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Will Smith
 

“No sé cual es mi misión,
pero quiero estar aquí para una razón más grande.
Me esfuerzo por parecerme a la gente mas importante que ha vivido jamás”

                                                                        (Will Smith)

 
 
Su figura se ha consagrado como una de las más importantes del cine actual, siendo el actor mejor pagado de todo Hollywood. Él, su mujer y sus hijos han sido considerados la familia más influyente de los Estados Unidos, por encima incluso de los Obama, con quienes tienen una excelente amistad. Nos estamos refiriendo a Will Smith, a su esposa Jada y a sus hijos Jaden y Willow. Una familia que ha sabido trasmitir la pasión por hacer las cosas desde el corazón. Y uno de esos ejemplos motivadores para seguir luchando por nuestras metas.
 
Williard Christopher Smith Jr. nació en Philadelphia, Pennsylvania, el 25 de septiembre de 1968. Desde bien joven, fue un niño muy inteligente, despierto, inquieto e interesado por todo aquello que le rodeaba, y se ganó por méritos propios el apodo “The Fresh Prince” (el Príncipe Descarado) que le fuera impuesto en sus días de instituto y con el que aún hoy se le recuerda.
 
Con habilidades para cantar, bailar y actuar, no tardaría en hacer sus primeras incursiones en el mundo de la música.
 
De la mano de su amigo y DJ Jazzy Jeff, al que conoció improvisando canciones en una fiesta de cumpleaños, empezaría su carrera a la fama, grabando una serie de álbumes entre 1987 y 1993. Alcanzaron un éxito más que notable, que les reportaría dos discos de platino y un Premio Grammy.
 
Aprovechando el tirón y ya consagrado como rapero de cierto éxito, su propia historia personal inspiró a la Warner a contar la experiencia de un joven rapero de Philadelphia que se había trasladado a casa de sus tíos en Los Ángeles y cumplir su sueño más ambicioso.
 
El Príncipe de Bel Air” resultó ser un éxito rotundo, que desbordó las previsiones más optimistas. Una serie divertida y protagonizada por un joven irreverente que chocaba con muchos viejos paradigmas estadounidenses, que emitió la NBC durante seis excelentes temporadas y que consagraron a Will como una de las más prometedoras estrellas de la televisión. Y ello le permitió dar el salto a la gran pantalla sin ningún problema.
 
A partir de ese momento, continuados y rotundos éxitos en películas comerciales lo han llevado a ser uno de los actores más taquilleros.
Entre ellas, La trilogías “Bad Boys” (1995, 2003, 2013) y “Men in black” (1997, 2002, 2012), “Independence Day” (1996), o “Yo, Robot” (2004).
 
Will Smith ha sido uno de esos actores que han sabido aprovechar muy inteligentemente su éxito y ha querido crecer como profesional aprovechando todas aquellas oportunidades que le llegaban, y ha quedado demostrado en películas mucho más íntimas y personales como:
Ali” (2001), “En busca de la Felicidad” (2006), “Soy Leyenda” (2007), “Siete Almas” (2008) o la versión para la gran pantalla del musical “Annie”, que se espera se estrene a comienzos de 2014 y donde cuenta con la ayuda de Emma Thompson como guionista.
 
Y quizá por eso, Will Smith es actualmente el actor mejor pagado de Hollywood. Y sus premios comienzan a sucederse:
 
Nominado en 2 ocasiones a los Oscar como mejor actor por “Ali” y “En Busca de la Felicidad”;
Nominado en 4 ocasiones a los Globos de Oro, por “El Príncipe de Bell Air”, “Ali” y “En Busca de Nemo”.
 
Es mucho más que un gran músico o actor. Es un excelente comunicador, con un aura especial ante las cámaras y ejemplo para muchos jóvenes y no tan jóvenes. Su familia, sus valores y principios son dignos de admiración. Además de inteligente, ha sabido aprovechar cada una de las oportunidades que le han sido puestas en su camino. Gran pensador, filósofo y humanista, sus entrevistas trasmiten excelentes mensajes motivadores. Sin duda, una de las figuras más relevantes, no solo del cine, sino de todo el panorama actual.
 
Como pequeño homenaje, os dejamos una de sus piezas magistrales más inspiradoras:
 
 


 
 

 
el vendedor más grande del mundo (por Og Mandino)
 
En esta obra, de fácil lectura y bonita enseñanza, el autor relata la historia de un vendedor ya anciano que intenta transmitir sus conocimientos a un discípulo a través de diez pergaminos que contienen principios para lograr el éxito en el arte de vender.

