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La obesidad infantil y la epidemia del siglo XXI
 

La Sociedad actual ha progresado en el último siglo a un ritmo enormemente superior el conjunto del resto de la existencia del hombre. Somos capaces de viajar al espacio, comunicarnos al instante con cualquier otro indiviuo en el planeta o mantener nuestra calidad de vida más allá de los 100 años. A esto han contribuído, sin duda, los más nuevos descubrimientos en el ámbito tecnológico y científico.

“Sin embargo, por primera vez en la historia del Ser Humano, nos encontramos ante una generación de niños y adolescentes cuya esperanza de vida es menor que la generación que le precede”.

Aunque puera parecer cuanto menos, una afirmación exagerada y absurda, estas palabras corresponden a Kelly D. Brownell, científico, profesor, experto en nutrición y una de las personas que más se han preocupado en el mundo por una epidemia que viene pisando fuerte en los últimos años. La obesidad infantil.

Hoy en día resulta cada vez más habitual escuchar noticias que nos hablan de niños de 2 años con problemas de obesidad o de fallecimientos de jóvenes de 8 o 10 años por algún tipo de problema cardíaco.

Son sucesos que nos llaman la atención y nos preocupan. Y de alguna manera, somos conscientes de que la industria y cultura alimentarias tienen mucho que ver en todo esto. Productos altos en grasas, comidas rápidas, o los engañosos “bajos en calorías”, son los principales causantes de nuestra mala alimentación y pobre salud. A pesar de ello, aunque cada vez más individuos estemos dispuestos a provocar un cambio en este aspecto, todavia son muchos los gobiernos, grandes corporaciones y la propia industria alimentaria los que no desean que esto ocurra. Y esto es lo que sucede cada vez que se pretende interponer unos intereses personales a la propia mejora de una sociedad.

Fue muy comentada en su día la Campaña “Let´s Move” impulsada por la propia Michelle Obama, para evitar el sedentarismo y mejorar los hábitos alimenticios de la sociedad norteamericana, donde ya uno de cada 5 jóvenes tiene problemas de obesidad.

“Come menos y ejercítate mas”, venía a decir la campaña y es la manera como se excusan las grandes compañías alimenticias. Pero igual que sucediera en su día con el tabaco, la solución no estaba en informarnos que fumar podía se malo. La solución empezaba por prohibir fumar en lugares públicos, retirar su publicidad engañosa, sancionar a las empresas tabacaleras….

La de Michelle fue una campaña muy heróica por su parte y fue recibida con gran aceptación por toda la sociedad de a pie que, sin duda, es completamente consciente del problema que tiene delante. Sin embargo, esta campaña no dejó de ser un tanto absurda en “un país donde aún el 80% de los comedores escolares sirven pizza, hamburguesas y patatas fritas todos los dias para comer”. Sería preciso poder atacar este problema desde la raíz, pero existen demasiados intereses que no lo hacen posible.

El siguiente video corresponde a un documental que cuenta la hazaña de Michelle Obama, el día a día de varios jóvenes adolescentes con problemas de sobrepeso, una sociedad egoistamente capitalista, las opiniones de algunos de los mayores expertos en salud alimentaria y la visión de alcaldes y presidentes de la que sigue siendo, a día de hoy, la primera potencia y en la nos fijamos el resto de potencias del mundo, ya sea para bien, o como en el problema alimenticio, para mal.
Debemos ser conscientes de hasta dónde es capaz de afectarnos esta epidemia, que estará causando en las próximas décadas uno de cada tres casos de muerte en el mundo, muy superior a las muertes por cancer o por desnutrición.
Merece la pena detenernos a observar cómo las compañias son capaces de manipularnos en su propio beneficio. Si bien es difícil enfrentarse a toda una cultura social, siempre somos capaces de contribuir con nuestro pequeño granito de arena.
Aliméntate sano, y aliméntate bien. Y no te importe nadar un poquito contracorriente. Quizá tu pequeño gesto pueda ayudar a un cambio global. Y tu salud te lo habrá compensado el día de mañana.

 

 
 

 
Nikola Tesla, el genio que ha sabido iluminar al mundo
 
Ha sido considerado el artífice de la llamada “segunda revolución industrial”…
Muchos de los avances tecnológicos y dispositivos que utilizamos hoy en día se basan en sus estudios e inventos…
Para muchos, ha sido el ingeniero y máximo responsable de la electricidad del siglo XX…
Y, sin embargo, pocos son los que realmente conocen la historia de Nikola Tesla.
 
Ex-empleado y enemigo de Thomas Edison, a quien la ciencia le ha atribuído el mérito de la invención de la bombilla, fue Tesla quien verdaderamente supo iluminar el mundo gracias al circuito de corriente alterna, infinitamente más práctico y efectivo que el circuito de corriente contínua de Edison, que generaba constantes problemas.
 
