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Homer Simpson y el sueño polifásico
 
Todos los expertos en materia de salud se ponen de acuerdo advirtiendo que dormir una cantidad mínima de horas es primordial:

  • En lo que se refiere a la regeneración de nuestras “baterías” para compensar la actividad física de la jornada (metabolismo).
  • En lo que se refiere al mantenimiento cerebral: a la reorganización y optimización de las conexiones cerebrales.

En el artículo que dedicamos a los CICLOS CIRCADIANOS, hablamos de la existencia de un reloj interno que regula nuestras horas óptimas para dormir y para despertarnos.
Este reloj se ajusta a nosotros en su mayor medida en sincronía con el ciclo solar y la luz que recibimos del astro rey. Nos despertamos cuando amanece y nos acostamos al anochecer.
 
Sin embargo, esto parecía razonable siglos atrás. Hoy en día, con los avances tecnológicos y posibilidad de recibir algún tipo de luz las 24 horas del día, nuestro cuerpo y, con ello, nuestro reloj interno, ya no nota la diferencia entre el día y la noche. Y, como consecuencia, se desorienta.
 
Es por esto que, en la época moderna en la que vivimos, el único momento de oscuridad total que conoce nuestro reloj interno es cuando dormimos. Por otro lado, el momento en el que dormimos viene determinado por el reloj interno. Lo que quiere decir que es probable que en estos momentos, nuestro reloj solar (el biológico) y nuestro reloj social (el que viene determinado por el ritmo al que nos hace vivir la sociedad actual), no se correspondan en absoluto y nuestro cuerpo no se regenere de la manera más correcta.
 
Y es esta la razón por la que, quizá, deberíamos plantearnos la idea de modificar nuestros hábitos de sueño. Pero para ello, antes de nada, debemos saber en qué consiste el sueño.
 
El sueño se compone de 5 fases que componen cada ciclo
4 fases NREM (No REM) y 1 fase REM (Rapid Eye Movement), que se distribuyen así:
 

– 1NREM – 2NREM – 3NREM – 4NREM – REM –

 
y que se repite indefinidamente hasta que nos despertamos. Cada ciclo, en humanos, dura entre 90 y 110 minutos, donde cada una de las 5 fases dura entre 18 y 22 minutos.
 
Cada fase tiene sus propias características y funciones vitales, pero se dice que la única fase en la que realmente descansamos y regeneramos nuestro cuerpo y nuestras células es la fase REM (la última de las 5 fases).
 
Esto plantea una duda: En el transcurso de una noche cualquiera que hemos dormido 8 horas y completado 6 veces el ciclo, le habremos dedicado únicamente 120 minutos al descanso óptimo, a aquel que alcanzamos en la fase REM. Es decir que, de alguna manera, no estamos aprovechado 4/5 partes del tiempo que dedicamos a dormir.
 
Pues bien. Desde que tenemos uso de razón, nos han enseñado que esta era la manera como el cuerpo y la mente mejor descansan. Pero, ¿y no sería más beneficioso encontrar la manera de alcanzar más momentos de fase REM mientras dormimos?
 
El modelo que hemos venido practicando toda nuestra vida se denomina sueño monofásico, que se caracteriza por un único ciclo durante la noche y que corresponde al ejemplo que acabamos de mencionar.
 
Muchos de nosotros también practicamos habitualmente el sueño bifásico, que es el típico ciclo de la noche (quizá reducido en 1 o 2 horas), al que le añadimos una siesta a mediodía. A pesar de no diferir mucho del sueño monofásico, la siesta ya proporciona muchos beneficos a nuestro cuerpo. Si no lo sabías, te invito a que leas el artículo donde hablamos de esos BENEFICIOS DE LA SIESTA.
 
Diversos experimentos, estudios y experiencias personales nos han llevado a interesarnos por lo que se denomina Sueño Polifásico que, a diferencia de los sueños monofásicos (dormir una vez al día) y bifásicos (dos veces al día), consiste en la práctica de dormir múltiples veces en períodos muy cortos de tiempo a lo largo de la jornada.
 
Lo verdaderamente importante de este tipo de sueño es que, al dormir menos tiempo y más veces al día, tu cuerpo se acaba adaptando a ese nuevo reloj interno que le estás creando. El objetivo es conseguir el máximo de minutos de sueño REM y por ello se “engaña” y fuerza el organismo a aprovechar los pocos minutos de sueño que dispone y sumergirse inmediatamente en esta fase que, como hemos mencionado antes, es la fase más profunda y donde se produce mayor descanso.
 