“Clavaré mi vista en aquellos objetivos que pretendo alcanzar,
aunque siempre me parezcan lejanos,
porque al final del desierto, siempre crece la hierba”

 
Pilar imprescindible para adquirir las habilidades necesarias en la vida, no solo para aquellos que se dedican a las ventas, sino para todos y cada uno de nosotros. Ya que de, alguna manera, todos vendemos algo. Bien sea un producto, bien seamos nosotros mismos…
 
El artículo Perseverando Hasta Triunfar narra un fragmento de esta obra, altamente recomendable.
 
 
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El Vendedor más Grande del Mundo (por Og Mandino)
 
 

 
los 5 tipos de soñadores
 
Hace unos días, echando un vistazo al libro “Escuela de Negocios” de Robert Kiyosaki , (para quien no lo sepa, Robert es uno de los mayores expertos en el mundo de los Negocios), me llamó la atención la clasificación que hacía de las personas en función de sus sueños. No me estoy refiriendo al mundo onírico, sino a esos sueños de futuro que todos deberíamos tener. Esos objetivos que nos proponemos en la vida…
 
Así, él distingue a cinco tipos de soñadores:
 
 

1. Están los soñadores que sueñan con el pasado

Son aquellos cuyos grandes logros en la vida se han quedado atrás en el pasado y de mismo modo, también sus pensamientos.
Una persona que sueña con su pasado, con aquellos días en los que tenía éxito en el deporte, en el ámbito sentimental o en el trabajo, es una persona que ha perdido la ilusión y que necesita crear un sueño para su futuro y de este modo hacer que su vida vuelva a la vida.
 
 

2. Están los soñadores que sueñan sólo sueños pequeños

Estas personas sólo sueñan sueños pequeños porque de esta manera se sienten confiados porque consideran fácil poder alcanzarlos. Lo más graciosos es que, a pesar de vivir sus vidas teniendo sueños que saben que pueden conseguir, parece que nunca quieran vivir esos sueños.
Son aquellos que e día de mañana dirán: “tenía que haber hecho aquello. Pero nunca me decidí a hacerlo…”
 
 

3. Están los soñadores que han alcanzado sus sueños pero no se han buscado nuevos sueños

Es, por ejemplo aquel joven que siempre deseó ser médico o abogado y ahora, después de conseguirlo, siente que su rutina se ha vuelto un tanto aburrida. La razón es porque él sigue anclado en un sueño pasado y sigue reviviéndolo en vez de salir a buscar una nueva aventura para su vida.
 
 

4. Están los soñadores que tienen grandes sueños pero andan por la vida sin alcanzar sus objetivos porque carecen de un plan que les permita conseguirlo

La mayoría de las personas pertenecen a este grupo. Sueñan en grande y luchan por hacer realidad sus sueños. El problema es que pretenden alcanzarlos solos, sin ningún plan y sin la ayuda de nadie. Y eso les hace estar luchando constantemente y pensando en “la gran oportunidad”, “el momento perfecto” o “la idea definitiva”.
 
 

5. Están los soñadores que sueñan en grande, que alcanzan sus sueños y buscan nuevos sueños cada vez más grandes

Es ese tipo de soñadores que todos desearíamos ser. Que tienen las ideas claras, un plan bien elaborado y el apoyo humano necesario para poder alcanzar sus objetivos.
Permanecen siempre motivados. Y para cuando han conseguido aquello que tanto deseaban ya ha buscado un nuevo sueño, aún más ambicioso, que les mantiene ilusionados y en un constante mirar hacia adelante.
 

Las personas menos felices son aquellas que
se han dado por vencidas en sus sueños

 
¿Y tú?
¿Qué tipo de soñador eres?
¿Tienes verdaderos sueños?
 
Te invito a evitar permanecer estancado en ningún recuerdo pasado de tu vida.
De modo que,siempre que lo desees, estarás a tiempo de caminar hacia el futuro… proyectando siempre nuevos y revitalizantes sueños.
 
 

 
Bob Marley, la Leyanda de un Líder de Masas
 
Robert Nesta Marley Booker, más conocido como Bob Marley, nació el 6 de febrero de 1945, en Nine Mile, una pequeña localidad al norte de Jamaica.
 
De padre blanco y madre negra, sus primeros años estuvieron marcados por constantes burlas y el desprecio del pueblo negro jamaicano, debido a su condición de mestizo.
 
Bob creció con su madre, Cedella Booker, en Trench Town, uno de los barrios más pobres de Kingston, la capital jamaicana. Su padre, capitán de la marina británica, ayudaba económicamente a su mujer y a su hijo. Pero debido a sus constantes viajes y a los prejuicios de aquellos tiempos, la familia materna siempre lo presionó a mantenerse lejos de madre e hijo. Bob no tuvo prácticamente ningún contacto con su progenitor, que murió cuando él solo tenía 10 años, y con el tiempo fue perdiendo sus raíces blancas para desarrollar exclusivamente las raíces negras.
 
