentos de peso. Sin embargo, numeroso estudios han demostrado que la intuición puede llegar a ser mejor que los modelos de elección racional, fundamentalmente porque el cerebro se mantiene alerta las 24 horas, y ante situaciones que requieren respuestas inmediatas, piensa  mucho antes de ser nosotros conscientes de ello, y nos envía señales  a modo de  respuesta, pero que  en la mayor parte de las veces ni siquiera podemos apreciarlas porque no estamos lo suficientemente preparados para comprenderlas. El problema es que el pensamiento consciente y el inconsciente  funcionan independientemente y difícilmente se van a poner de acuerdo si el individuo no ha sido preparado para ello.

Estudios recientes han demostrado que tomamos mejores decisiones si tenemos en cuenta una razón que si tenemos 10. Entonces, ¿para qué pararnos a establecer todos los pros y los contras en situaciones extremas que requieren respuestas rápidas, si pueden ser contraproducentes no solo en velocidad de reacción, sino también en resultado?

La sudoración o la variación en el ritmo cardíaco, son solo alguna de las consecuencias físicas a las señales  que nuestro inconsciente nos puede estar mandando en estas situaciones. Pero hay otras muchas que no apreciamos, porque nuestro cuerpo no está preparado ni entrenado para sentirlas conscientemente, porque la mayor parte de ellas se deshilachan a un nivel tan bajo a nuestra mente que no somos capaces de detectar.
Pero como toda capacidad del ser humano, si la practicas y ejercitas con dedicación, se volverá fuerte y eficaz.

Hoy traemos una serie de ejercicios que te ayudarán a desarrollar tu intuición.

1. La Meditación:
Cuando meditamos, el cuerpo reduce nuestro stress y  prepara nuestra mente para recibir información que muchas veces pasamos por alto, porque favorece nuestra concentración, y es una de las mejores maneras de desarrollar y potenciar nuestra intuición.
Un ejercicio muy sencillo y al mismo tiempo efectivo consiste en sentarnos cómodamente en una silla, con la espalda recta y los pies descansando en el suelo, cerrando los ojos y sintiendo como la silla absorbe todo nuestro peso, nuestro stress y nuestras preocupaciones, centrándonos en todo momento en nuestra respiración, lo que hará que nos sintamos mas y mas relajados, podamos acallar nuestros pensamientos mas superficiales y podamos llegar a escuchar nuestra voz interior. A medida que más practiquemos, mayor será la capacidad que vayamos adquiriendo.

2. Ejercicios de Visualización:
Visualizar tiene una fuerza enorme para desarrollar nuestra intuición. Y aquí explicaremos un par de ejercicios que nos ayudarán con ello.
El primero, consiste en visualizar figuras geométricas, que iremos proyectando en una pantalla imaginaria frente a nosotros. Cuadrados, círculos, triángulos, que iremos proyectando en la pantalla y cuya imagen intentaremos mantener durante varios minutos.
Cuando hayamos practicado varias veces de esta manera, podremos incluso ampliar el ejercicio combinando diferentes figuras, las unas dentro de las otras.
Este tipo de ejercicios potencia del mismo modo nuestro lado creativo, porque hace que ejercitemos a la vez el hemisferio izquierdo y el derecho.

El segundo ejercicio de visualización consiste en respirar profundamente mientras nos imaginamos en un lugar agradable, que nos transmita paz, y observarlo detenidamente, sintiendo los sonidos a nuestro alrededor, el aroma del lugar, el clima, el sol, el agua o la brisa del momento proyectado, intentando estar atentos a todos los detalles y memorizarlos.
En el momento de volver a abrir los ojos, nuestra cuerpo estará un poquito mas preparado para sentir todo tipo de señales intuitivas. Y además, la experiencia de haber estado en ese lugar tan agradable, nos hará sentir mucho mejor.

