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La obesidad infantil y la epidemia del siglo XXI
 

La Sociedad actual ha progresado en el último siglo a un ritmo enormemente superior el conjunto del resto de la existencia del hombre. Somos capaces de viajar al espacio, comunicarnos al instante con cualquier otro indiviuo en el planeta o mantener nuestra calidad de vida más allá de los 100 años. A esto han contribuído, sin duda, los más nuevos descubrimientos en el ámbito tecnológico y científico.

“Sin embargo, por primera vez en la historia del Ser Humano, nos encontramos ante una generación de niños y adolescentes cuya esperanza de vida es menor que la generación que le precede”.

Aunque puera parecer cuanto menos, una afirmación exagerada y absurda, estas palabras corresponden a Kelly D. Brownell, científico, profesor, experto en nutrición y una de las personas que más se han preocupado en el mundo por una epidemia que viene pisando fuerte en los últimos años. La obesidad infantil.

Hoy en día resulta cada vez más habitual escuchar noticias que nos hablan de niños de 2 años con problemas de obesidad o de fallecimientos de jóvenes de 8 o 10 años por algún tipo de problema cardíaco.

Son sucesos que nos llaman la atención y nos preocupan. Y de alguna manera, somos conscientes de que la industria y cultura alimentarias tienen mucho que ver en todo esto. Productos altos en grasas, comidas rápidas, o los engañosos “bajos en calorías”, son los principales causantes de nuestra mala alimentación y pobre salud. A pesar de ello, aunque cada vez más individuos estemos dispuestos a provocar un cambio en este aspecto, todavia son muchos los gobiernos, grandes corporaciones y la propia industria alimentaria los que no desean que esto ocurra. Y esto es lo que sucede cada vez que se pretende interponer unos intereses personales a la propia mejora de una sociedad.

Fue muy comentada en su día la Campaña “Let´s Move” impulsada por la propia Michelle Obama, para evitar el sedentarismo y mejorar los hábitos alimenticios de la sociedad norteamericana, donde ya uno de cada 5 jóvenes tiene problemas de obesidad.

“Come menos y ejercítate mas”, venía a decir la campaña y es la manera como se excusan las grandes compañías alimenticias. Pero igual que sucediera en su día con el tabaco, la solución no estaba en informarnos que fumar podía se malo. La solución empezaba por prohibir fumar en lugares públicos, retirar su publicidad engañosa, sancionar a las empresas tabacaleras….

La de Michelle fue una campaña muy heróica por su parte y fue recibida con gran aceptación por toda la sociedad de a pie que, sin duda, es completamente consciente del problema que tiene delante. Sin embargo, esta campaña no dejó de ser un tanto absurda en “un país donde aún el 80% de los comedores escolares sirven pizza, hamburguesas y patatas fritas todos los dias para comer”. Sería preciso poder atacar este problema desde la raíz, pero existen demasiados intereses que no lo hacen posible.

El siguiente video corresponde a un documental que cuenta la hazaña de Michelle Obama, el día a día de varios jóvenes adolescentes con problemas de sobrepeso, una sociedad egoistamente capitalista, las opiniones de algunos de los mayores expertos en salud alimentaria y la visión de alcaldes y presidentes de la que sigue siendo, a día de hoy, la primera potencia y en la nos fijamos el resto de potencias del mundo, ya sea para bien, o como en el problema alimenticio, para mal.
Debemos ser conscientes de hasta dónde es capaz de afectarnos esta epidemia, que estará causando en las próximas décadas uno de cada tres casos de muerte en el mundo, muy superior a las muertes por cancer o por desnutrición.
Merece la pena detenernos a observar cómo las compañias son capaces de manipularnos en su propio beneficio. Si bien es difícil enfrentarse a toda una cultura social, siempre somos capaces de contribuir con nuestro pequeño granito de arena.
Aliméntate sano, y aliméntate bien. Y no te importe nadar un poquito contracorriente. Quizá tu pequeño gesto pueda ayudar a un cambio global. Y tu salud te lo habrá compensado el día de mañana.

 

 
 

 
salud e higiene alimentarias
 
La mayor parte de las intoxicaciones alimentarias suelen producirse debido a malas prácticas en la manipulación de los alimentos en algún punto de la cadena alimentaria, que puede ser en una granja de animales, en una fábrica de conservas, en el supermercado o incluso en nuestra propia casa.
 