Por decirlo en pocas palabras, con el sueño polifásico se busca optimizar las horas de sueño durmiendo menos pero de manera mucho mas eficiente y beneficiosa para el cuerpo y para la regeneración cerebral.
 
La naturaleza nos ha mostrado que hay muchas especies de animales que rigen sus ciclos del sueño en base a algún modelo polifásico. También han sido muchos los personajes famosos que han asegurado haberlo practicado con éxito en alguna etapa de su vida. Leonardo da Vinci, NIKOLA TESLA,, Napoleon, Benjamin Franklin, Winston Churchill y THOMAS EDISON, solo por poner algunos ejemplos, decían sentirse más productivos, creativos, enérgicos y saludables gracias a ello.
 
A continuación os traemos algunos de los ciclos polifásicos más eficientes. Todos ellos funcionan de la misma manera: dividen las 24 horas del día en varias fases separadas por pequeñas siestas.
 

Ciclo Everyman:

Se duermen 3 horas seguidas en la noche y 3 siestas de 20-30 minutos repartidas a lo largo del día.

Ciclo Dymaxion:

4 siestas de 30 minutos cada 6 horas.

Ciclo Uberman:

6 siestas de 20 minutos cada 4 horas.
 
 
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Naturalmente, adaptar nuestros ciclos de 7 – 8 horas de sueño a nuevos ciclos donde sólo consumimos 2 o 3 horas para dormir, no debe resultar nada fácil. Sobre todo con los métodos Dymaxion y Uberman, que son son los más duros y radicales. Pero también son los más óptimos y eficientes.
Por ello, debemos ser estrictos con los horarios y no fallar en las siestas ni cambiar los tiempos definidos., Y tener la suficiente paciencia y constancia.
 
En www.TodoEnLaVidaEsActitud.com nunca hemos creído ciegamente en este tipo de experimentos y testimonios. Pero cuando conocimos de la existencia de estos métodos, sentimos cierta curiosidad ante la posibilidad de controlar y actuar sobre aquello que soñamos, ante la posibilidad de dormirnos al instante sin necesidad de dar vueltas y más vueltas en la cama, o ante la posibilidad de poder disfrutar de mayor número de horas duante el día para nuestras familias, amigos y pasiones.
Por ello, nos propusimos probar la eficiencia del sueño polifásico y pretendemos llevar una bitácora detallada con cada uno de los datos e incidentes que se van a ir produciendo mientras intentamos alcanzar nuestro objetivo.
Pontro publicaremos un documento con todos esos resultados, experiencias y conclusiones que habremos obtenido de este Proyecto de Sueño Polifásico.
 
Y no dudes en preguntar o comentar al respecto. Estaremos encantados de leerte.
 
 

 
cómo afecta el calor y el verano a nuestro estado de ánimo
 
Pues bien, para aquellos que nos encontramos en el hemisferio sur, ya oficialmente ¡ha llegado el verano!
Y para muchos de nosotros es, sin duda, la mejor época de todo el año. Las vacaciones, el buen clima y la mayor disponibilidad de tiempo hacen del periodo estival el más adecuado para descansar y recuperar las energías perdidas. Sin embargo, se ha demostrado científicamente que no es tan bonito el verano como lo pintan…
 
En parte debido a las altas temperaturas y a los cambios de nuestras rutinas, nuestros ciclos del sueño se ven alterados. El calor nos impide dormir adecuadamente, nuestros sueños son más ligeros y no terminamos de descansar adecuadamente por las noches.
Además, el retrasar nuestros horarios, tanto por las mañanas como por las noches, son para nuestro reloj interno como una verdadera bomba.
 
Consecuencia de esto, el verano provoca que nuestro descanso sea de peor calidad. Y esto nos acaba llevando a estados de agotamiento y tristeza según va avanzando la temporada.
 
El sol, como energía en estado puro, es para el ser humano una excelente fuente de vitalidad y salud, y se comporta en nuestro sistema como un verdadero excitante. Una cualidad que debería tener consecuencias positivas en nuestro comportamiento. Pero que, mezclado con un estado de agotamiento y tristeza consecuencia de la falta de descanso debida al calor, produce un efecto totalmente contrario.
 