3. Aprovecha el subconsciente mientras duermes:
Al finalizar el día y justo antes de acostarnos, debemos reflexionar sobre las dudas y situaciones sin resolver  que pudieran haber surgido durante la jornada, y recapacitar y considerar las diferentes posibilidades para darles solución.
Eso hará que nuestro cerebro active su mecanismo y ponga a nuestro inconsciente a trabajar mientras dormimos.
Mas pronto que tarde, nos empezaremos a despertar con nuevas y grandes ideas, que iremos anotando rigurosamente lo cual nos ayudará a mantenerlas frescas y claras, y no importa que sea medianoche, madrugada, o después de la siesta… Las ideas y soluciones pueden surgir en cualquier instante y debemos estar preparados para ellas…

4. Dejandonos guiar por nuestras corazonadas:
La mejor manera de desarrollar nuestra intuición es confiando plenamente en ella.
Al principio, nos podría asustar la idea de dejar todas nuestras decisiones en manos de nuestra intuición, pero lo cierto es que ella es nuestra guía interior y debemos comenzar a confiar en ella.
Empecemos a escuchar nuestra voz interior. Aquella que nos hace experimentar una sensacion en el estómago que nos impulsa a hacer algo sin razón aparente, y prácticamente sin haber tenido el tiempo suficiente para pensarlo.
Dejémonos guiar por ella, porque nuestra intuición sabe, por experiencia propia, lo que la razón desconoce.

“Analizar las cosas sólo desde el prisma racional
puede sumirnos en un laberinto de senderos infinitos.
La intuición, por el contrario,
permite hallar la vía más directa hacia lo esencial”.

 
yoga
 
En la cultura india, Yoga es un término que significa conjunción y se basa en la relación mística que se establece entre el ser humano y la Esencia Suprema. Relación que se alcanza a través del dominio absoluto del cuerpo, por medio de ejercicios de respiración,  y enfocando todos los  sentidos. Con la mirada centrada en  objetos cercanos, o el oído centrado en captar sonidos especiales, que serían insignificantes en cualquier otro momento, para poder alcanzar el éxtasis, momento en el que el cuerpo y el espíritu se liberan, flotando  al margen de todo recuerdo y de toda duda.
 
Esta practica oriental milenaria se viene imponiendo con fuerza en nuestra cultura occidental, en cierta medida, empujada por un deseo de equilibrio, imposible en una sociedad tan incómoda y exigente en la que nos movemos. La práctica habitual de algunas modalidades del Yoga, especialmente la Asana y la Pranayama, que se centran en las posturas y el control de la respiración,  pueden ayudarnos a alcanzar la armonía. Algo vital en un mundo en el que nos vemos constantemente rodeados de prisas, gritos y stress.
 
El Yoga bien practicado mejora la salud, el equilibrio mental y el desarrollo espiritual y emocional.
 
Disminuye nuestra presión sanguínea, la frecuencia cardíaca e incluso la tasa de colesterol. Alivia dolores articulares y  regula la producción hormonal y el flujo menstrual. Y lo mas importante, nos hace sobrellevar los altibajos de la vida con una actitud más positiva.
 
 
Pero, ¿y cómo funciona?
 
Con la práctica de determinados ejercicios  enfocados a la relajación  y a la regulación de nuestra respiración,  nuestro cuerpo  y nuestra mente alcanzan un grado de concentración, óptimo para la meditación, que es el punto de inicio para el autocontrol y el desarrollo de toda actividad emocional,  intelectual o física, de la manera más eficiente posible.
 
Toda ansiedad y tensión perjudica nuestra salud y nuestra felicidad.   Una  práctica habitual de Yoga nos aliviará de toda la pesada carga que la vida moderna decide poner sobre nosotros. Pues la mayor parte de las dificultades que encontramos en nuestra vida, pueden ser resueltos con un cierto grado de autodisciplina, llegando a ser  capaces de controlar todos los aspectos de nuestro ser,  actuando incluso como barrera física a muchas de las enfermedades que nos invaden cada día.
 