Dicho de otra manera, es el propio ser humano con su mal uso y manipulado de Los alimentos quien introduce una ingente cantidad de bacterias, virus y parásitos en su organismo a través de la comida sin siquiera darse cuenta. El conocimiento y la aplicación de unas sencillas pautas y normas nos ayudaría a combatir estos patógenos, capaces de provocarnos desde un simple catarro hasta una ulcera, pasando por una gastroenteritis o salmonelosis. Patologías algunas de ellas que incluso podrían llegar a provocarnos la muerte.
 
Algunas medidas a tener en cuenta son tan obvias como mantener una correcta higiene personal lavándose y desinfectándose las manos antes del manipulado, o no toser al aire en ambientes con comida. Otras medidas nos dicen cómo manipular los desechos o los diferentes tipos de alimentos, tanto los cocinados como los crudos, o nos revelan cuales son las temperaturas correctas de conservación de cada uno.
 
Lo que sí está claro es que muchas veces no somos conscientes de que por una mala conducta podemos estar metiendo en nuestro organismo verdaderas bombas de relojería difíciles y, en ocasiones, imposibles de desactivar.
 
El siguiente archivo contiene un Completo Manual para el Manipulador de Alimentos. No dudes en consultarlo y descargarlo libremente si lo deseas. Te evitaras muchos Dolores De cabeza… y de tripas.
 
Completo Manual para el Manipulador de Alimentos
 
 
Además, hemos querido traer un video donde se explica el protocolo ACCPP, que es el sistema que se utiliza para detectar posibles hábitos y zonas de riesgo en la cadena alimentaria. Este protocolo debería aplicarse tanto en el mejor de los restaurantes, como en una conservera, como en tu propia casa. De este modo sabrás si estás jugando con tu salud y tu comida, y dónde deberías modificar alguno de tus hábitos.
 
Porque recuerda: Más vale prevenir que curar.
 


 
 

 
el buho, la alondra, los ciclos circadianos y el reloj interno
 
Sois muchos los que tenéis la costumbre de permanecer despiertos, leyendo o viendo algún programa en la televisión hasta altas horas de la noche siempre que vuestras obligaciones cotidianas os permiten hacerlo.
 
Otros, por el contrario, probablemente no podáis ni siquiera estar los domingos en la cama una vez amanezca, aun cuando la víspera hayáis trasnochado más de la cuenta.
 
A veces, se trata de costumbres o hábitos que vamos adquiriendo con el tiempo. Otras, son consecuencia de nuestros horarios laborales u otras obligaciones.
 
Sin embargo, para muchos de nosotros, madrugar o trasnochar no es sólo cuestión de factores externos o imposiciones horarias, sino del funcionamiento de nuestro propio reloj interno.
 
Los ritmos circadianos son mecanismos que generamos de un modo automático en el núcleo supraquiasmático, que se encuentra en el hipotálamo, y nos permiten ajustar el funcionamiento de nuestro cuerpo a los ciclos biológicos y variaciones ambientales, como las condiciones de luz y temperatura, las fases del sueño, la alimentación, actividad hormonal o regeneración celular, entre muchas otras. Es este nuestro reloj interno del que tanto hemos oído hablar.
 
En lo que se refiere exclusivamente al sueño, respecto al ajuste del ritmo circadiano al ciclo Día-Noche, diversos estudios han establecido 2 cronotipos, es decir, que existen dos tipos de personas, según sus características:
 

Alondras:

Como el ave que les da nombre, son aquellas personas que parece no les cueste esfuerzo madrugar, que se despiertan incluso sin necesidad de despertador y se encuentran activos y productivos desde primerísima hora en cuanto amanece, pero que se van apagando según se van acabando las horas del día. Lo más habitual es que no permanezcan despiertos más allá de las diez u once de la noche…
 

Buhos:

igual que el ave nocturna, se trata de personas que a pesar de madrugar (muchas veces por obligación), no consiguen su mayor momento de productividad hasta pasado el mediodía. Van despertando y activando sus “radares”según va avanzando la jornada y difícilmente se acuestan antes de las 2 o las 3 de la madrugada si pueden evitarlo.
 