Estres, irritabilidad, negativismo, desmotivación o mal humor, pueden ser los resultados más probables de esa mezcla. Es por ello que estas fechas son las más propensas a rupturas de pareja, enfados o depresiones. Y si a ello le sumamos la disponibilidad de tiempo para hacer y, sobre todo, para darle vueltas a nuestra cabeza y pensar, pues como que todavía peor…
 
Esto se debe, en parte, a las endorfinas, que son las “hormonas de la felicidad y el bienestar” y se producen como respuesta a los estímulos del sol en nuestro cerebro. El problema es que en verano, los niveles de endorfinas en la sangre disminuyen. Y es por eso que nos encontremos más cansados y sensibles a todos los demás factores.
 
Dicho lo cual, parece más que evidente por qué estos meses son los meses de vacaciones por naturaleza para las empresas y centros de enseñanza: Coincide con la época que el cuerpo está menos receptivo a la actividad.
 
 
Evitar males mayores y poder disfrutar de unas bonitas vacaciones sin preocupaciones y acompañados de un buen clima y ojalá, una buena compañía, puede ser relativamente sencillo si seguimos una serie de recomendaciones:
 
  1.  Buscar actividades que nos motiven y puedan compensar en la medida de lo posible las consecuencias del calor y de los cambios en nuestro ciclo del sueño.
 
  2.  Evitar los golpes de calor extremo, sobre todo el de aquellas horas entre las horas del mediodía, y protegerse bien con sombrillas, viseras, ropa cómoda, etc, para no dar lugar a insolaciones.
 
  3.  Hidratarse adecuadamente. Si beber suficiente agua ya es necesario durante el resto del año, en los meses de calor resulta todavía más importante. De esta manera, retrasaremos el agotamiento de nuestras células y de nuestro organismo.
 
  4.  Aumentar el consumo de alimentos básicos ricos en
hierro: pescado, lentejas frutos secos…
cereales integrales: altamente recomendables en estas fechas por su contenido en fibra y magnesio.
Sales minerales: a través de frutas y verduras en cantidad
 
 
Ahora sí, teniendo un poquito cuidado y dando respuesta a las necesidades de nuestro organismo, ya estamos preparados para disfrutar como se merecen estos meses de verano…
 
 

 

Consejos Para Combatir el Cansancio y la Fatiga

 

La fatiga, tanto la física como la mental, es la respuesta normal que tiene nuestro cuerpo de relajarse según va transcurriendo el día, preparándose para dormir.

Lamentablemente, esa fatiga suele aparecer a menudo, antes de que llegue la noche, y nos impide realizar nuestras tareas cotidianas. Sin embargo, podemos hacerles frente aplicando una serie de consejos y trucos a nuestra rutina diaria.

En primer lugar, debemos prestar mucha atención a la alimentación que llevamos. Si pretendemos combatir el cansancio físico y mental debemos consumir alimentos que además de mejorar nuestro estado de ánimo puedan mejorar también nuestras reservas de energía.

El desayuno es, sin duda, la comida más importante del día. Un desayuno completo rico en carbohidratos nos ayudará a reponer reservas de energía y mantenerlas durante la jornada.

Esos carbohidratos, junto con las proteínas, deben ser pilares importantes en nuestra dieta. La combinación de proteínas (leche, carne, leguminosas) y carbohidratos (pastas, arroz), favorecen la absorción del triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, el neurotransmisor que actúa contra el cansancio en nuestro cerebro.

Junto con ellos, el hierro es especialmente importante en nuestra alimentación. Ayuda a transportar el oxígeno en sangre hacia los órganos, manteniéndolos activos y alerta durante más tiempo al cabo del día. Las espinacas, las carnes rojas o el hígado son alimentos ricos en hierro.

No podemos olvidar la importancia del agua en nuestra vida. En ocasiones, nuestro cuerpo puede mostrar síntomas de agotamiento por deshidratación. La falta de agua y de hidratación, reduce el flujo de sangre a las células y órganos, ralentizando su recuperación, haciendo que trabajen más lentamente. Debemos acostumbrarnos a mantenernos hidratados bebiendo la suficiente agua.

Las leches de avena, o las infusiones de lavanda, romero, angélica o guaraná son algunos de los muchos remedios caseros que también pueden ayudarnos a recuperar energías.

Aparte de los hábitos alimenticios, ciertos hábitos en nuestra rutina pueden ayudarnos a no necesitar agotar nuestras reservas de energía de manera acelerada durante el día.
Por ejemplo, practicar ejercicio físico, que a primera vista puede parecer una quema importante de reservas energéticas, nos ayuda a mejorar la circulación sanguínea y a oxigenar cada célula de nuestro cuerpo, aumentando el nivel de energía de los órganos. Unos minutos de ejercicio físico por las mañanas harán que disfrutemos de una mayor cantidad de energía a lo largo del día.