 

 

ejercitando nuestro cerebro

 

La mente humana está preparada para adaptarse y acomodarse a las rutinas. Muchos de nosotros tenemos hobbies y pasatiempos que podemos pasar realizando durante horas y horas. Nos encantan ciertas actividades e  incluso llegamos a pensar que muchas de ellas  pueden mejorar nuestra agilidad cerebral.

Suele ocurrir muchas veces que cuanto más nos habituamos a una tarea, menos trabaja nuestro cerebro en hacerla y más se convierte en un acto natural para nosotros. Si somos capaces de hacer un crucigrama casi con los ojos cerrados, poco estaremos trabajando nuestra capacidad cerebral…

Por eso, debemos buscar nuevos retos para nuestra vida cotidiana, porque de este modo se ponen en funcionamiento ciertas zonas de nuestro cerebro que por lo general solemos tener prácticamente escondidas. Son ellas las que trabajando van a hacer que toda nuestra capacidad cerebral se desarrolle con un mayor potencial.

Fundamental en todo esto es el hecho de buscar algo nuevo y desconocido para nosotros. La curiosidad es la que hace que nuestro cerebro trabaje a mayor velocidad y de forma más eficiente. Y eso es algo tan sencillo como variar nuestras rutinas diarias solo un poquito para poder favorecer este desarrollo.

*  Cambia tu reloj a la muñeca contraria. E intenta realizar actividades con tu mano no dominante. Abrir puertas, cepillarte los dientes, abrochar botones con la mano a la que no estás habituado hará que tu cerebro  establezca conexiones nuevas y tenga que detenerse a pensar para realizar todas las tareas. Tenemos que buscar todas las maneras posibles de que nuestro cerebro no haga las cosas tan naturalmente y hacerlo trabajar un poco para conseguirlas. Podemos practicar ejercicios “a ciegas”, unos minutos al día, por ejemplo, cuando nos duchamos, al alcanzar los productos para el baño, accionando las llaves del agua, a la hora de secarnos o incluso para vestirnos. Con los ojos cerrados, nuestra mente pone en funcionamiento otras regiones, más propias de nuestros otros sentidos, y las conecta con nuestro sentido de la vista. Y todo lo que sea crear nuevas interconexiones es bueno para nuestra agilidad mental.
Del mismo modo podemos leer en voz alta. Realizado entre varias personas, leer y escuchar lecturas activa diferentes circuitos cerebrales a los que habitualmente activamos con una simple lectura en silencio.

*  Ir al trabajo por un camino diferente, ir a hacer la compra a otra tienda diferente a la habitual, empezar las comidas por el postre, buscar nuevos hobbies y desarrollar nuevas habilidades, o leer libros de temáticas diferentes a las que estamos acostumbrados,  harán al cerebro trabajar más eficientemente y  desarrollar en mayor medida su potencial.

*  Aprender  números de teléfono supone devolver al cerebro una actividad vital para él. Las nuevas tecnologías están haciendo que perdamos gran parte de nuestra habilidad mental.
Hacer listas nos ayuda a asociar unos datos con los otros. Cualquier tipo de lista nos sirve. Una lista de la compra, una lista de los viajes y lugares que hemos visitado, de nuestras comidas o películas favoritas, etc.  De vez en cuando, haz una lista mental de alguna de ellas e intenta memorizarla. Esto establecerá también nuevas conexiones cerebrales.

En definitiva, busca cualquier actividad con la que puedas mantener tu curiosidad encendida y mantendrás a tu cerebro funcionando eficientemente.

 

 

los 9 principios de un trader

1.   El primero y más importante y vital de los  hábitos que un trader debe adquirir si pretende sobrevivir a los azotes de los Mercados, es el de  preservar su capital, pues es nuestra más valiosa herramienta de trabajo.  Por ello, nunca debemos arriesgar mayor capital del que seamos capaces de afrontar (se recomienda no exceder del 2% del capital total de nuestra cuenta, y siempre que este sea un dinero que realmente no vayamos a necesitar. Nunca deberiamos operar con un dinero que no  podamos permitirnos  perder).
Lo bueno que tiene el trading, es que a primera vista, no sabemos cúanto es lo que una operación nos puede aportar en beneficios, pero sí sabemos cuánto estamos dispuestos a perder, y en base a eso, simpre jugamos con la ventaja de arriesgar nunca más del máximo que nos hemos fijado, en base a lo que se denomina “lotes variables”.