Se cree que un 10% de la población pertenece al grupo de las alondras y un 20% al grupo de los buhos. El resto, alrededor del 70% de la población, se ajusta al ciclo Día-Noche, con mayor o menor tendencia a alguno de esos extremos, pero en proporciones aceptables. A estos se les ha acuñado el término “colibrí”.
 
 
El siguiente cuestionario, elaborado por los cronobiólogos Horne y Otsberg, te permitirá conocer la tendencia que tienes hacia un cronotipo determinado debido a tus particulares ciclos biológicos. Una vez lo conozcas, podrás organizar tu vida y tus actividades cotidianas de manera que puedas sacarles el mayor partido posible, adecuándolos a los momentos de mayor energía y productividad de cada jornada, aprovechando, de esta manera, todo tu potencial.
 
Cuestionario Matutinidad-Vespertinidad de Horne y Otsberg
 
 
Y en el siguiente video, el experto en cronobiología Till Roenneberg habla con Eduard Punset sobre esos relojes biológicos que rigen nuestra vida.
 

 
Entonces, ¿eres tú un ave matutina? ¿Nocturna? O, ¿te adaptas a las condiciones como el pequeño colibrí?
 
 

 
la regla de los 2 minutos
 
La pereza y la falta de constancia son algunos de los mayores obstáculos que se nos presentan cada vez que pretendemos adquirir un nuevo hábito o intentamos realizar una tarea que no nos gusta. Siempre, en estos casos, el “ya lo haré más tarde” o “mejor empiezo mañana” se terminan conviertiendo en un más que probable “nunca”.
 
La procrastinación nos ataca subconscientemente cada vez que debemos aferrarnos a una disciplina, si pretendemos alcanzar aquellos objetivos que nos hemos propuesto. No importa si se trata de ser más productivo en el trabajo, hacer un poco de ejercicio cada día, aprender un nuevo idioma o mantener bonito nuestro jardín.
 
El ser humano es débil ante cualquier tentación y muchas veces nosotros mismos nos inventamos esas tentaciones que nos hacen sucumbir ante esos retos que quizá nos pudieran hacer mejores y más productivos en nuestras vidas.
 
Si fuéramos capaces de convertir un nuevo hábito o disciplina en algo más fácil de llevar a cabo, probablemente toda tentación que enfrentáramos se vería como una amenaza menor, o incluso dejaríamos de sentirnos amenazados.
 
La buena noticia es que, efectivamente, somos capaces de hacer todo eso más fácil.
David Allen, en su libro Organízate con eficacia (originalmente en inglés “Getting Things Done”), propone una idea muy simple pero muy efectiva: “La Regla de los 2 minutos”.
 
“Si la acción puede llevarse a cabo en menos de 2 minutos, hágala la primera vez que se le presente la oportunidad. Incluso en el caso de que el asunto no tenga alta prioridad, hágalo ahora si va a tener que acabar haciéndolo igualmente. La razón de ser la regla de los dos minutos es que constituye el límite temporal en el que archivar, planificar o programar una tarea ocupa más tiempo que llevarla a cabo en cuanto nos cae en las manos. En otras palabras, es el umbral de la eficiencia”.
 
¿Te acabas de acordar de que tienes que llamar a tu amigo para felicitarle por su cumpleaños? Pues bien, si te va a llevar menos de 2 minutos hacerlo, llámalo ahora mismo.
¿Tienes que poner una lavadora y no sabes en qué momento de la tarde hacerlo? Pues el mejor momento es ahora, mientras estás decidiendo cuándo.
¿Has recibido un correo de un compañero de trabajo que necesita una respuesta? Pues no esperes y respóndele ahora.
 
“Si la tarea no merece el trabajo de llevarla a cabo, deséchela. En caso de que sí valga la pena invertir tiempo, y teniendo en cuenta que antes o después acabará haciéndola igualmente, entra en juego el factor eficiencia”.
 
Esta regla fue inicialmente desarrollada para fines de productividad. Sin embargo, su fuerza es tal, que podemos aplicarla a muy diversos factores en nuestra vida, incluso a la hora de dar solidez y consistencia a esos nuevos hábitos que tanto nos cuesta mantener.
 