Finalmente, el sueño es una tarea extremadamente importante. Si no dormimos lo suficiente por la noche, el cuerpo no descansa, no recupera y durante el día agotará rápidamente sus reservas de energía. Intentaremos evitar las comidas inmediatamente antes de acostarnos, así como el abuso de cafeínas y teínas que, si bien nos ayudan a combatir el cansancio y aumentan nuestro estado de alerta durante el día, un consumo no responsable puede afectar al sueño.
En el artículo “Cómo Combatir el Insomnio” hablamos de la importancia de dormir adecuadamente, así como de una serie de consejos que ayudarán a aprovechar ese momento de la manera más óptima posible.

En definitiva, una vida sana, buenos hábitos, una buena alimentación con una dieta rica en carbohidratos, proteínas y hierro, nos ayudará a mantener la energía más horas durante el día.

Pero debemos tener en cuenta que en ocasiones, estas pautas no suelen ser suficientes cuando el problema se esconde detrás de una afección médica. Personas que padecen anemias o depresiones (por solo poner un ejemplo), que acarrean un continuo cansancio físico y emocional, necesitan ser tratados específicamente y por especialistas. Sin embargo, estos sencillos consejos y pautas pueden ayudar a mejorar la calidad de sus vidas.

 

 

 

la siesta

 

Grandes personajes de la Historia tan distintos como John F. Kennedy, Leonardo Da Vinci, Albert Einstein o Napoleón Bonaparte, compartieron en su día una sana afición por la Siesta, ese ratito de sueño corto del mediodía.

Muchas veces asociada con conductas perezosas y hábitos de malgastar nuestro tiempo tirados en la cama a deshoras, hay estudios que demuestran que dormir un ratito de siesta no solo no es una mala costumbre, sino que es una de las herramientas más poderosas para alcanzar el éxito.

No solo nos permite recargar energías y afrontar con fuerza el resto del día, sino que emocionalmente, por ejemplo, puede mejorar nuestro estado de ánimo y nuestra toma de decisiones, y ayuda a aumentar nuestra creatividad, nuestra memoria y nuestro aprendizaje.

Físicamente, además de equilibrar nuestros ciclos del sueño, mejora las funciones del cerebro, las hormonales, además de reducir considerablemente el riesgo de contraer enfermedades del corazón.

Un cuerpo y un espíritu relajados tras una cura de sueño durante 15 – 30 minutos de siesta es una de nuestras mejores armas para enfocar nuestros deseos y nuestras metas. Merece la pena probarlo.

El mejor momento para la Siesta es justo después del almuerzo.

Asegúrate de encontrar un lugar con buena temperatura y tranquilo de ruidos. Apaga el televisor, el teléfono móvil, e imagina  que el ruido que pueda haber en el exterior es el viento que sopla en un bosque, o el batir de las olas en el mar. O si lo consideras necesario, puedes poner un poco de música relajante de fondo.
Asegúrate de dejar todas tus preocupaciones de puertas para afuera. Antes de adentrarte en tu “Zona Privada”, respira profundamente e intenta relajarte.

Procura que no penetre la luz en tu espacio. Si lo deseas, puedes incorporar un antifaz a tu descanso. Está comprobado que muchas personas se sienten más relajadas cuando duermen a oscuras.

Activa el despertador para transcurridos 15 – 30 minutos. Es el tiempo ideal. Una siesta demasiado larga hará que te despiertes más cansado, de mal humor e incluso con dolor de cabeza.

Una vez despiertes, intenta permanecer unos minutos sentado y relajado. Si no estás acostumbrado, es probable que las primeras veces te despiertes desorientado. Esos minutos a la hora de incorporarte te ayudarán a estabilizar todo tu sistema de alertas.

Lavate la cara, bebe un poco de agua e intenta tomar el aire a cielo abierto  durante algunos minutos. Si no tienes muchas opciones, puedes asomarte a una ventana.

Y siéntete afortunado y un poco más feliz para el resto de la jornada. Pocas técnicas tan sencillas y tan poco sacrificadas pueden mejorar tu salud y tu bienestar físico, mental y emocional.

Finalmente, intenta incorporar estos minutos a tu rutina diaria. Todo tu cuerpo te lo agradecerá.

 

 

No Estamos Predestinados Genéticamente

Desde que eramos niños hemos venido escuchando afirmaciones y sentencias categóricas sobre nuestra herencia genética, y hemos crecido inconscientemente esperando la llegada de ese destino nuestro, de aquellas imperfecciones de nuestros mayores o de aquellas patologias que habían padecido.

