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La Quiropráctica, la medicina inteligente
 

“Obtened conocimiento de la columna,
pues es el requisito para sanar muchas enfermedades”
                                                                                               
                                                                                                  (Hipócrates)

 
 
Existe un dato científico que determina que el cuerpo humano es un organismo autocurativo, que tiene la increíble capacidad de tratarse y curarse a sí mismo, y que todo ello se lleva a cabo gracias al control y coordinación de nuestro sistema nervioso central.
 
Y es que el sistema nervioso central es el responsable de toda comunicacion que se produce en el cuerpo. Es el responsable de todas las emociones y funciones que realizamos. Todas nuestras hormonas, nuestras glándulas o nuestros sentidos se encuentran regulados por el.
 
La esencia de este sistema nervioso son la médula espinal y el tallo cerebral, que se encuentran sabiamente protegidos por el craneo y la columna vertebral. Gracias a ellos, toda forma de vida de nuestro cuerpo se encuentra interrelacionada. Ellos son los que se encargan de que la comunicación entre el cerebro y cada rincón de nuestro cuerpo se produzca.
 
La quiropráctica se enfoca en la íntima relación entre cada una de las 24 vértebras de la columna vertebral y el sistema nervioso. Son estas 24 vértebras las que protegen el tallo cerebral y la médula espinal. Una desalineacion o subluxacion en cualquiera de ellas puede afectar a las funciones vitales o sistemas de nuestro organismo. En última instancia, lo que la quiropráctica busca es, alinear la columna vertebral, evitar esas posibles subluxaciones y favorecer la comunicación entre el cerebro, la médula y cada una de las partes de nuestro cuerpo, y los estímulos que se generan entre ellos.
 
En contra de lo que muchas personas piensan, la quiropráctica no es solo una disciplina destinada exclusivamente a aquellas personas con problemas de espalda o columna. Como se ha mencionado más arriba, el sistema nervioso central regula el funcionamiento de todo organismo de nuestro cuerpo. Y una mala alineación de nuestra columna puede ser el causante de todo tipo de dolencias o insuficiencias como puedan ser el hipertiroidismo, una angina de pecho o una sordera…
 
Factores tan diferentes como los accidentes, las lesiones profesionales o deportivas, el estrés o incluso el parto, pueden desembocar en problemas vertebrales, que si no son atendidos correctamente, pueden acarrear enfermedades crónicas y afectar a nuestra calidad y esperanza de vida.
 
A diferencia de la medicina tradicional, que combate, en base a unos determinados síntomas, una dolencia o enfermedad por medio de fármacos o cirugía y que lo que hace es esconder los síntomas y no exactamente erradicarlos, la quiropráctica actua directamente sobre el causante del problema: Las subluxaciones vertebrales.
Y es en ellas y en el sabio funcionamiento del propio sistema nervioso al que pertenecen , el ser humano, ha encontrado la llave para su estado de equilibrio físico, psíquico y emocional.
 
La palabra quiropráctica, que en griego significa “hacer con las manos”, ya se practicaba de una u otra manera en China en el 2700 a. C. Del mismo modo, Egipcios, Babilonios y otras muchas civilizaciones antiguas también conocieron diversas técnicas de manipulación de la columna vertebral. Incluso el mismísimo Hipócrates, el padre de la medicina moderna, conoció, practicó y escribió varios libros acerca de lo que posteriormente serían los cimientos de la Quiropráctica que conocemos hoy en día.
 
Pero fue a finales del siglo XIX, cuando David Daniel Palmer, un joven canadiense instruído en temas de salud y curación, empezó a investigar sobre la relación de la columna, el sistema nervioso y sus efectos en todas las funciones del cuerpo, después de realizar con éxito un ajuste vertebral a un paciente que había quedado sordo después de un accidente. Fue el propio D. D. Palmer quien inauguró el Palmer College of Chiropractic en 1987, la primera de las más de 50 universidades de Quiropráctica que existen actualmente en el mundo y, con la colaboración de su hijo, establecieron las verdaderas bases de la quiropráctica actual.
 
Y se ha convertido en una disciplina que evoluciona constantemente, gracias a que ha sabido incorporar a sus bases los recientes avances en neurociencia, psicoinmunoneurología o epigenética.
 