Las bombillas de bajo consumo, el control remoto, la robótica, los rayos X o las redes WiFi, son sólo unos ejemplos de todo lo que Nikola Tesla fue capaz de dar al mundo, a principios del siglo pasado.
 
Incluso la invención de la radio, atribuída en su día a Guillermo Marconi, le fue concedida a él tras su muerte.
 
Por alguna razón, el universo ha impedido que Nikola Tesla (1856-1943) conociera toda la dimensión de su obra. Sus ideas y proyectos, quizá demasiado ambiciosos y adelantados a su tiempo, no fueron comprendidos en su momento y llegó a ser tachado de locura, un adjetivo que le perseguiría hasta el día de su muerte, arruinado y en la más absoluta miseria, en una pequeña habitación de hotel, a pesar de haber sido el creador de más de 800 inventos que aún hoy siguen revolucionando nuestras vidas.
 
Asimismo, los grandes monopolios, encabezados por la General Electric del propio Edison o la Industria Petrolera, constituyeron también una enorme barrera a sus proyectos. Nikola Tesla pretendía dotar al mundo de una energía natural y gratuita, generada a partir de la energía interior del propio planeta, lo cual, de ser posible, arruinaría sus negocios.
Por ese motivo siempre sus proyectos se enfrentaron a constantes obstáculos. Nikola Tesla era consciente de ello. Pero lejos de desistir, siguió luchando por sus ideas.
 

“La ciencia no es sino una perversión de sí misma
a menos que tenga como objetivo final el mejoramiento de la humanidad”

 
Finalmente, el tiempo le ha acabado dando la razón y, sus ideas y documentos, a pesar de haber sido adquiridos, ocultados y archivados por la inteligencia estadounidense, son los pilares de nuevas aplicaciones o modelos energéticos. Y muchos de los proyectos más ambiciosos que hoy en día se llevan a cabo, como el del automóvil eléctrico o el estudio de la antigravedad, nunca habrían sido posibles sin él.
 
“Dejen que el destino diga la verdad y evalúe a cada uno
de acuerdo a sus trabajos y a sus logros.
El presente es de ellos, pero el futuro, por el cual trabajé tanto, es mío”

 
Quizá loco y paranoico, lo que no cabe duda es que su genialidad y capacidad visionaria han revolucionado nuestro mundo, quizá más de lo que nunca podamos llegar a imaginar.
 
Desde aquí, nuestro pequeño homenaje…
 
 

 
 

 
Accepted_Admitido
 
Título original:
Accepted
 
Director:
Steve Pink
 
Intérpretes:
Justin Long, Jonah Hill, Blake Lively, Maria Thayer, Anthony Heald, Adam Herschman, Columbus Short, Lewis Black.
 
 
 
 
 
 
Bajo la supervisión del guionista y productor Steve Pink estrenandose aquí como director, el filme (2006), que inicialmente pudiera hacernos recordar una nueva entrega de las típicas películas universitarias americanas, con grandes dosis de alcohol y fiestas, esconde un enseñanza un tanto más profunda y pretende sacar a la luz una verdad que parece querer mantenerse oculta y silenciada en nuestra sociedad actual: los fallos del sistema educacional que ahogan los impulsos creativos e incluso las ganas de estudiar de cualquiera con un mínimo de inquietudes intelectuales y vitales.
 
Merece especial atención el mensaje en el discurso final del protagonista, así como cada uno de los discursos antisistema que proclama el “tío Ben”, el profesor cuyas clases siguen un método no demasiado ortodoxo:
 

“Bombardeamos a estos críos con un montón de palabrejas para animarles a estudiar
con la creencia de que así tendrán una vida mejor,
pero todos sabemos que lo que estamos haciendo
es criar una nueva generación de compradores y vendedores.
Y les estamos adoctinando para que vivan un infierno de deudas e indecisiones.”

 
Difícilmente nos encontremos ante una película que vaya a recordarse como una de las mejores del género, pero sin duda, nos hará reflexionar acerca de cómo estamos afrontando la vida y si realmente estamos haciendo de ella lo que realmente nos apasiona, nos motiva, y nos gustaría seguir haciendo el resto de nuestros días.
 
“Y a ustedes, ¿de verdad les gustaba el sistema?
¿Les enseñaron a seguir su corazón o solo ir a lo seguro y mirar a otro lado?

 
 

 
 

 
la regla de los 2 minutos
 
La pereza y la falta de constancia son algunos de los mayores obstáculos que se nos presentan cada vez que pretendemos adquirir un nuevo hábito o intentamos realizar una tarea que no nos gusta. Siempre, en estos casos, el “ya lo haré más tarde” o “mejor empiezo mañana” se terminan conviertiendo en un más que probable “nunca”.
 