Viviendo su infancia en Trench Town, conocería a Bunny Wailer y Peter Tosh, otros niños de su edad. Ellos dos se convertirían en sus grandes amigos. Con ellos pasó la mayor parte de su infancia jugando al fútbol y tocando la guitarra en las calles del barrio. Y con ellos acabaría formando su primera banda, una banda cuyas letras reflejaban los problemas sociales de la época: los Wailing Wailers, un nombre muy apropiado teniendo en cuenta que su traducción viene a ser algo así como “Gritos de Protesta”.
 
Habiendo ya cosechado cierto éxito local con la banda, Marley tuvo ocasión de emigrar a los Estados Unidos, donde su madre acababa de contraer matrimonio. Ella deseaba que Bob cambiara de aires y pudiera empezar en Norteamérica una nueva vida. Bob acababa de casarse con Rita Andserson en Jamaica. No obstante, no dudó en marcharse con su madre.
 
Después de una breve estancia de nueve meses en Delaware con su madre, Marley aprovechó la visita a Jamaica del emperador de Etiopía, Halle Selassie, para volver a sus tierras. Aquella visita del emperador supuso la propagación de sus ideas y de un nuevo movimiento Rastafari que los Waiing Wailers y el propio Bob, pronto adoptarían como parte de su seña personal.
 
Para entonces, musicalmente iban siendo cada vez un poco más famosos, pero al mismo tiempo, los Wailers se veían más pobres.
 
Al comienzo de los 70s, uno de los mayores productores de Island Records les dio la oportunidad de grabar un disco. De ahí saldría a la luz “Catch a Fire”, que acabaría convirtiéndose en el billete al reconocimiento mundial, con las primeras giras por EEUU y Europa. Marley ya empezaba a ser un ídolo de masas y, tras el abandono de Bunny y Tosh, la banda pasaría a llamarse la “Bob Marley an the Wailers”.
 
El broche final a aquella época llegaría con el éxito rotundo en Londres, con un lleno absoluto del teatro Lyceum y un disco grabado en directo, que ha sido considerado como uno de los mejores discos del mundo.
 
Pero aquel éxito profesional chocaba con la situación política y social que vivía Jamaica, situación por la que Marley siempre estuvo preocupado. Bob siempre se consideró un pacifista que hacía música para promover la paz.
 
Pero en sus deseos de paz estuvo involucrado en los asuntos sociales del país hasta el punto de verse envuelto en un intento de asesinato por considerarlo partidario del partido del Primer Ministro.
 
Sólo dos días después de aquel incidente, y todavía con heridas de bala en brazo y pecho, Bob Marley and The Wailers ofrecieron un concierto gratuito por la paz.
 
Cuando su carrera estaba en lo más alto, sus conciertos llenaban estadios para 100.000 personas y la figura de Marley era venerada por todo su pueblo porque veían en él su camino a la libertad, a finales de 1980 un cáncer empezó a devorarlo poquito a poco, haciendo metástasis en pulmones y cerebro.
 
Aún estando muy débil, todavía tuvo el coraje de ofrecer un multitudinario último concierto de despedida antes de ingresar en una clínica especializada de Alemania donde poco se pudo hacer por él.
 
Después de 8 meses luchando contra ello, pidió que le trasladaran a Jamaica.
 
Bob Marley falleció el 11 de mayo de 1981 en un hospital de Miami, después de un empeoramiento de sus funciones vitales en el viaje de avión a su casa. Tenía 36 años.
 
Recibió un funeral de estado al que asistieron cientos de miles de personas y las figuras más importantes de Jamaica. Entre ellos, el primer ministro.
 
Más allá del ámbito musical o de la fama de mujeriego que su viuda y otras mujeres sostienen que tenía (se le atribuyen 11 hijos de 7 mujeres diferentes), la leyenda y el liderazgo de Bob Marley perduran hoy en día. Más allá de ser Embajador universal de Jamaica, lo cual ya es un honor para un país, logró crear con sus ritmos y sus letras y con su disposición ante la vida, un vínculo entre los diferentes grupos políticos y sociales. Frenó la violencia y promovió la Paz allá por donde paró. Las Naciones Unidas le concedieron la Medalla de la Paz y su banda fue invitada oficialmente por el Gobierno de Zimbabue para tocar en la ceremonia de su Independencia como nación. Una independencia por la que Bob también había estado luchando.
 
Figura y representante mundial del movimiento rastafari, Bob Marley sigue y seguirá siendo siendo un verdadero líder y ejemplo para muchos.
 