Por ello, en las últimas décadas ha recibido parte del apoyo que merecía, y la quiropráctica ya está reconocida por la O.M.S como profesión sanitaria de atención primaria, y legislada en todos los estados de EEUU, en Canadá, gran parte de países del Centro y Sudamérica y África, así como algunos países en Europa. En otros, el proceso está siendo más lento, donde ha sido ya legalizada, pero sin ninguna legislación específica. A la espera de su reconocimiento, cada día son más los ciudadanos que optan por esta alternativa a la medicina tradicional. Más inocua, más eficaz y más inteligente, ahora sólo queda que la ley definitivamente la coloque en el lugar que se merece.
 
 

 

Nick Vujicic, Nacido Sin Extremidades, Creciendo Sin Límites

 
El 4 de diciembre de 1982, Nick Vujicic vino al mundo en Brisbane, Australia. Fue un bebé totalmente sano y fuerte, salvo que nació sin ninguna de sus cuatro extremidades.
 
Siendo el primer hijo de una joven pareja católica, y habiendo su madre asistido a miles de partos totalmente normales en su labor como enfermera, el hecho de haber dado a luz un bebé discapacitado golpeó muy fuerte a la familia.
 
Si lograba sobrevivir hasta cierta edad adulta, Nick tendría una absoluta dependencia y grandes problemas en la vida.
 
Todos los médicos que trataron su discapacidad estuvieron de acuerdo en afirmar que no sería capaz de sobrevivir mucho tiempo sin ayuda externa, que su problema le impediría hacer todo tipo de actividades necesarias para la vida y, en el remoto caso de que lo lograra, estaría postrado a una cama o a una silla para siempre siendo eso lo más aproximado a intentar siquiera caminar.
 
Pero aquello, si bien sería un enorme obstáculo en su vida, no lo sería tan grande como el obstáculo emocional que encontraría en la actitud de las personas con los que tuviera que relacionarse. Motivo de risas y burlas, Nick evitaba asistir al colegio en el que estudiaba. Y a los 7 años intentó quitarse la vida. Pero el amor a su familia y su fé impidieron que lo hiciera.
 
Y a partir de aquel instante su vida a sido un constante ejemplo de grandeza.
 
Nick Vujicic obtuvo su titulación en Contabilidad y Planificación Financiera a los 21 años y hoy es un experto inversionista. Es uno de los mejores motivadores personales, conferencista y su historia de superación ayuda a millones de personas a luchar en la vida. Escritor, actor e incluso compositor, el hecho de carecer de extremidades no le ha cerrado ninguna puerta, sino todo lo contrario. Y es un hombre felizmente casado y orgulloso por la inminente llegada de su primer hijo.
 
Camina, juega, conduce y vive con total autonomía. Habla para grupos de 15000 personas a lo largo y ancho de los 5 continentes y su ejemplo ha servido a muchos a encauzar su vida.
 
Aparece en el cortometraje “The Butterfly Circus” (el circo de la mariposa) y su historia se ha llevado a la gran pantalla en el documental “Nacido sin extremidades”. Y su primer libro “No Arms, No Legs, No Worries!” (sin brazos, sin piernas, sin preocupaciones!) es una verdadera fuente inspiradora.
 
Y la Organización “Life Without Limbs” que él mismo fundara en 2005, motiva e inspira a millones de personas sin extremidades en todo el mundo.
 

“Mi nombre es Nick,
y doy gracias a Dios.
Él ha usado mi testimonio
para tocar miles de corazones”

 
Un verdadero ejemplo de superación a pesar de los constantes obstáculos que en su camino haya podido encontrar.
 
Felicidades, Nick. Y Gracias.
 
“Si no alcanzas un Milagro,
sé Tú el milagro”
                                                                                                                                                                                                                                                  (Nick Vujicic)

 


 

 

 

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Bethany Hamilton

 

La historia de Bethany Hamilton es una de esas historias que demuestran al mundo la fuerza que puede llegar a tener la fe y el deseo de una persona por alcanzar todo aquello que desea. Su vida estaba predestinada a luchar por un sueño y nada absolutamente se lo ha podido arrebatar.

Bethany, vino a mundo en Hawai, una de las mejores aguas para el surf de nuestro planeta el 8 de febrero de 1990, y es por eso que quizás comenzara a practicar el surf antes casi que aprendiera a caminar. Sus padres, buenos aficionados, le transmitieron su pasión por cabalgar las olas y desde sus inicios supo ganarse el corazón de los aficionados, la admiración de profesionales y el respeto de todas las leyes de la física cuando se ha dispuesto a mandar sobre la superficie del mar.