La procrastinación nos ataca subconscientemente cada vez que debemos aferrarnos a una disciplina, si pretendemos alcanzar aquellos objetivos que nos hemos propuesto. No importa si se trata de ser más productivo en el trabajo, hacer un poco de ejercicio cada día, aprender un nuevo idioma o mantener bonito nuestro jardín.
 
El ser humano es débil ante cualquier tentación y muchas veces nosotros mismos nos inventamos esas tentaciones que nos hacen sucumbir ante esos retos que quizá nos pudieran hacer mejores y más productivos en nuestras vidas.
 
Si fuéramos capaces de convertir un nuevo hábito o disciplina en algo más fácil de llevar a cabo, probablemente toda tentación que enfrentáramos se vería como una amenaza menor, o incluso dejaríamos de sentirnos amenazados.
 
La buena noticia es que, efectivamente, somos capaces de hacer todo eso más fácil.
David Allen, en su libro Organízate con eficacia (originalmente en inglés “Getting Things Done”), propone una idea muy simple pero muy efectiva: “La Regla de los 2 minutos”.
 
“Si la acción puede llevarse a cabo en menos de 2 minutos, hágala la primera vez que se le presente la oportunidad. Incluso en el caso de que el asunto no tenga alta prioridad, hágalo ahora si va a tener que acabar haciéndolo igualmente. La razón de ser la regla de los dos minutos es que constituye el límite temporal en el que archivar, planificar o programar una tarea ocupa más tiempo que llevarla a cabo en cuanto nos cae en las manos. En otras palabras, es el umbral de la eficiencia”.
 
¿Te acabas de acordar de que tienes que llamar a tu amigo para felicitarle por su cumpleaños? Pues bien, si te va a llevar menos de 2 minutos hacerlo, llámalo ahora mismo.
¿Tienes que poner una lavadora y no sabes en qué momento de la tarde hacerlo? Pues el mejor momento es ahora, mientras estás decidiendo cuándo.
¿Has recibido un correo de un compañero de trabajo que necesita una respuesta? Pues no esperes y respóndele ahora.
 
“Si la tarea no merece el trabajo de llevarla a cabo, deséchela. En caso de que sí valga la pena invertir tiempo, y teniendo en cuenta que antes o después acabará haciéndola igualmente, entra en juego el factor eficiencia”.
 
Esta regla fue inicialmente desarrollada para fines de productividad. Sin embargo, su fuerza es tal, que podemos aplicarla a muy diversos factores en nuestra vida, incluso a la hora de dar solidez y consistencia a esos nuevos hábitos que tanto nos cuesta mantener.
 
Probablemente ninguno de esos hábitos nos llevé sólo un par de minutos. Pero puesto que debemos ser conscientes de la dificultad (sobre todo psicológica) de empezar esa nueva tarea, debemos simplificarla en su primera etapa, de manera que no nos cueste tanto adquirir el nuevo hábito. Una vez nos hayamos hecho a ello, todo el proceso será mucho más sencillo.
 
¿Quieres aprender a cocinar pero no crees tener la disciplina necesaria para conseguirlo? Corta hoy una cebolla. Y mañana una patata. Nada de esto te llevará más que un par de minutos. En unas semanas te sentirás emocionado ante la posibilidad de preparar la primera cena a tu familia.
 
¿No eres capaz de sacar fuerzas para limpiar tu casa como es debido? Coge ahora mismo la escoba y barre simplemente el pasillo. Es una tarea que no te llevará ni 2 minutos. Si te habitúas a hacerlo cada día, pronto te verás limpiando los cristales de tus ventanas con total naturalidad.
 
¿No te sientes lo suficientemente motivado para ir a a fortalecer tu cuerpo al gimnasio? Cálzate tus zapatillas de deporte, sal a la calle y camina a paso ligero hasta la esquina. Sólo por el hecho de salir cada día solamente hasta la esquina, en pocos días habrás adquirido el nuevo hábito de salir a caminar y hacer ejercicio. Y antes de que tú mismo te dés cuenta, estarás caminando hasta el gimnasio con intención de fortalecer todo tu cuerpo.
 
De alguna manera, lo que hacemos es enfocarnos en el sistema, que es más importante que el objetivo en sí. Primero construimos los cimientos, adquiriendo el nuevo hábito y, una vez habituados a ello, lo vamos perfeccionando y adecuando a nuestras verdaderas necesidades y exigencias, con el fin de conseguir los resultados esperados.
 
Es posible que tengas algunas dudas sobre la eficiencia de esta idea. Pero teniendo en cuenta que sólo te llevará un par de minutos al día obtener la respuesta, merece la pena que lo intentes.
 