 

 
Cómo Gestionar Eficazmente Nuestro Tiempo
 
Cuenta la historia que había un granjero que tenía unas pocas gallinas en un pequeño corral. Era lo poquito que tenía y siempre estaba pendiente de que no les ocurriera nada.
Pero un día, cuando iba a darles de comer, se sorprendió al ver que la mayor parte de las aves estaban correteando por toda la granja. Se apresuró a coger a todas las gallinas antes de que ninguna se perdiera. ¡Eran lo más valioso que tenía! Y se dispuso a hacer guardia en ese mismo lugar. Y así estuvo día y noche, frente a su corral, evitando que ninguna gallina se escapara.
 
Una mañana, un vecino, preocupado por su amigo al que no había visto hacía días, se presentó en su casa y se sorprendió al verlo sentado frente al corral.
 
¿Pero qué haces? ¿Piensas estar así toda la vida? ¿No ves que tienes un agujero en la valla? ¿Por qué no te pones a tapar de una vez ese agujero?
 
¿Pero no te das cuenta de que tengo cosas más importantes? ¿No te das cuenta de que estas gallinas son lo más valioso que poseo y no puedo dejar que se me escapen? ¿No ves que no puedo dedicarme a ninguna otra cosa mientras me preocupo por ellas? ¡¡¡Ya taparé ese agujero cuando solucione este problema!!!
 
Aunque parezca un tanto exagerado, muchas veces nos comportamos como el granjero. No sabemos diferenciar ni priorizar lo importante frente a lo urgente. Y vamos corriendo por el mundo perdiendo gran parte de nuestro tiempo haciendo las cosas de tal manera que vivimos en una constante carrera absurda.
 
Si recuerdas el artículo que dedicamos al Principio de Pareto y su proporción del 80-20 , comentábamos que dedicamos el 80% de nuestro día a hacer cosas que nos consumen demasiado tiempo y no nos ayudan a alcanzar aquello que andamos buscando. Metafóricamente hablando, nos estamos esforzando en llegar al puerto remando hacia mar adentro.
 
Según nos vamos profesionalizando y nuevas tareas y retos van surgiendo en nuestras vidas, nos damos cuenta de que hay pocas cosas más valiosas que nuestro tiempo. Principalmente porque ese tiempo que puedas estar perdiendo ahora mismo no lo vas a poder recuperar nunca.
 
Una de las virtudes que caracterizan a toda aquella persona efectiva es que dedica unos minutos todos los días a planificar su jornada diaria, semanal, a corto y a medio plazo. Y la revisa periódicamente para comprobar que lo está aplicando correctamente.
 
A veces podremos llegar a creer que somos superhéroes, que somos capaces de llevar toda nuestra rutina, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro hobby y nuestros proyectos adelante, y llevarlos en las mejores condiciones. No siempre es tan sencillo y en ocasiones tendremos que priorizar algunas cosas frente a otras. Lo bueno es que muchas de estas cosas las hemos metido en nuestra vida sin que hayan sido nunca importantes. Por lo que no debería ser difícil que pudiéramos desprendernos de ellas.
 
 
1. Antes de nada tienes que tener claro cuáles son tus objetivos, tus metas, TU MISIÓN. Difícilmente llegaremos a nuestro destino si no sabemos el camino que debemos llevar. Piensa detenidamente qué es aquello que realmente deseas. Una vez lo sepas y dirijas tu mirada a ello, tendrás casi la mitad del problema resuelto.
Pueden ser objetivos en el trabajo, en la familia, en los deseos personales, etc. Este ejercicio servirá para todos los aspectos de tu vida.
 
2. Lo siguiente consiste en establecer ciertas prioridades. Elaborar durante unos días la rutina a la que estamos acostumbrados, una lista de todo aquello a lo que dedicamos cada minuto y que son los asuntos en los que transcurre nuestra vida. A partir de ese listado de rutinas, tendrás que determinar en qué punto te ayudan a alcanzar esas metas. Quizá deberías clasificarlas en varios grupos, las que son verdaderamente importantes y las que no. Además, puesto que habrá algunas tareas que forman parte de nuestra rutina y que debemos realizar aunque no nos son indispensables para alcanzar nuestros objetivos, todas esas tareas las clasificaremos en más urgentes o menos urgentes.
 
3. Y como ya hemos dicho que no somos superhéroes, nos veremos en la obligación de liberar cierto tiempo y desprendernos de algunas de aquellas tareas que hayamos clasificado como ni urgentes ni importantes. Todos hemos perdido a lo largo de la vida, más o menos tiempo irrecuperable realizando rutinas que no nos llevaban a ninguna parte y nos iban consumiendo los días uno tras otro.
Pues sabiendo dónde estamos desperdiciando ese tiempo, ahora ya podemos optimizarlo.
 
4. A partir de ahí, con un listado de rutinas más o menos importantes y necesarias en el día a día ,sólo queda redactar tu plan, establecerlo y seguirlo como si se tratara del mapa hacia tus objetivos. Debe ser como tu horario de tiempos.
 