2.    Una de las reglas de oro en el Trading es que nunca caminemos hacia atrás ni  cancelemos o movamos en nuestra contra  nuestra orden de stop de perdidas. El stop, o punto de salida en una operación que se nos devuelve, es lo primero que debemos decidir, en base a eso se calcula el apalancamiento y la cantidad de lotes a comprar/vender, y es uno de los principales niveles que debemos vigilar para las salidas de nuestras operaciones y también para los posibles cambios de las tendencias  como primera señal de fuerza a la contra. Por tanto, no nos sirve de nada mantener una opercacion en la que el mercado nos está informando que ya es posible que haya finalizado la fuerza hacia ese lado.

3.   De ese modo, debemos ser rápidos a la hora de cortar las pérdidas ante las primeras señales, pero también debemos tener la habilidad de dejar correr las ganancias cuando suceda. Muchas veces, cuando una operación se vuelve ganadora, el mercado nos dará la oportunidad de correr nuestros stops a puntos ganadores (por encima ya de nuestro punto de entrada, con lo que si el mercado diera la vuelta, una vez nos sacara ya no saldríamos perdiendo).

4.    Debemos dejar correr las ganancias, pero siempre conviene asegurar y cerrar parte de esas posiciones ganadoras y dejar el resto correr. No hay mayor golpe psicológico que tener una buena operación ganadora y que acabe siendo perdedora por no haber asegurado parte de las ganancias.

5.   Nunca subestimes a los Mercados. No te creas mas listo que ellos. El  mercado siempre tiene la razón. Cuanto antes entiendas la verdad de todo esto, antes estarás a salvo de quedar fuera del juego.

6.   No somos ni compradores ni vendedores, vamos siempre a favor de la fuerza predominante.  Por eso, no tengas nunca miedo de cambiar de chaqueta. Si al iniciar un trade el mercado no hace lo que esperabas, bajate del mismo. Lo mas impotante es seguir tu sistema.

7.   Lo ideal es que nuestro sistema ejecute más trades buenos que malos, y que al mismo tiempo nos ofrezca una relación beneficio/riesgo también superior. Aun y todo, empieza a asimilar que los trades malos son parte de la operativa. Que tienes que controlar las emociones que te provocan si no quieres que hagan daño a tu operativa. Cuando encajes un trade perdedor, olvídalo rápido. Cuando obtengas uno ganador, olvídalo todavía más rápido. No permitas que las emociones, la rabia, la avaricia, la euforia… te hagan salirte de las normas y leyes de tu sistema de trading y pierdas la objetividad del mercado, el control del riesgo y con ello tu dinero, de una manera demasiado rápida.

8.   Utiliza un sistema testado y que haya funcionado en el tiempo antes de arriesgar tu dinero en algo de lo que desconoces sus virtudes. Un backtesting te aportará valiosos datos como el mayor número de pérdidas consecutivas que ha soportado una mala racha,  la mayor cantidad de puntos ganados o perdidos en una sola operación, o sus comportamientos en diferentes escenarios.  Debería ser la herramienta más importante de todo trader, porque es donde realmente se optimizan todos los sistemas.

9.   Nunca persigas al mercado. Entra siempre ante las primeras señales. Y si el mercado se te escapa, no corras en su busca, o te acabará pegando fuerte. Siempre aparecen nuevas oportunidades. Aprende a mantenerte al margen del mercado en esas ocasiones. Porque a veces, no tomar una posicion, significa realmente tomar la posicion más acertada, la que nunca se pierde…