Probablemente ninguno de esos hábitos nos llevé sólo un par de minutos. Pero puesto que debemos ser conscientes de la dificultad (sobre todo psicológica) de empezar esa nueva tarea, debemos simplificarla en su primera etapa, de manera que no nos cueste tanto adquirir el nuevo hábito. Una vez nos hayamos hecho a ello, todo el proceso será mucho más sencillo.
 
¿Quieres aprender a cocinar pero no crees tener la disciplina necesaria para conseguirlo? Corta hoy una cebolla. Y mañana una patata. Nada de esto te llevará más que un par de minutos. En unas semanas te sentirás emocionado ante la posibilidad de preparar la primera cena a tu familia.
 
¿No eres capaz de sacar fuerzas para limpiar tu casa como es debido? Coge ahora mismo la escoba y barre simplemente el pasillo. Es una tarea que no te llevará ni 2 minutos. Si te habitúas a hacerlo cada día, pronto te verás limpiando los cristales de tus ventanas con total naturalidad.
 
¿No te sientes lo suficientemente motivado para ir a a fortalecer tu cuerpo al gimnasio? Cálzate tus zapatillas de deporte, sal a la calle y camina a paso ligero hasta la esquina. Sólo por el hecho de salir cada día solamente hasta la esquina, en pocos días habrás adquirido el nuevo hábito de salir a caminar y hacer ejercicio. Y antes de que tú mismo te dés cuenta, estarás caminando hasta el gimnasio con intención de fortalecer todo tu cuerpo.
 
De alguna manera, lo que hacemos es enfocarnos en el sistema, que es más importante que el objetivo en sí. Primero construimos los cimientos, adquiriendo el nuevo hábito y, una vez habituados a ello, lo vamos perfeccionando y adecuando a nuestras verdaderas necesidades y exigencias, con el fin de conseguir los resultados esperados.
 
Es posible que tengas algunas dudas sobre la eficiencia de esta idea. Pero teniendo en cuenta que sólo te llevará un par de minutos al día obtener la respuesta, merece la pena que lo intentes.
 
¿Aceptas el reto?
 
 

 
cómo empezar la jornada laboral cada mañana de la manera más productiva
 
La siguiente es una adaptación del artículo originalmente escrito en inglés por Jacquelyn Smith para la revista Forbes donde se hace especial hincapié a aquellas tareas que todo trabajador debería realizar a la hora de empezar su jornada laboral cada mañana.
 
 
Llega siempre a tiempo a tu puesto de trabajo:
Siempre debemos ser puntuales. Llegar tarde a nuestro lugar de trabajo no solo da muy mala impresión, sino que además puede significar empezar la mañana corriendo, lo cual podría estropear el resto del día.
 
 
Respira hondo:
Dedica de 5 a 10 minutos a respirar profundamente antes de ponerte a hacer ninguna tarea en tu puesto de trabajo. Esto te ayudará a centrarte y a tomar verdadera conciencia de tu actividad durante la mañana. Por eso es vital que puedas llegar a tu trabajo con el suficiente tiempo para dedicar esos minutos a esa preparación mental.
 
 
Naturalmente, tienes que tener en cuenta que
el desayuno es la comida más importante de todo el día:
Dedica el tiempo necesario a desayunar adecuadamente antes de afrontar tu jornada laboral. De esta manera estarás tanto física como mentalmente mucho más activo para todo aquello que te venga a lo largo de la mañana.
 
 
Establece una lista de prioridades antes de ninguna otra cosa:
Y comienza tu trabajo con todas aquellas tareas que te parezcan las más importantes. Es probable que muchas mañanas tengas que arrastrar tareas que se quedaran a medias el día pasado, que pudieran ser más o menos urgentes, pero intenta comenzar el día con asuntos nuevos y frescos. Eso le dará a tu jornada un aliciente. Ya tendrás tiempo para abordar esas tareas acumuladas una vez hayas dejado en marcha los asuntos más importantes del día.
 