Dedícate unos minutos al final de la semana para planificarlo, de modo que cuando amanezca el lunes ya tengas claro qué deberías estar haciendo a determinada hora y cuándo estarás realizando aquella otra.
Y revisa esa lista cada día. Cíñete al plan y no intentes modificarlo sobre la marcha. Haciéndolo de esta manera, con un poco de práctica te volverás más disciplinado, empezarás a dar verdadero valor al tiempo que dedicas a todas las tareas que realizas, las harás más rápido y en mejor calidad. E inconscientemente, acabarás gestionando toda tu vida de manera mucho más efectiva.
Al principio podrá resultarte duro no entrar al facebook o al twitter cada vez que enciendes tu PC, no responder las llamadas de tus amigos en tu hora de estudio, o evitar quedarte un rato más viendo la tele porque te ha entrado un poco de pereza y tienes ganas de sofá. Pero además de que probablemente no sean asuntos vitales en tu vida, te ayudarán a dar lo mejor de ti mismo y te permitirán alcanzar el día de mañana aquello que tanto deseas.
 
 
No olvides que una gran parte de camino al éxito es la disciplina. Y la disciplina empieza con una buena gestión de nuestro tiempo. Así que no tengas ninguna pereza en elaborar esa lista de tareas, establecer tus prioridades y planificar tus horarios de rutinas.
 
Y el tiempo te acabará demostrando que habrá valido la pena.
 
 

 
Thomas Edison
 
Pocas personalidades han tenido la repercusión que haya podido tener Thomas Edison (1847-1931), en su día considerado el hombre más importante de América del S.XX.
Motivos no faltan para ello. Sus ideas e inventos, muchos de ellos, precursores de aparatos que aún hoy utilizamos en nuestra vida cotidiana, lo consagran como uno de los más prolíficos inventores de la historia moderna, con más de 2.300 patentes, y quizá sólo superado por Nikola Tesla.
 
La historia cuenta que Thomas fue un niño que sentía poco interés por la escuela y reconoció en varias ocasiones que le aburría la monotonía de aquellas clases a las que le obligaban a asistir.
 
Sin embargo, todo cambió el mismo día que vino a parar a sus manos el libro “Escuela de Filosofía Natural” de Richard Green Parker. Una obra que le despertó su curiosidad por el mundo de los descubrimientos, experimentos e inventos. Tal fue su interés, que su madre hizo preparar un pequeño laboratorio en su casa para que Thomas pudiera practicar todos y cada uno de los experimentos de aquel libro.
 
Con solo 12 años, se dio cuenta de que quizá existiera la manera de hacer que aquellos artilugios que diseñaba y las ideas que tenía, pudieran aprovecharse para ganar dinero. Y así fue como comenzó su primer negocio.
 
En plena guerra de secesión como se encontraban, la gente vivía constantemente preocupada por informarse de las últimas novedades. Para entonces, Thomas, que trabajaba en la línea de tren entre Port Houron y Detroit, decidió probar a vender periódicos en el mismo convoy, animando a los compañeros a que pusieran reclamos sobre las noticias y titulares en las diferentes estaciones para provocar mayor curiosidad y demanda entre los viajeros. Sorprendentemente, su negocio no tardó en ser un rotundo éxito. Fue tal, que pocos meses después estaría invirtiendo sus ganancias en una prensa de imprimir de segunda mano y publicando su propio periódico, el Weekly Herald.
 
Durante esta época en el ferrocarril, Thomas Edison aprendería a telegrafiar, algo que pocas personas eran capaces de hacer, y aquello le dio la oportunidad de viajar por todo el mundo. Por el día trabajaba como telegrafista y en su tiempo libre se dedicaba a investigar.
 
Entre sus primeros grandes logros, merece especial mención un aparato que permitía registrar los votos, que fue presentado al congreso. Por lo visto, vieron que el invento era tan perfecto que tuvieron que rechazarlo…
 
Y fue aquel hecho el que hizo que Thomas decidiera dejar su trabajo y dedicarse en cuerpo y alma a sus inventos. Inventaría aparatos novedosos y rentables. Y sacaría provecho de todos ellos.
 
 

“Lo que no se venda no quiero inventarlo”

 
 
Grandes inventos como el telégrafo automático, el teléfono, o la máquina de escribir, fueron creados o perfeccionados por él en esta época.
Se dice que incluso tuvo una disputa por la autoría de la primera máquina cinematográfica con los hermanos Lumière.
También es descubrimiento suyo el fonógrafo. De entre todas sus creaciones, este fue el que le hizo sentir más orgulloso.
 
Pero su verdadera fama le vendría por otro hallazgo.
 