¿Aceptas el reto?
 
 

 
la persistencia de la memoria
 
Al comienzo de las vacaciones del año pasado tuve ocasión de leer un estudio que decía que durante estos meses estivales, muchos de nosotros pasamos alrededor de una hora y media diarias a estar de fiesta, beber y dormitar, en parte, de una manera un tanto incontrolada e improductiva. Este estudio viene a decir que en estos meses de sol, playa y vacaciones, habremos dedicado algo asi como 90 horas a actividades tan poco productivas como pueda ser no hacer absolutamente nada o, lo que es peor para nuestro organismo, emborracharnos o cambiar radicalmente nuestros hábitos del sueño.
 
Se han realizado comparaciones entre, por ejemplo, estar toda la tarde de copas o aprovechar algo de ese tiempo en otras actividades…
 
Y efectivamente, durante estos dos meses de julio y agosto, con esas 90 horas que quizá dediquemos a cosas como simplemente beber o tirarnos sobre una toalla en la playa, podriamos haber sido capaces de aprender, y partiendo desde cero, actividades tan variadas como hacer surf, tocar un instrumento musical o chapurrear un idioma nuevo. Podriamos ser capaces de apañarnos con el diseño de páginas web, o desarrollar una habilidad especial en los fogones practicando un poquito de cocina todas las tardes.
 
Y aunque pueda parecer chocante, esto te lo dice una persona que ha llevado un negocio de hosteleria a sus espaldas, y a quien siempre le interesaba que la gente bebiera y consumiera mucho en verano.
 
Mucha gente considera que ha sido un gran invento eso de los cursos de verano, ¿Tú no opinas lo mismo?
 
Esto es solo un dato a tener en cuenta a la hora de comprobar la manera como decidimos pasar nuestro tiempo, para que luego vayamos echando la culpa de nuestra situación laboral o económica a otros…
 
Cuentan las estadísticas que dedicando productivamente una media de 30 minutos diarios a una actividad, en solo 2 meses puedes tener una habilidad importante en esa disciplina. En solo 2 años, podrias ser un experto a nivel nacional. Y en 5 años, podrías convertirte en un verdadero profesional a nivel mundial.
 
Hoy en día y tal y como tenemos la situación laboral en prácticamente todo el mundo, la competencia se presenta cada día más dura y es ahora más que nunca cuando debemos estar mejor preparados a la espera de lo que nos pueda venir el día de mañana. Nada en la vida es seguro, y mucho menos nuestro puesto de trabajo y nuestro futuro profesional. Y es ahora mas que nunca cuando tenemos que decidir si es mas importante para nosotros “descansar” y desconectar de nuestro aburrido dia a dia, o plantearnos la idea de prepararnos para un futuro profesional mas adecuado a nuestras espectativas, y tener en nuestras manos la llave de un “día a día” un poco más a nuestro gusto…
 
La vida no regala nada, y por supuesto, todo exito duradero implica cierto sacrificio. Si te conformas con lo que tienes, disfruta de tus vacaciones tirado en la playa, bebiendo mojitos y cubatas, o cerrando las discotecas cada noche. Y durmiendo 12 horas todos los dias y nunca despertarte antes de la hora del almuerzo. Pero si aspiras a un poquito mas de lo que tienes, no esperes a que la prosperidad en tu vida te llegue por el camino facil. Y prepárate y sal a por ella. Y si todavia despues de intentarlo no lo acabas consiguiendo, al menos habras aprendido una nueva actividad en tu vida, lo cual no tiene precio.
 
Es cierto que todos necesitamos nuestro periodo de descanso, pero tambien es cierto que para muchos, estas son las unicas fechas que hay disponibles para emprender nuevos proyectos y metas. A lo mejor convendria sacrificar un rato de alcohol o de playa con el fin de alcanzar alguno de tus sueños.
 
Sin más, nuestros más positivos deseos de que puedas extraer lo mejor de estas vacaciones…
 
 

 
Will Smith
 

“No sé cual es mi misión,
pero quiero estar aquí para una razón más grande.
Me esfuerzo por parecerme a la gente mas importante que ha vivido jamás”

                                                                        (Will Smith)

 
 
Su figura se ha consagrado como una de las más importantes del cine actual, siendo el actor mejor pagado de todo Hollywood. Él, su mujer y sus hijos han sido considerados la familia más influyente de los Estados Unidos, por encima incluso de los Obama, con quienes tienen una excelente amistad. Nos estamos refiriendo a Will Smith, a su esposa Jada y a sus hijos Jaden y Willow. Una familia que ha sabido trasmitir la pasión por hacer las cosas desde el corazón. Y uno de esos ejemplos motivadores para seguir luchando por nuestras metas.
 