 
Por supuesto,
planifica esa lista de tareas y no dejes lugar a ninguna distracción:
Muchos pasan las horas más productivas del día leyendo listas interminables de e-mails no urgentes, que muchas veces vienen de la mano de enlaces a videos u otras páginas nada prioritarias que acabamos viendo, no sin consultar también las noticias o titulares de prensa del día…
 
 
A veces, las personas no están especialmente activas ni receptivas por la mañana. A muchos les cuesta ser persona en las primeras horas del día. Sin embargo, para lo primero, esa actividad y esa chispa que nos mueva con determinación pueden despertarse con una dosis extra de café o té. Y para lo segundo, la irritabilidad y el mal humor matutino pueden llegar a controlarse y educarse.
Ten consciencia de cómo te comportas con tus compañeros por la mañana e intenta transmitir una actitud positiva:
Las primeras horas en el trabajo van a determinar en gran medida tu actitud para el resto del día.
Esto es especialmente importante si tienes un puesto de responsabilidad o supervisión de equipo. Tus compañeros van a hacer lo que vean en ti. Si físicamente estás presente pero no muestras esa presencia con contactos visuales, conversaciones y muestras de actividad, no esperes que tu equipo responda de otra manera.
 
 
Lo más importante es lo primero:
Intenta realizar las llamadas más relevantes y enviar o responder los correos más urgentes en las primeras horas de trabajo. De este modo, es posible que hayas recibido respuesta a estos antes de finalizar tu jornada.
 
 
Prioriza:
Piensa que tu capacidad mental está en óptimas condiciones en las primeras horas del día. Optimiza esas horas realizando las tareas más importantes, as que te llevan a los mejores resultados. Ya tendrás tiempo a lo largo de todo el resto del día para hacer aquellas otras cosas menos relevantes.
 
 
Puedes proporcionarle a tu cerebro ejercicios mentales,
con una serie de pautas tan simples como coger el teléfono con la otra mano o sentarte en otra silla. Cambiar de alguna manera tu ubicación de vez en cuando, te va a ayudar a aprender a desarrollar tus tareas desde diferentes perspectivas. Y cuando te habitúes a ello, estarás aumentando tu capacidad cerebral, tu productividad o tu concentración.
 
 
Intenta realizar al menos una pausa a mitad de mañana:
Antes de que pierdas tu “momentum productivo”, una buena pausa de unos minutos te revitalizará y facilitará que afrontes el resto de la mañana prácticamente al mismo ritmo que las horas previas. Además, esa pausa te ayudará a mantener visualizados tus objetivos del día.
 
 
Para muchos de nosotros, ser activos, positivos y productivos en las primeras horas de la mañana, puede resultar un verdadero desafío. Pero merece la pena hacer un pequeño esfuerzo y adoptar una actitud positiva desde que salimos de casa si con ello podemos mejorar el resultado final de todo nuestro día.
 
Esperamos estos consejos y pautas puedan haberte ayudado. Y si lo deseas, no dudes en consultar el articulo original en inglés de Jacquelyn Smith “16 things you should do at the start of every work day
 
 

 
la persistencia de la memoria
 
Al comienzo de las vacaciones del año pasado tuve ocasión de leer un estudio que decía que durante estos meses estivales, muchos de nosotros pasamos alrededor de una hora y media diarias a estar de fiesta, beber y dormitar, en parte, de una manera un tanto incontrolada e improductiva. Este estudio viene a decir que en estos meses de sol, playa y vacaciones, habremos dedicado algo asi como 90 horas a actividades tan poco productivas como pueda ser no hacer absolutamente nada o, lo que es peor para nuestro organismo, emborracharnos o cambiar radicalmente nuestros hábitos del sueño.
 
Se han realizado comparaciones entre, por ejemplo, estar toda la tarde de copas o aprovechar algo de ese tiempo en otras actividades…
 
Y efectivamente, durante estos dos meses de julio y agosto, con esas 90 horas que quizá dediquemos a cosas como simplemente beber o tirarnos sobre una toalla en la playa, podriamos haber sido capaces de aprender, y partiendo desde cero, actividades tan variadas como hacer surf, tocar un instrumento musical o chapurrear un idioma nuevo. Podriamos ser capaces de apañarnos con el diseño de páginas web, o desarrollar una habilidad especial en los fogones practicando un poquito de cocina todas las tardes.
 
Y aunque pueda parecer chocante, esto te lo dice una persona que ha llevado un negocio de hosteleria a sus espaldas, y a quien siempre le interesaba que la gente bebiera y consumiera mucho en verano.
 
Mucha gente considera que ha sido un gran invento eso de los cursos de verano, ¿Tú no opinas lo mismo?
 