Con tan solo 8 años, ya había ganado certámenes disputados contra competidoras varios años mayores que ella. Y todo apuntaba a que pronto podría dar su gran salto al mundo profesional. Con solo 13 años, los representantes de la marca Rip Curl ya se habían dado cuenta de su potencial y estaban dispuestos a patrocinar y financiar su carrera al éxito.

Pero todo pareció truncarse la mañana del 31 de octubre de 2003, mañana de Halloween, una mañana de sol apetecible y que estaba trayendo unas olas realmente buenas a la playa de Kauai.

Bethany y sus amigos no quisieron perderse aquella oportunidad y se enredaron entre las olas con intención de cabalgar la ola más grande y especial de todas. Todo indicaba que sería un gran día de surf, y sin embargo, todo sucedió al revés.

Ocurrió rápidamente. Bethany, un poco más alejada de la orilla que el resto de sus compañeros, buscaba absorta el mejor momento para poder subirse a la ola. De repente, un fuerte tirón la devolvió de un mazazo a la realidad y vió cómo el agua a su alrededor se teñía de rojo. Un enorme tiburón tigre de 4 metros y medio le acababa de amputar su brazo izquierdo a la altura del hombro. Bethany tuvo todavía tiempo de pensar en dos cosas: que tenía que nadar como fuera hasta la orilla con un solo brazo si quería salvar su vida, y que a lo mejor los patrocinadores ya no estarían dispuestos a patrocinar su carrera. Algo impresionante, aun estando al borde de la muerte, esa jovencita de 13 años nunca dio por perdida su lucha por hacerse un hueco entre los más grandes del surf.

Naturalmente, Bethany saco fuerzas para conseguir llegar a la orilla. Para ese momento, su cuerpo había perdido un 60% de sangre, pero las asistencias le atendieron rápidamente y fue trasladada al hospital de urgencia. Y a partir de ese instante, la recuperación fue un éxito. La salud de Bethany luchaba contra las leyes de la naturaleza por una pasión que le hacía reponerse a todo obstáculo de manera asombrosa.

Solo un mes después de que los médicos le dieran el alta, y solo 100 días después del fatídico accidente, Bethany se volvía a enfundar su traje de neopreno y volvía a desafiar nuevamente a leyes de la naturaleza en el mar, y sobre su tabla, y con un solo brazo. Y en ese mismo instante, fue cuando se dio cuenta de que estaría cabalgando todavía durante mucho mucho tiempo…

“yo se que no será tarea fácil,
pero no importa que no sea fácil.
Me basta con que sea posible”

Fue difícil encontrar el punto de equilibrio y o aprender a nadar con un solo brazo, pero ella sabía que no era imposible. Y no solo lo logró, sino que hoy es ejemplo para muchos profesionales de este mundo.

La historia de Bethany es una de esas historias que trasciende mucho más allá de su propia vida. Y Hollywood supo adaptarla al cine, en una producción que se ha llamado “Soul Surfer”, con actores de renombre como Helen Hunt o Dennis Quaid entre el reparto. Y la mismísima Bethany doblando algunas secuencias sobre las olas, donde solo ella y su habilidad podían ser capaces de hacerlo de una manera tan natural.

Una producción donde puede llegar a comprenderse un poco la magnitud de aquel gran reto personal. El de aquella adolescente que nunca se diera por vencida.

Pero una vez más, la realidad acaba superando a la ficción. Hoy es el día que Bethany Hamilton es un ídolo para todos aquellos apasionados del surf, para los aficionados, pero sobre todo para todo el grupo de profesionales, donde es referente indiscutible.
Participa en las más duras y grandes competiciones profesionales y siempre va en busca de la mejor ola. Y saca su lengua mientras la surfea como si estuviera jugando con ella…

Y asi parece. Y sus resultados asi lo demuestran:

En julio del 2004, Hamilton ganó el premio ESPY por mejor regreso de un atleta del año. Hamilton logró ser una surfista profesional.
EEUU – Rell Sun Menehune: Primer lugar. (1998)
EEUU – Open Women’s Division of the National Scholastic Surfing Association: Primer lugar. (2002)
EEUU – NSSA Regional Event: Quinto lugar. (2004)
EEUU – NSSA National Competition: Primer lugar. (2005)
EEUU – O’Neill Island Girl Junior Pro tournament: Primer lugar. (2005)
EEUU – NSSA National Championship: 18-and-under Finalist: Quinto lugar. (2006)
Hawaii Team Highlights: Cuarto lugar en Brasil y Quinto lugar en Estados Unidos (2006)
EEUU – NSSA Regionals: Quinto lugar. (2007)
EEUU – Women’s Pipeline Championship: Cuarto lugar. (2007)
EEUU – US Open of Surfing – Huntington Beach, CA: Quinto lugar. (2008)
AUSTRALIA – Roxy Pro Surf Festival – Phillip Island, AUS: Tercer lugar. (2008)
BRASIL – Rio Surf International in Rio de Janeiro, Brasil: Tercer lugar. (2009)
AUSTRALIA – Billabong ASP World Junior Championship: Segundo lugar. (2009)