Williard Christopher Smith Jr. nació en Philadelphia, Pennsylvania, el 25 de septiembre de 1968. Desde bien joven, fue un niño muy inteligente, despierto, inquieto e interesado por todo aquello que le rodeaba, y se ganó por méritos propios el apodo “The Fresh Prince” (el Príncipe Descarado) que le fuera impuesto en sus días de instituto y con el que aún hoy se le recuerda.
 
Con habilidades para cantar, bailar y actuar, no tardaría en hacer sus primeras incursiones en el mundo de la música.
 
De la mano de su amigo y DJ Jazzy Jeff, al que conoció improvisando canciones en una fiesta de cumpleaños, empezaría su carrera a la fama, grabando una serie de álbumes entre 1987 y 1993. Alcanzaron un éxito más que notable, que les reportaría dos discos de platino y un Premio Grammy.
 
Aprovechando el tirón y ya consagrado como rapero de cierto éxito, su propia historia personal inspiró a la Warner a contar la experiencia de un joven rapero de Philadelphia que se había trasladado a casa de sus tíos en Los Ángeles y cumplir su sueño más ambicioso.
 
El Príncipe de Bel Air” resultó ser un éxito rotundo, que desbordó las previsiones más optimistas. Una serie divertida y protagonizada por un joven irreverente que chocaba con muchos viejos paradigmas estadounidenses, que emitió la NBC durante seis excelentes temporadas y que consagraron a Will como una de las más prometedoras estrellas de la televisión. Y ello le permitió dar el salto a la gran pantalla sin ningún problema.
 
A partir de ese momento, continuados y rotundos éxitos en películas comerciales lo han llevado a ser uno de los actores más taquilleros.
Entre ellas, La trilogías “Bad Boys” (1995, 2003, 2013) y “Men in black” (1997, 2002, 2012), “Independence Day” (1996), o “Yo, Robot” (2004).
 
Will Smith ha sido uno de esos actores que han sabido aprovechar muy inteligentemente su éxito y ha querido crecer como profesional aprovechando todas aquellas oportunidades que le llegaban, y ha quedado demostrado en películas mucho más íntimas y personales como:
Ali” (2001), “En busca de la Felicidad” (2006), “Soy Leyenda” (2007), “Siete Almas” (2008) o la versión para la gran pantalla del musical “Annie”, que se espera se estrene a comienzos de 2014 y donde cuenta con la ayuda de Emma Thompson como guionista.
 
Y quizá por eso, Will Smith es actualmente el actor mejor pagado de Hollywood. Y sus premios comienzan a sucederse:
 
Nominado en 2 ocasiones a los Oscar como mejor actor por “Ali” y “En Busca de la Felicidad”;
Nominado en 4 ocasiones a los Globos de Oro, por “El Príncipe de Bell Air”, “Ali” y “En Busca de Nemo”.
 
Es mucho más que un gran músico o actor. Es un excelente comunicador, con un aura especial ante las cámaras y ejemplo para muchos jóvenes y no tan jóvenes. Su familia, sus valores y principios son dignos de admiración. Además de inteligente, ha sabido aprovechar cada una de las oportunidades que le han sido puestas en su camino. Gran pensador, filósofo y humanista, sus entrevistas trasmiten excelentes mensajes motivadores. Sin duda, una de las figuras más relevantes, no solo del cine, sino de todo el panorama actual.
 
Como pequeño homenaje, os dejamos una de sus piezas magistrales más inspiradoras:
 
 


 
 

 
el vendedor más grande del mundo (por Og Mandino)
 
En esta obra, de fácil lectura y bonita enseñanza, el autor relata la historia de un vendedor ya anciano que intenta transmitir sus conocimientos a un discípulo a través de diez pergaminos que contienen principios para lograr el éxito en el arte de vender.

“Clavaré mi vista en aquellos objetivos que pretendo alcanzar,
aunque siempre me parezcan lejanos,
porque al final del desierto, siempre crece la hierba”

 
Pilar imprescindible para adquirir las habilidades necesarias en la vida, no solo para aquellos que se dedican a las ventas, sino para todos y cada uno de nosotros. Ya que de, alguna manera, todos vendemos algo. Bien sea un producto, bien seamos nosotros mismos…
 
El artículo Perseverando Hasta Triunfar narra un fragmento de esta obra, altamente recomendable.
 
 
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El Vendedor más Grande del Mundo (por Og Mandino)
 
 

 
Un milagro para Helen Keller
 
Título Original:
The Miracle Worker
 
Director:
Nadia Tass
 
Intérpretes:
Alison Elliott, Hellie Kate Eisenberg, David Strathaim, Kate Greenhouse
 
 
 
 
 
 
Película de Nadia Tass (2000) que narra la vida de Helen Keller, una niña que desarrolló una sordoceguera a causa de unas fuertes fiebres cuando sólo contaba con 19 meses.
 