Si mi padre era calvo y pequeño, tarde o temprano yo acabaría pequeño y sin un solo pelo.

Si mi madre era obesa, yo acabaría engordando antes de llegar a los 30.

Si mis abuelos y mis tios habían sufrido dolencias cardícas, algún repentino infarto me sorprendería en el momento menos pensado.

Estudios recientes han confirmado la teoría de que determinados hábitos alimenticios durante el embarazo pueden aliviar enfermedades futuras en el bebé. Pero aun habiendose podido perder esa primera oportunidad intrauterina en el vientre de nuestra madre, también es posible evitar ciertas patologías durante el transcurso del resto de toda nuestra vida.

Pero antes de ninguna otra cosa debemos rechazar y deshacernos de todos esos paradigmas que nos han grabado a base de insistencia en nuestra cabeza. Siempre es posible evitar, en mayor o menor medida, las patologías o deficiencias que llevamos en nuestros genes.

Toda persona que se mantiene físicamente activa puede reducir las posibilidades de acumular peso, aun cuando se trate de una persona geneticamente predispuesta a ser obesa.

De ahí que la epidemia actual de obesidad en el mundo de las ultimas décadas no se trate de ningun resultado de cambios en los genes, sino que se debe exclusivamente a cambios en los hábitos.

Del mismo modo, una dieta sana puede combatir eficientemente al gen asociado con las enfermedades cardíacas.

El genotipo de alto riesgo se suaviza con dietas sanas a base de frutas y verduras, actividad física y dejando de lado el consumo de alcohol o tabaco.

Un dato a tener en cuenta es que patologías como la obesidad o la diabetes son más frecuentes en poblaciones pobres en medios y en educación, lo que indica que hay factores NO GENÉTICOS  que afectan de manera muy importante a la salud.

Por tanto, es recomendable un estilo de vida saludable y con buenos hábitos alimenticios para todos y cada uno de nosotros, independientemente de nuestros antecedentes genéticos. Pero esto cobra una importancia mucho más vital cuando está en nuestra mano el poder evitar ciertas enfermedades y patologías a nuestros pequeños  y poder ofrecerles una calidad de vida mucho mayor que la que nos haya podido tocar a nosotros.

Una buena parte de la calidad del futuro de nuestros hijos puede estar en nuestras manos y en cómo los cuidamos desde sus primeros años.  Es una gran oportunidad que se nos brinda  y no deberíamos desperdiciarla.

 

 

 

la medicina natural como prevención

 

En materia de Salud, la prevención puede resultar la mejor entre todas las opciones para preservar nuestras funciones en óptimas condiciones, actuando antes de llegar a tener esa necesidad de recurrir a medicamentos u otros productos que puedan llegar a alterar la armonía natural de nuestro organismo.

La medicina natural o medicina casera se fundamenta en los alimentos “nutraceúticos”, aquellos alimentos que nos nutren al mismo tiempo que nos están tratando contra alguna enfermedad.

Antes de entrar a determinar qué alimentos son mejores y cuáles pueden ser menos buenos, habría que reseñar que gran parte de los alimentos que tomamos son beneficiosos para nuestra salud, si bien es la mala combinación de los unos con los otros lo que les hace que su efecto en nosotros no sea todo lo bueno que nos gustaría.

De esta afirmación podemos establecer que existen dos tipos de alimentos: los alcalinos y los ácidos.

En principio, cuanto más alcalina sea nuestra dieta, más seguro estará nuestro organismo para evitar o tratar gran parte de las enfermedades que nos rodean.
Por otro lado, los alimentos formadores de ácido se manifiestan en nuestro cuerpo disfrazados de asma, alergias u otras enfermedades y deficiencias. Muchos problemas de peso corporal, irritabilidades, acné, etc, también vienen provocados por una dieta principalmente ácida.

Por norma general, los  germinados,  la mayor parte de las frutas y las verduras, son alimentos alcalinizantes. En el otro bando, las carnes, las leches y sus derivados, mantecas, frutos secos y azúcares, son alimentos formadores de ácido.

De esta clasificación se deduce que debemos evitar la absorción tal cual de la mayor parte de alimentos procesados, que son los que elevan el nivel de azúcar en la sangre y que además forman ácido.

A primera vista parece un tanto complicado, pero existe un truco muy sencillo para poder conseguir una dieta alcalinizante a base de todo tipo de alimentos, incluídos los formadores de ácido: remojar esos alimentos en una solución alcalina hecha a base de:

caldo de repollo blanco o verde, hirviendo una hoja por cada litro de agua;

O agua carbonatada, añadiendo 1/2 cucharada de bicarbonato sódico por cada litro de agua.

