digestión

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alimentación sana y natural

Unos buenos hábitos en la alimentación y en el desarrollo de nuestras actividades cotidianas pueden ayudarnos a prevenir muchas de las patologías más habituales que conocemos hoy en día.

Cuando nos levantamos por las mañanas, en primer lugar debemos intentar hacerlo con tiempo suficiente para cumplir con nuestra rutina, evitando que nuestra mente se acelere demasiado y comience el día con prisas e imágenes negativas. Imaginarnos conduciendo peligrosamente o llegando tarde a nuestro trabajo o saliendo de casa sin poder desayunar como esperamos, sólo conducen a amanecer con malestar, frustración y actitud negativa.
Conviene madrugar y desperezarse unos minutos antes, para empezar el día en un ambiente positivo, estando bien tranquilos y relajados.
Ayudaremos también a nuestra mente con respiraciones profundas y conscientes siempre que podamos, para liberar tensiones y estar bien oxigenados en todo momento.
El mejor desayuno es aquel a base de cereales integrales, ricos en hidratos de carbono de lenta asimilación y que nos permitirán mantener la energía durante la mañana. También es ideal a fruta, siempre que nos apetezca.

En todas y cada una de las comidas debemos tener mucho cuidado al masticar. Hacerlo conscientemente y hasta deshacer literalmente los alimentos. No solo ahorraremos gran parte de la mucha energía que consume nuestro cuerpo haciendo la digestión (es uno de los procesos biológicos que más energía de nuestras reservas consume), sino que además le estaremos proporcionando la mayor fuente natural de agua: La saliba, en una cantidad que se acerca a los 2 litros y medio al día siempre y cuando mastiquemos correctamente. Sumando a esto la cantidad de agua que bebemos y el agua que contienen los alimentos que consumimos, toda esa cantidad de agua hará que nuestro organismo este perfectamente hidratado en todo momento.
Debemos poder dar a cada comida un entorno agradable donde hacerlo, un lugar con pocos ruidos, tranquilo y acogedor. El verdadero valor nutricional de una comida esta en equilibrar el alimento con el sentimiento. Debemos ser capaces de disfrutar penamente de cada bocado que tomamos a la vez que estar agradecidos por ello.

Las cenas, en la medida de lo posible, deberán hacerse lo suficientemente antes de acostarnos y deberían ser más ligeras que las comidas, fundamentalmente porque el hígado trabaja con menor intensidad a medida que van pasando las horas del día y la digestión puede llevar más tiempo, y no es conveniente hacer la digestión cuando ya estamos dormidos, porque se descansa peor y a la mañana siguiente el cuerpo se levanta inevitablemente apagado.

Se recomienda dormir con la ventana abierta, tanto en verano como en invierno, y realizar respiraciones conscientes y profundas una vez nos disponemos a descansar. Resulta especialmente interesante realizar ejercicios de conciencia corporal (sentir el cuerpo). Un cuerpo bien relajado ayudará al cuerpo a reponerse del desgaste de toda su actividad diaria y le hará recuperar toda su energía.

Si fortalecemos nuestro cuerpo con estos hábitos, comiendo de la forma más simple y lo más natural posible, nuestra salud sentirá una notable diferencia.