Con 29 años, recién mudado a Menlo Park, cerca de Nueva York, donde adquirió una casa familiar y un enorme solar para levantar un laboratorio, fue desarrollada la primera bombilla “moderna” conocida. La bombilla ya había sido inventada anteriormente, pero su duración era limitada a sólo un par de horas. Y su coste era demasiado elevado. Thomas Edison la desarrolló a partir de unos filamentos de bambú y consiguió no solo alargar su duración, sino además reducir sus costes, no sin antes arriesgar grandes sumas de dinero en las primeras producciones. Lo que verdaderamente quería era que en todos los hogares pudiera haber bombillas, para incrementar la demanda y poder empezar a producir en masa, lo que acabaría abaratando el precio final del producto.
 
Thomas fue un experimentador incansable. Gran trabajador, siempre estaba pensando en nuevas ideas. Se levantaba temprano y se acostaba tarde.
 
 
“El genio es uno por ciento de inspiración
y un noventa y nueve por ciento de transpiración”

 
 
Y supo invertir el dinero siempre en beneficio de la producción. Contratando personal, incrementando horarios, reinvirtiendo en nuevos materiales.
Incombustible, su manera de pensar y afrontar las derrotas le llevaban siempre un paso hacia adelante hacia sus objetivos finales. Si algo no funcionaba, lo modificaba, incorporaba nuevas variantes y lo volvía a probar. Una y las veces que hicieran falta. Un claro ejemplo de ello es la respuesta que dio a un hombre que le preguntó si en ningún momento se dio por vencido durante los más de mil intentos que tuvo que hacer hasta encontrar el finalmente adecuado para la bombilla
 
 
“No fracasé. Sólo descubrí 999 maneras
de cómo no hacer una bombilla”

 
 
Sin duda, ha sido por esa bombilla eléctrica como Thomas Alva Edison ha alcanzado su verdadera fama. Sin embargo, mucho más allá de sus inventos, siempre supo dotar a sus ideas una sólida red para hacerlas llegar al mundo en mejores condiciones y proporciones. Siempre supo ver ideas detrás de las ideas. Y siempre entendió que el mayor beneficio de sus negocios no vendría de ninguna patente o invento, sino de la cadena que le uniera a este con el mundo. Por eso, quizá lo más grande que nunca creara Thomas Edison haya sido la infraestructura para toda su creación, como pueda ser la compañía General Electric, o un sistema de líneas telefónicas, con las que pudo dar fácil acceso a su red a millones y millones de hogares, en Estados Unidos y Europa.
 
Miembro da la National Academy of Sciences de los Estados Unidos y galardonado con Medalla de Honor por el Presidente Coolidge, Thomas Edison falleció víctima de una uremia en 1931, a los 84 años de edad. En su honor, millones de hogares en todo el mundo apagaron sus luces durante un minuto.
 
Posteriormente, el Congreso estimaría que su persona y su trabajo habían aportado al país más de 30 millones de dólares anuales. Grandísimo pensador, creador de ideas y negocios, nunca antes se había tasado nada tan intangible como pueda ser la genialidad. Y es que la vida de Thomas Alva Edison ha marcado y marcará un antes y un después en la Historia del Ser Humano.
 
 

 
el síndrome del lucio
 
En un experimento llevado a cabo en una enorme acuario con una serie de lucios , que son unos peces carnívoros capaces de comer gran número de pequeños pececillos cada vez que abren la boca, un grupo de investigadores aislaron a uno de ellos a un lado de la pecera, separándolo del resto de peces, de los grandes y de los pequeños, por un cristal transparente.
 
Durante un tiempo, el lucio intentó comer algunos de aquellos peces que nadaban frente a él, pero cada vez que abría su boca, golpeaba contra aquel cristal y lo único que sentía era dolor.
 
Pronto, el lucio dejaría de intentar cazar siquiera.
 
Una vez que había desistido, los investigadores retiraron el cristal que dividía la pecera y le separaba de todos aquellos peces. Pero él, para entonces, había llegado a creer que era imposible comer peces, y a pesar de nadar junto a ellos, ni siquiera intentó abrir la boca para comer. Porque en su cerebro se había implantado una sensación de dolor cada vez que lo intentaba, y la creencia de que de esa manera no podría nunca comer.
 
De lo que el Lucio no se dio cuenta es de que él seguía actuando como si las condiciones en aquella pecera fueran las mismas, cuando en realidad, se habían producido ciertos cambios que quizá hubieran hecho posible que en el presente los mismos actos pudieran dar lugar a resultados diferentes. Pero el lucio no solo no lo intentó una vez más, sino que finalmente se dejó morir de hambre.
 