También podemos consumir agua alcalinizada: el agua normal suele ser neutra. Pero podemos obtener agua alcalina por medio de la ionización de la misma, ya sea comprada o adquiriendo una máquina que alcaliniza el agua potable que llega a nuestros hogares.

Para comprobar los niveles de alcalinidad de nuestro PH corporal, basta con tener papel de PH, que podemos conseguir en droguerías, tiendas de salud o farmacias. Y analizar muestras de saliva u orina mojando ligeramente el papel en la sustancia. El color resultante de la reacción se mide en una escala de referencia que determinará nuestro PH.

Sin embargo, para un análisis más preciso, podemos pedir que se nos realice una simple prueba de sangre a nuestro centro médico.

Resumiendo, si queremos llevar una dieta más o menos alcalina, al menos deberíamos limitar el consumo excesivo de ciertos alimentos procesados, la leche de vaca (sustituyéndola por leche de soja o almendras), la carne roja y la carne de ave.

La cafeína también acidifica. Y al mismo tiempo, el stress también lo hace. Por eso, por último, para alcalinizar nuestra vida, debemos reducir también nuestros niveles de stress. Eso puede implicar reducir los niveles de cafeína en nuestro organismo. Y acompañarlo con algunas técnicas de relajación, de meditación o yoga.

Todo esto ayudará a que mejoremos la calidad de nuestra vida.

 

 

 

la inteligencia intuitiva

 

A todos nos ha ocurrido alguna vez en la vida que debemos tomar una decisión rápida en alguna situación que se nos presenta, y sentimos en nuestro interior una fuerza que nos activa una especie de sexto sentido, el cual nos manda un estímulo o una reacción desde el inconsciente y nos hace tomar la opción más acertada en cuestión de segundos. Es eso que llamamos Intuición.
En el tema que trataremos hoy, vamos a explicar cómo el Ser Humano tiene la capacidad de poder entrenarse para educar sus reacciones inconscientes para hacer juicios rápidos de manera efectiva. Porque, efectivamente, nuestros juicios rápidos y primeras impresiones pueden educarse.
Decía Albert Einstein que

“La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente.
Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo”

Por tanto, es momento de empezar a cuidar este regalo y aprovecharnos de su increíble potencial.
Si la Evolución ha dotado al ser humano de herramientas esenciales como el lenguaje o la capacidad de abstracción, no debería extrañarnos que también haya sido dispuesto con la capacidad de tomar decisiones de manera rápida y eficaz, y más aún en la sociedad de ritmo tan acelerado que le está tocando vivir.
Hasta finales del siglo XX, pocos eran los científicos que confiaban en este tipo de estímulos inconscientes en la toma de decisiones, y se había determinado que eran estímulos irracionales  carentes de fundamentos de peso. Sin embargo, numeroso estudios han demostrado que la intuición puede llegar a ser mejor que los modelos de elección racional, fundamentalmente porque el cerebro se mantiene alerta las 24 horas, y ante situaciones que requieren respuestas inmediatas, piensa  mucho antes de ser nosotros conscientes de ello, y nos envía señales  a modo de  respuesta, pero que  en la mayor parte de las veces ni siquiera podemos apreciarlas porque no estamos lo suficientemente preparados para comprenderlas. El problema es que el pensamiento consciente y el inconsciente  funcionan independientemente y difícilmente se van a poner de acuerdo si el individuo no ha sido preparado para ello.

Estudios recientes han demostrado que tomamos mejores decisiones si tenemos en cuenta una razón que si tenemos 10. Entonces, ¿para qué pararnos a establecer todos los pros y los contras en situaciones extremas que requieren respuestas rápidas, si pueden ser contraproducentes no solo en velocidad de reacción, sino también en resultado?

La sudoración o la variación en el ritmo cardíaco, son solo alguna de las consecuencias físicas a las señales  que nuestro inconsciente nos puede estar mandando en estas situaciones. Pero hay otras muchas que no apreciamos, porque nuestro cuerpo no está preparado ni entrenado para sentirlas conscientemente, porque la mayor parte de ellas se deshilachan a un nivel tan bajo a nuestra mente que no somos capaces de detectar.
Pero como toda capacidad del ser humano, si la practicas y ejercitas con dedicación, se volverá fuerte y eficaz.

Hoy traemos una serie de ejercicios que te ayudarán a desarrollar tu intuición.