Habiendo crecido sin un modo eficaz de comunicarse y relacionarse con su entorno, Helen acabará acumulando una rabia que desembocará en un comportamiento salvaje imposible de enfrentar, que llevará a su familia a plantearse la posibilidad de trasladarla a un internado. Sin embargo, como última esperanza, deciden contratar a una tutora privada para ella.
 
Anne Sullivan, su maestra a partir de ese momento, la acompañará en el proceso de aprendizaje de un mundo totalmente desconocido para la niña: el mundo de las palabras y su verdadero significado.
 
Basada en la historia real de Helen Keller y Anne Sullivan, la película muestra, por un lado, el amor que surge de Anne hacia Helen, y sus esfuerzos por poder dar a la niña lo mejor de sí misma.
 
Por otro lado, se siente ese coraje de una maestra por hacer comprender a unos padres que el futuro de su hija dependerá de cómo ellos se enfrenten al problema.
 

“Tener lástima por alguien es desperdiciar energía”

 
““no se puede proteger o hablar por otras personas.
La única esperanza es enseñarles a hacerlo por sí mismos.
Lo que les exijan ahora es lo que serán””

 
 

 
 

 
Cómo Gestionar Eficazmente Nuestro Tiempo
 
Cuenta la historia que había un granjero que tenía unas pocas gallinas en un pequeño corral. Era lo poquito que tenía y siempre estaba pendiente de que no les ocurriera nada.
Pero un día, cuando iba a darles de comer, se sorprendió al ver que la mayor parte de las aves estaban correteando por toda la granja. Se apresuró a coger a todas las gallinas antes de que ninguna se perdiera. ¡Eran lo más valioso que tenía! Y se dispuso a hacer guardia en ese mismo lugar. Y así estuvo día y noche, frente a su corral, evitando que ninguna gallina se escapara.
 
Una mañana, un vecino, preocupado por su amigo al que no había visto hacía días, se presentó en su casa y se sorprendió al verlo sentado frente al corral.
 
¿Pero qué haces? ¿Piensas estar así toda la vida? ¿No ves que tienes un agujero en la valla? ¿Por qué no te pones a tapar de una vez ese agujero?
 
¿Pero no te das cuenta de que tengo cosas más importantes? ¿No te das cuenta de que estas gallinas son lo más valioso que poseo y no puedo dejar que se me escapen? ¿No ves que no puedo dedicarme a ninguna otra cosa mientras me preocupo por ellas? ¡¡¡Ya taparé ese agujero cuando solucione este problema!!!
 
Aunque parezca un tanto exagerado, muchas veces nos comportamos como el granjero. No sabemos diferenciar ni priorizar lo importante frente a lo urgente. Y vamos corriendo por el mundo perdiendo gran parte de nuestro tiempo haciendo las cosas de tal manera que vivimos en una constante carrera absurda.
 
Si recuerdas el artículo que dedicamos al Principio de Pareto y su proporción del 80-20 , comentábamos que dedicamos el 80% de nuestro día a hacer cosas que nos consumen demasiado tiempo y no nos ayudan a alcanzar aquello que andamos buscando. Metafóricamente hablando, nos estamos esforzando en llegar al puerto remando hacia mar adentro.
 
Según nos vamos profesionalizando y nuevas tareas y retos van surgiendo en nuestras vidas, nos damos cuenta de que hay pocas cosas más valiosas que nuestro tiempo. Principalmente porque ese tiempo que puedas estar perdiendo ahora mismo no lo vas a poder recuperar nunca.
 
Una de las virtudes que caracterizan a toda aquella persona efectiva es que dedica unos minutos todos los días a planificar su jornada diaria, semanal, a corto y a medio plazo. Y la revisa periódicamente para comprobar que lo está aplicando correctamente.
 
A veces podremos llegar a creer que somos superhéroes, que somos capaces de llevar toda nuestra rutina, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro hobby y nuestros proyectos adelante, y llevarlos en las mejores condiciones. No siempre es tan sencillo y en ocasiones tendremos que priorizar algunas cosas frente a otras. Lo bueno es que muchas de estas cosas las hemos metido en nuestra vida sin que hayan sido nunca importantes. Por lo que no debería ser difícil que pudiéramos desprendernos de ellas.
 
 
1. Antes de nada tienes que tener claro cuáles son tus objetivos, tus metas, TU MISIÓN. Difícilmente llegaremos a nuestro destino si no sabemos el camino que debemos llevar. Piensa detenidamente qué es aquello que realmente deseas. Una vez lo sepas y dirijas tu mirada a ello, tendrás casi la mitad del problema resuelto.
Pueden ser objetivos en el trabajo, en la familia, en los deseos personales, etc. Este ejercicio servirá para todos los aspectos de tu vida.
 