Su experiencia siempre le enseñó que la más grande de todas las fuerzas en el mundo es la Fe. Y que nunca impusiera limites a su mente, porque su pensamiento y su mentalidad eran los mejores medios para superar cualquier limitación física.

 

 
Oscar Pistorius

 
Con toda su vida todavía por delante, la historia de este joven atleta ha sido un verdadero ejemplo de superación, construída a base de esfuerzo, ambición y mucha fé.
 
Oscar Pistorius nació en Sudáfrica en 1986, con una malformación en las piernas, que se desarrollaron sin peronés ni tobillos, y tuvieron que serle amputadas cuando sólo tenía once meses.
 
El hecho de ser  el centro de las burlas en el colegio desde su infancia le empujó a demostrar al mundo que no solo nada de aquello sería un impedimento de cara a su desarrollo como individuo, sino que además marcarían el inicio de su superación y su mentalidad ganadora, y por eso desde muy pequeño practicó varios deportes, destacando en Rugby, en tenis y llegando incluso a disputar algunos triatlones.
 
Pero una lesión de rodilla le cambió la vida y le llevó a una pista de atletismo en 2003. Desde entonces, ha pulverizado todos los records mundiales de su categoría. Con solo 17 años ya era poseedor de varias medallas en los juegos paralímpicos, en los que competía con atletas con discapacidades menores.
 
No contento con tal hazaña, Oscar siempre quiso competir internacionalmente en el circuito de cuerpos aptos. Sin embargo, las prótesis de fibra de carbono que utiliza siempre estuvieron en el punto de mira de la Federación Internacional de Atletismo, que determinaba que con ellas gozaba de ventajas considerables con respecto a los demás atletas. Pistorius apeló y el Tribunal de Arbitraje Deportivo le autorizó definitivamente para poder competir.
 
Unos tiempos insuficientes le impidieron estar en la competición Absoluta en las Olimpiadas de Pekin en 2008, pero por fín, Oscar ha podido demostrar todo su coraje en 2012, en la cita Olímpica de Londres, y pasando a la Historia de los Juegos Olímpicos, siendo la primera persona en disputar una semifinal y otra final Olímpicas (400m y 4×400 respectivamente), siendo oficialmente reconocido como una de las 16 personas más veloces en el mundo en estas disciplinas.
 

“yo no soy un inválido sino que simplemente no tengo piernas,
además todo el mundo tiene alguna discapacidad.
Las peores son las de espíritu…”

 
Bladerunner, sobrenombre por el que se le conoce en alusión a sus extremidades biónicas, por fin ha podido demostrar al mundo que una limitación como esa no impide que uno se sienta útil, y que por supuesto se  puede ser capaz de competir contra los mejores corredores y los más veloces de nuestro planeta.
 
Uno de sus mayores deseos siempre fue demostrarle a su madre de lo que era capaz. Desgraciadamente su madré falleció cuando sólo era un niño. Pero tuvo tiempo para enseñarle la mejor lección de su vida:
 

“mi madre siempre me dijo que
terminara todo lo que hubiera empezado…”

 
Y ya para terminar, otra reflexión del propio Pistorius que todos deberíamos tener siempre bien presente en nuestras vidas:
 

“un perdedor no es quien llega el último,
sino aquel que se sienta y mira
y nunca intenta correr.”

 
Lamentablemente, su prometedora carrera deportiva y su verdadero ejemplo motivador, se han visto salpicados por el reciente fallecimiento de su novia víctima de asesinato, en el que Oscar se ha visto envuelto y donde es el principal acusado. Quizá un malentendido durante una sorpresa en la noche de San Valentín, tal como dicen algunas fuentes, o quizá por el exagerado miedo a sentirse protegido del atleta, que dormía con varias armas al lado de su cama, han hecho enturbiar una de las más grandes historias de superación en el mundo del deporte. A pesar de los pesares, aquí queda nuestro merecido homenaje…