1. La Meditación:
Cuando meditamos, el cuerpo reduce nuestro stress y  prepara nuestra mente para recibir información que muchas veces pasamos por alto, porque favorece nuestra concentración, y es una de las mejores maneras de desarrollar y potenciar nuestra intuición.
Un ejercicio muy sencillo y al mismo tiempo efectivo consiste en sentarnos cómodamente en una silla, con la espalda recta y los pies descansando en el suelo, cerrando los ojos y sintiendo como la silla absorbe todo nuestro peso, nuestro stress y nuestras preocupaciones, centrándonos en todo momento en nuestra respiración, lo que hará que nos sintamos mas y mas relajados, podamos acallar nuestros pensamientos mas superficiales y podamos llegar a escuchar nuestra voz interior. A medida que más practiquemos, mayor será la capacidad que vayamos adquiriendo.

2. Ejercicios de Visualización:
Visualizar tiene una fuerza enorme para desarrollar nuestra intuición. Y aquí explicaremos un par de ejercicios que nos ayudarán con ello.
El primero, consiste en visualizar figuras geométricas, que iremos proyectando en una pantalla imaginaria frente a nosotros. Cuadrados, círculos, triángulos, que iremos proyectando en la pantalla y cuya imagen intentaremos mantener durante varios minutos.
Cuando hayamos practicado varias veces de esta manera, podremos incluso ampliar el ejercicio combinando diferentes figuras, las unas dentro de las otras.
Este tipo de ejercicios potencia del mismo modo nuestro lado creativo, porque hace que ejercitemos a la vez el hemisferio izquierdo y el derecho.

El segundo ejercicio de visualización consiste en respirar profundamente mientras nos imaginamos en un lugar agradable, que nos transmita paz, y observarlo detenidamente, sintiendo los sonidos a nuestro alrededor, el aroma del lugar, el clima, el sol, el agua o la brisa del momento proyectado, intentando estar atentos a todos los detalles y memorizarlos.
En el momento de volver a abrir los ojos, nuestra cuerpo estará un poquito mas preparado para sentir todo tipo de señales intuitivas. Y además, la experiencia de haber estado en ese lugar tan agradable, nos hará sentir mucho mejor.

3. Aprovecha el subconsciente mientras duermes:
Al finalizar el día y justo antes de acostarnos, debemos reflexionar sobre las dudas y situaciones sin resolver  que pudieran haber surgido durante la jornada, y recapacitar y considerar las diferentes posibilidades para darles solución.
Eso hará que nuestro cerebro active su mecanismo y ponga a nuestro inconsciente a trabajar mientras dormimos.
Mas pronto que tarde, nos empezaremos a despertar con nuevas y grandes ideas, que iremos anotando rigurosamente lo cual nos ayudará a mantenerlas frescas y claras, y no importa que sea medianoche, madrugada, o después de la siesta… Las ideas y soluciones pueden surgir en cualquier instante y debemos estar preparados para ellas…

4. Dejandonos guiar por nuestras corazonadas:
La mejor manera de desarrollar nuestra intuición es confiando plenamente en ella.
Al principio, nos podría asustar la idea de dejar todas nuestras decisiones en manos de nuestra intuición, pero lo cierto es que ella es nuestra guía interior y debemos comenzar a confiar en ella.
Empecemos a escuchar nuestra voz interior. Aquella que nos hace experimentar una sensacion en el estómago que nos impulsa a hacer algo sin razón aparente, y prácticamente sin haber tenido el tiempo suficiente para pensarlo.
Dejémonos guiar por ella, porque nuestra intuición sabe, por experiencia propia, lo que la razón desconoce.

“Analizar las cosas sólo desde el prisma racional
puede sumirnos en un laberinto de senderos infinitos.
La intuición, por el contrario,
permite hallar la vía más directa hacia lo esencial”.

 
yoga
 
En la cultura india, Yoga es un término que significa conjunción y se basa en la relación mística que se establece entre el ser humano y la Esencia Suprema. Relación que se alcanza a través del dominio absoluto del cuerpo, por medio de ejercicios de respiración,  y enfocando todos los  sentidos. Con la mirada centrada en  objetos cercanos, o el oído centrado en captar sonidos especiales, que serían insignificantes en cualquier otro momento, para poder alcanzar el éxtasis, momento en el que el cuerpo y el espíritu se liberan, flotando  al margen de todo recuerdo y de toda duda.
 