2. Lo siguiente consiste en establecer ciertas prioridades. Elaborar durante unos días la rutina a la que estamos acostumbrados, una lista de todo aquello a lo que dedicamos cada minuto y que son los asuntos en los que transcurre nuestra vida. A partir de ese listado de rutinas, tendrás que determinar en qué punto te ayudan a alcanzar esas metas. Quizá deberías clasificarlas en varios grupos, las que son verdaderamente importantes y las que no. Además, puesto que habrá algunas tareas que forman parte de nuestra rutina y que debemos realizar aunque no nos son indispensables para alcanzar nuestros objetivos, todas esas tareas las clasificaremos en más urgentes o menos urgentes.
 
3. Y como ya hemos dicho que no somos superhéroes, nos veremos en la obligación de liberar cierto tiempo y desprendernos de algunas de aquellas tareas que hayamos clasificado como ni urgentes ni importantes. Todos hemos perdido a lo largo de la vida, más o menos tiempo irrecuperable realizando rutinas que no nos llevaban a ninguna parte y nos iban consumiendo los días uno tras otro.
Pues sabiendo dónde estamos desperdiciando ese tiempo, ahora ya podemos optimizarlo.
 
4. A partir de ahí, con un listado de rutinas más o menos importantes y necesarias en el día a día ,sólo queda redactar tu plan, establecerlo y seguirlo como si se tratara del mapa hacia tus objetivos. Debe ser como tu horario de tiempos.
 
Dedícate unos minutos al final de la semana para planificarlo, de modo que cuando amanezca el lunes ya tengas claro qué deberías estar haciendo a determinada hora y cuándo estarás realizando aquella otra.
Y revisa esa lista cada día. Cíñete al plan y no intentes modificarlo sobre la marcha. Haciéndolo de esta manera, con un poco de práctica te volverás más disciplinado, empezarás a dar verdadero valor al tiempo que dedicas a todas las tareas que realizas, las harás más rápido y en mejor calidad. E inconscientemente, acabarás gestionando toda tu vida de manera mucho más efectiva.
Al principio podrá resultarte duro no entrar al facebook o al twitter cada vez que enciendes tu PC, no responder las llamadas de tus amigos en tu hora de estudio, o evitar quedarte un rato más viendo la tele porque te ha entrado un poco de pereza y tienes ganas de sofá. Pero además de que probablemente no sean asuntos vitales en tu vida, te ayudarán a dar lo mejor de ti mismo y te permitirán alcanzar el día de mañana aquello que tanto deseas.
 
 
No olvides que una gran parte de camino al éxito es la disciplina. Y la disciplina empieza con una buena gestión de nuestro tiempo. Así que no tengas ninguna pereza en elaborar esa lista de tareas, establecer tus prioridades y planificar tus horarios de rutinas.
 
Y el tiempo te acabará demostrando que habrá valido la pena.
 
 

 
Thomas Edison
 
Pocas personalidades han tenido la repercusión que haya podido tener Thomas Edison (1847-1931), en su día considerado el hombre más importante de América del S.XX.
Motivos no faltan para ello. Sus ideas e inventos, muchos de ellos, precursores de aparatos que aún hoy utilizamos en nuestra vida cotidiana, lo consagran como uno de los más prolíficos inventores de la historia moderna, con más de 2.300 patentes, y quizá sólo superado por Nikola Tesla.
 
La historia cuenta que Thomas fue un niño que sentía poco interés por la escuela y reconoció en varias ocasiones que le aburría la monotonía de aquellas clases a las que le obligaban a asistir.
 
Sin embargo, todo cambió el mismo día que vino a parar a sus manos el libro “Escuela de Filosofía Natural” de Richard Green Parker. Una obra que le despertó su curiosidad por el mundo de los descubrimientos, experimentos e inventos. Tal fue su interés, que su madre hizo preparar un pequeño laboratorio en su casa para que Thomas pudiera practicar todos y cada uno de los experimentos de aquel libro.
 
Con solo 12 años, se dio cuenta de que quizá existiera la manera de hacer que aquellos artilugios que diseñaba y las ideas que tenía, pudieran aprovecharse para ganar dinero. Y así fue como comenzó su primer negocio.
 
En plena guerra de secesión como se encontraban, la gente vivía constantemente preocupada por informarse de las últimas novedades. Para entonces, Thomas, que trabajaba en la línea de tren entre Port Houron y Detroit, decidió probar a vender periódicos en el mismo convoy, animando a los compañeros a que pusieran reclamos sobre las noticias y titulares en las diferentes estaciones para provocar mayor curiosidad y demanda entre los viajeros. Sorprendentemente, su negocio no tardó en ser un rotundo éxito. Fue tal, que pocos meses después estaría invirtiendo sus ganancias en una prensa de imprimir de segunda mano y publicando su propio periódico, el Weekly Herald.
 