El ser humano, como aquel lucio, presenta una serie de conductas y pensamientos que en infinidad de ocasiones se establecen en base a experiencias pasadas. Nuestro miedo al cambio, o el miedo a salir de nuestras zonas de confort, nos impide tomar decisiones coherentes y nos aferramos a la imposibilidad de gran número de cosas, sólo por el hecho de que en el pasado los resultados hayan sido negativos en esos ámbitos, sin ni siquiera haber constatado que las condiciones que se dan, puedan o no ser las mismas que se dieran entonces.
 
Hoy en día, el hecho de que ciertas creencias, la mayor parte de las veces equivocadas, se arraiguen en nuestro cerebro y no seamos capaces de hacerles frente porque la historia nos hace creer que son imposibles, se conoce como el Síndrome del Lucio.
 
No nos damos cuenta de que a nuestro alrededor todo cambia. Incluso nosotros mismos cambiamos como consecuencia de las experiencias que tenemos en la vida. Por eso, antes de tomar por cierta cualquier repuesta a nuestros deseos, debemos tener en cuenta si las condiciones que se dan son las mismas que aquellas que nos impidieron alcanzar esos mismos deseos en el pasado.
Y es que, como el lucio, nosotros también dejamos pasar nuestras mejores oportunidades sin darnos cuenta de que muchos de aquellos cristales que nos separaban de nuestros objetivos, han desaparecido.
 
No queramos actuar como aquel lucio y rendirnos ante aquello que creemos conocer. Vivamos el cambio y avancemos tomando decisiones.
 
 

 
El Principio de Pareto o proporción del 80-20
 
Es probable que nunca hayas oído hablar del Principio de Pareto, también conocido como la proporción del 80-20, pero lo que sí es seguro es que esta Ley se está presentando constantemente en muchos aspectos de tu vida.
 
Wilfredo Pareto (1848-1923) fue un sociólogo y economista italiano que, casi por casualidad, comprobó que el 80% de factores de una totalidad, provoca el 20% de los resultados con respecto a ese total. Y el otro 20% provoca el restante 80% de resultados.
 
Poniendo como ejemplo la experiencia que él mismo vivió para llegar a tal hallazgo, Pareto comprobó que el 20% de las vainas que tenía plantadas en su campo, daban el 80% de guisantes de toda su cosecha. Y el 80% de vainas restantes, alcanzaban a dar nada más que el 20% de guisantes.
 
Esta idea y esta proporcionalidad le venían dando vueltas a su cabeza desde hacía algún tiempo, y pretendió llevar su investigación un poco más allá. Y para su asombro, comprobó que el 80% de las tierras de Italia pertenecían al 20% de la población.
 
Siguiendo con su hipótesis, y comprobando que era una Ley que se cumplía, no con total precisión, pero sí aproximadamente y de una manera constante, hoy en día se tiene en cuenta y se debería aplicar en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida. Así, podemos establecer que:
 
El 80% del dinero que se mueve en el mundo pertenece al 20% de la población. El restante 80% de la población realmente solo poseemos unas migajas de todo el dinero.
 
El 20% de la población mundial consume el 80% de los recursos de la tierra. Es decir, el 80% de la población casi no tiene acceso a esos recursos.
 
En el mundo de los negocios, por ejemplo, el 80% de las ventas pertenecen al 20% de sus comerciales, o el 20% de sus productos son los que facturan el 80% de los beneficios. Y al mismo tiempo, son un 20% de los clientes los que realizan el 80% de las compras.
 
Del mismo modo, en el ámbito más personal, la Ley de Pareto puede proporcionarnos una información vital a la hora de establecer prioridades, optimizar nuestras relaciones o nuestra vida:
 
El 20% de las personas de nuestro entorno son los que provocan el 80% de nuestras emociones. El restante 80% de personas, forman parte de nuestra vida, pero no dejan de ser meros factores ambientales.
 
El 80% de nuestros gastos son consecuencia del 20% de cosas que consumimos.
 
Tan solo el 20% de las cosas que realizamos en la vida tienen la capacidad de hacernos felices. Es decir, la mayor parte de las cosas que realizamos, muchas veces pasan desapercibidas y no generan ninguna satisfacción por nuestra parte.
 
O del mismo modo, el 80% del tiempo que consumimos en el día, lo pasamos haciendo el 20% de todas las tareas diarias. Es decir, hay algunas tareas que consumen demasiado tiempo de nuestra vida.
 
Teniendo en cuenta esta proporción, podríamos ser capaces de optimizar nuestra vida en muchos sentidos:
 
Emocionalmente, deberíamos estrechar vínculos con aquellas personas que creemos nos hacen más felices, a la vez que dejamos de estar con aquellas personas que creemos nos roban demasiado tiempo.
Si nuestros días se nos hacen cortos, debemos buscar aquellas tareas que nos roban tanto tiempo y dedicárselo a aquellas otras que casi no disfrutamos y podrían mejorar nuestra estabilidad emocional.
 