Esta practica oriental milenaria se viene imponiendo con fuerza en nuestra cultura occidental, en cierta medida, empujada por un deseo de equilibrio, imposible en una sociedad tan incómoda y exigente en la que nos movemos. La práctica habitual de algunas modalidades del Yoga, especialmente la Asana y la Pranayama, que se centran en las posturas y el control de la respiración,  pueden ayudarnos a alcanzar la armonía. Algo vital en un mundo en el que nos vemos constantemente rodeados de prisas, gritos y stress.
 
El Yoga bien practicado mejora la salud, el equilibrio mental y el desarrollo espiritual y emocional.
 
Disminuye nuestra presión sanguínea, la frecuencia cardíaca e incluso la tasa de colesterol. Alivia dolores articulares y  regula la producción hormonal y el flujo menstrual. Y lo mas importante, nos hace sobrellevar los altibajos de la vida con una actitud más positiva.
 
 
Pero, ¿y cómo funciona?
 
Con la práctica de determinados ejercicios  enfocados a la relajación  y a la regulación de nuestra respiración,  nuestro cuerpo  y nuestra mente alcanzan un grado de concentración, óptimo para la meditación, que es el punto de inicio para el autocontrol y el desarrollo de toda actividad emocional,  intelectual o física, de la manera más eficiente posible.
 
Toda ansiedad y tensión perjudica nuestra salud y nuestra felicidad.   Una  práctica habitual de Yoga nos aliviará de toda la pesada carga que la vida moderna decide poner sobre nosotros. Pues la mayor parte de las dificultades que encontramos en nuestra vida, pueden ser resueltos con un cierto grado de autodisciplina, llegando a ser  capaces de controlar todos los aspectos de nuestro ser,  actuando incluso como barrera física a muchas de las enfermedades que nos invaden cada día.
 
 

 

como pez en el agua

La natación es probablemente el más completo de todos los deportes que conocemos. Es  apto para todo tipo de personas, desde bebés hasta jubilados, y es menos agresivo y exigente que ningún otro deporte. Además de sus aportes tonificantes y musculares, es altamente recomendado para mejorar la capacidad pulmonar y el sistema respiratorio, para las articulaciones y movilidad en general,  para la concentración, para liberar stress, para mejorar el equilibrio de nuestro cuerpo en nuestra vida cotidiana y la capacidad de reacción ante imprevistos como caídas y golpes.

Es un excelente ejercicio para corregir lesiones de espalda. Para endurecer huesos y ganar elasticidad. Favorece el sistema cardio-respiratorio, que es el que coordina nuestra respiración con nuestros movimientos.

Mejora nuestra silueta y tonifica nuestros musculos de manera constante a la vez que suave. Nuestro cuerpo se mueve con mayor dificultad en el agua que fuera de ella, por la resistencia que esta nos ofrece, con lo cual nuestros músculos deben trabajar alrededor de 6 veces mas intensamente que al aire libre. Sin embargo, el impacto es mucho menor porque un cuerpo en el agua pesa mucho menos.

Es ideal para liberar tensiones a la vez que nos proporciona un importante aporte de energía. Nadar por la mañana es como una inyección de vitaminas para nuestras células que nos lleva a emprender el día con  mayor entusiasmo. Por otro lado, nadar por la noche nos ayudará también a relajarnos al final de toda la jornada.

Pero como todo en la vida, todo ejercicio realizado de manera incorrecta puede provocar daños irreparables para nuestro organismo.

Evitemos los escesos, el éxito rápido, y busquemos la supervisión de monitores expertos por lo menos hasta que hayamos  adquirido los hábitos correctos. A partir de ese momento, los resultados llegarán de la mano de la regularidad y la constancia. Es solamente cuestion de tiempo y del deseo de alcanzar nuestras metas.

 
mens sana et corpore sano
 
Para una salud equilibrada en todos los sentidos debemos tener especial cuidado en todos los aspectos de nuestro cuerpo, que es el unico lugar que se nos ha asignado desde que nacemos y donde estamos llamados a vivir hasta nuestro ultimo suspiro, asi que debemos cuidar de él como a nada en el mundo, pues es lo mas valioso de todo cuanto tenemos.
 
Una buena alimentación y unos buenos hábitos son esenciales para mantener nuestro cuerpo en optimas condiciones, pero también lo es el cuidado de nuestra forma física realizando algo de ejercicio regularmente.
 
En los siguientes artículos nos enfocaremos en no  exigir demasiado a nuestra maquina, para comenzar suavemente, con métodos basados en una serie de ejercicios y técnicas realmente efectivas, que buscan  mas la flexibilidad y la técnica que la fuerza bruta.
 
 
 

Pilates PILATES

 
 
 
 
 
 

yogaYOGA