Durante esta época en el ferrocarril, Thomas Edison aprendería a telegrafiar, algo que pocas personas eran capaces de hacer, y aquello le dio la oportunidad de viajar por todo el mundo. Por el día trabajaba como telegrafista y en su tiempo libre se dedicaba a investigar.
 
Entre sus primeros grandes logros, merece especial mención un aparato que permitía registrar los votos, que fue presentado al congreso. Por lo visto, vieron que el invento era tan perfecto que tuvieron que rechazarlo…
 
Y fue aquel hecho el que hizo que Thomas decidiera dejar su trabajo y dedicarse en cuerpo y alma a sus inventos. Inventaría aparatos novedosos y rentables. Y sacaría provecho de todos ellos.
 
 

“Lo que no se venda no quiero inventarlo”

 
 
Grandes inventos como el telégrafo automático, el teléfono, o la máquina de escribir, fueron creados o perfeccionados por él en esta época.
Se dice que incluso tuvo una disputa por la autoría de la primera máquina cinematográfica con los hermanos Lumière.
También es descubrimiento suyo el fonógrafo. De entre todas sus creaciones, este fue el que le hizo sentir más orgulloso.
 
Pero su verdadera fama le vendría por otro hallazgo.
 
Con 29 años, recién mudado a Menlo Park, cerca de Nueva York, donde adquirió una casa familiar y un enorme solar para levantar un laboratorio, fue desarrollada la primera bombilla “moderna” conocida. La bombilla ya había sido inventada anteriormente, pero su duración era limitada a sólo un par de horas. Y su coste era demasiado elevado. Thomas Edison la desarrolló a partir de unos filamentos de bambú y consiguió no solo alargar su duración, sino además reducir sus costes, no sin antes arriesgar grandes sumas de dinero en las primeras producciones. Lo que verdaderamente quería era que en todos los hogares pudiera haber bombillas, para incrementar la demanda y poder empezar a producir en masa, lo que acabaría abaratando el precio final del producto.
 
Thomas fue un experimentador incansable. Gran trabajador, siempre estaba pensando en nuevas ideas. Se levantaba temprano y se acostaba tarde.
 
 
“El genio es uno por ciento de inspiración
y un noventa y nueve por ciento de transpiración”

 
 
Y supo invertir el dinero siempre en beneficio de la producción. Contratando personal, incrementando horarios, reinvirtiendo en nuevos materiales.
Incombustible, su manera de pensar y afrontar las derrotas le llevaban siempre un paso hacia adelante hacia sus objetivos finales. Si algo no funcionaba, lo modificaba, incorporaba nuevas variantes y lo volvía a probar. Una y las veces que hicieran falta. Un claro ejemplo de ello es la respuesta que dio a un hombre que le preguntó si en ningún momento se dio por vencido durante los más de mil intentos que tuvo que hacer hasta encontrar el finalmente adecuado para la bombilla
 
 
“No fracasé. Sólo descubrí 999 maneras
de cómo no hacer una bombilla”

 
 
Sin duda, ha sido por esa bombilla eléctrica como Thomas Alva Edison ha alcanzado su verdadera fama. Sin embargo, mucho más allá de sus inventos, siempre supo dotar a sus ideas una sólida red para hacerlas llegar al mundo en mejores condiciones y proporciones. Siempre supo ver ideas detrás de las ideas. Y siempre entendió que el mayor beneficio de sus negocios no vendría de ninguna patente o invento, sino de la cadena que le uniera a este con el mundo. Por eso, quizá lo más grande que nunca creara Thomas Edison haya sido la infraestructura para toda su creación, como pueda ser la compañía General Electric, o un sistema de líneas telefónicas, con las que pudo dar fácil acceso a su red a millones y millones de hogares, en Estados Unidos y Europa.
 
Miembro da la National Academy of Sciences de los Estados Unidos y galardonado con Medalla de Honor por el Presidente Coolidge, Thomas Edison falleció víctima de una uremia en 1931, a los 84 años de edad. En su honor, millones de hogares en todo el mundo apagaron sus luces durante un minuto.
 
Posteriormente, el Congreso estimaría que su persona y su trabajo habían aportado al país más de 30 millones de dólares anuales. Grandísimo pensador, creador de ideas y negocios, nunca antes se había tasado nada tan intangible como pueda ser la genialidad. Y es que la vida de Thomas Alva Edison ha marcado y marcará un antes y un después en la Historia del Ser Humano.