O financieramente, si tuviéramos problemas económicos a final de mes, siempre sería más efectivo buscar aquellos recursos que consumen el 80% de nuestro dinero, en vez de sacrificar el cafecito de cada mañana.
 
La proporción del 80-20 resulta muy efectiva y práctica a la hora de establecer prioridades y tomar medidas para optimizar nuestra vida. Merece la pena elaborar de vez en cuando una doble lista (la de 80 y la de 20) de los aspectos que nos preocupan y seguro saldrán a la luz las mejores opciones para mejorarlos.
 
En resumidas cuentas, y aprovechando este Principio de Pareto como recurso para mejorar en nuestro desarrollo personal, se deduce que
 
 

La mayor parte de las cosas por las que nos esforzamos no cambian nada,
y solo una pequeña parte de esas cosas, son las que producen los objetivos deseados.
Por eso, en nuestra búsqueda del Éxito o de la Felicidad,
no es lo más importante hacer más o menos cosas,
sino encontrar aquellas que nos van a proporcionar los mejores resultados.

 
 

 
La Vida de Pi
 
Título Original:
Life of Pi
 
Director:
Ang Lee
 
Intérpretes:
Suraj Sharma, Irrfan Khan, Rafe Spall, Tabu, Adril Hussain
 
 
 
 
 
 
Tras un naufragio, Pi Patel, un joven indio, hijo del encargado de un zoo que viajaba de la India a Canadá con su familia dispuesto a vender sus animales para empezar una nueva vida, se encuentra en mitad del Océano Pacífico, en un pequeño bote salvavidas, con otro único superviviente, un impresionante tigre de Bengala, al que intentará domar para sobrevivir y con el que entablará una especial relación.
 
Basada en el Best Seller del canadiense Yann Martel, tanto novela como película han recibido numerosos premios y galardones. La primera, entre otros, ha sido considerada como mejor ficción escrita para adultos. La segunda, ha obtenido tres Oscar a la Mejor dirección de fotografía, Mejor banda sonora original y Mejores efectos visuales.
 
Y es que la historia, la ambientación, los efectos visuales, te invitan a creer hasta el punto de hacerte dudar de lo que has visto e incluso, si has visto algo realmente.
 
Se trata de una pieza llena de sensaciones nuevas y conmovedoras, todas ellas en torno a la aventura de la vida.
 


 
 

 
La Navaja de Ockham o Principio de Economía o Simplicidad
 
El ser humano, en su afán de superación, siempre ha considerado que el camino a su éxito estaría acompañado de ciertas dificultades.
 
En parte debido a viejos paradigmas apegados a nuestra vida, o la negación a creer en nuestras posibilidades, siempre hemos considerado que debíamos sufrir, tomar riesgos y sacrificar gran parte de lo que somos o de lo que tenemos, por el hecho de alcanzar nuestros objetivos.
 
Hemos llegado a convencernos del mayor número de probabilidades que tenemos adentrándonos en abruptos caminos empinados, desechando casi inconscientemente las opciones de senderos llanos en ese proceso a nuestros objetivos, ya sean en el ámbito profesional, físico o emocional.
 
Dicho de otra manera, “el que algo quiere algo le cuesta” o “para triunfar hay que sufrir”. No existe el camino fácil.
 
La Teoría de la Navaja de Ockham se ha hecho famosa justamente por todo lo contrario. Apoyada por profesionales en muchos ámbitos de la ciencia y comprobada su veracidad a través del tiempo, viene a demostrar que no siempre lo más estudiado, meditado, contrastado o complementado, genera mejores resultados.
 
También denominado “Principio de Economía”, “Principio de Parsimonia” o “Principio de Simplicidad”, la Navaja de Ockham es un principio de razonamiento atribuído al monje franciscano y filósofo Guillermo de Ockham, por el cual, cuando varias hipótesis, teorías o análisis en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la más simple tiene más probabilidades.
 
Con el paso del tiempo, ha venido siendo aplicada constantemente en el mundo de la ciencia o la filosofía con el fin de simplificar teorías o argumentaciones.
 
Sin embargo, el verdadero valor que pretendemos dar a esta teoría en nuestra búsqueda de la prosperidad, es el de no complicar las cosas si pueden mantenerse simples.
Los ingleses han puesto muy de moda el principio de “K.I.S.S.” (beso), que no es otra cosa que el principio de La Navaja de Ockham” actualizado a nuestros días:
 

Keep
It
Simple,
Stupid!

 
En tu día a día, no creas que por el hecho de saturar tu vida con esfuerzos o excesos sobrehumanos estarás más cerca de la autorrealización. Muchas veces, una idea sencilla pero llevada estrictamente y sin salirse del plan, generará mejores resultados…