Esto es solo un dato a tener en cuenta a la hora de comprobar la manera como decidimos pasar nuestro tiempo, para que luego vayamos echando la culpa de nuestra situación laboral o económica a otros…
 
Cuentan las estadísticas que dedicando productivamente una media de 30 minutos diarios a una actividad, en solo 2 meses puedes tener una habilidad importante en esa disciplina. En solo 2 años, podrias ser un experto a nivel nacional. Y en 5 años, podrías convertirte en un verdadero profesional a nivel mundial.
 
Hoy en día y tal y como tenemos la situación laboral en prácticamente todo el mundo, la competencia se presenta cada día más dura y es ahora más que nunca cuando debemos estar mejor preparados a la espera de lo que nos pueda venir el día de mañana. Nada en la vida es seguro, y mucho menos nuestro puesto de trabajo y nuestro futuro profesional. Y es ahora mas que nunca cuando tenemos que decidir si es mas importante para nosotros “descansar” y desconectar de nuestro aburrido dia a dia, o plantearnos la idea de prepararnos para un futuro profesional mas adecuado a nuestras espectativas, y tener en nuestras manos la llave de un “día a día” un poco más a nuestro gusto…
 
La vida no regala nada, y por supuesto, todo exito duradero implica cierto sacrificio. Si te conformas con lo que tienes, disfruta de tus vacaciones tirado en la playa, bebiendo mojitos y cubatas, o cerrando las discotecas cada noche. Y durmiendo 12 horas todos los dias y nunca despertarte antes de la hora del almuerzo. Pero si aspiras a un poquito mas de lo que tienes, no esperes a que la prosperidad en tu vida te llegue por el camino facil. Y prepárate y sal a por ella. Y si todavia despues de intentarlo no lo acabas consiguiendo, al menos habras aprendido una nueva actividad en tu vida, lo cual no tiene precio.
 
Es cierto que todos necesitamos nuestro periodo de descanso, pero tambien es cierto que para muchos, estas son las unicas fechas que hay disponibles para emprender nuevos proyectos y metas. A lo mejor convendria sacrificar un rato de alcohol o de playa con el fin de alcanzar alguno de tus sueños.
 
Sin más, nuestros más positivos deseos de que puedas extraer lo mejor de estas vacaciones…
 
 

 
el vendedor más grande del mundo (por Og Mandino)
 
En esta obra, de fácil lectura y bonita enseñanza, el autor relata la historia de un vendedor ya anciano que intenta transmitir sus conocimientos a un discípulo a través de diez pergaminos que contienen principios para lograr el éxito en el arte de vender.

“Clavaré mi vista en aquellos objetivos que pretendo alcanzar,
aunque siempre me parezcan lejanos,
porque al final del desierto, siempre crece la hierba”

 
Pilar imprescindible para adquirir las habilidades necesarias en la vida, no solo para aquellos que se dedican a las ventas, sino para todos y cada uno de nosotros. Ya que de, alguna manera, todos vendemos algo. Bien sea un producto, bien seamos nosotros mismos…
 
El artículo Perseverando Hasta Triunfar narra un fragmento de esta obra, altamente recomendable.
 
 
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El Vendedor más Grande del Mundo (por Og Mandino)
 
 

 
Creemos lo que Sentimos. La Realidad Relativa y la Parábola de la Caverna de Platón
 
Uno de los textos más famosos de Platón narra la Alegoría de una Caverna, donde se encuentran unos prisioneros, que desde niños han permanecido encerrados sin haber conocido nada excepto ese lugar. Encadenados e inmóviles, solo pueden mirar a la pared que tienen enfrente.
 
En esa pared, se proyectan las sombras de una serie de objetos y figuras que se suceden en un camino detrás de ellos, fuera de su ángulo de visión, y que son iluminadas por la luz de una hoguera situada todavía más atrás. Esas sombras, junto con el sonido del eco de la caverna, es todo lo que perciben. Para ellos, esa es la única Realidad.
 
Platón imagina a uno de los prisioneros soltando sus cadenas y alcanzando la salida, que le lleva a un mundo totalmente desconocido para él. Un mundo cuya luz le ciega y le duele, y cuyo desconocimiento absoluto le incomoda. Un nuevo mundo doloroso al principio, al cual le costará acomodarse y donde irá consiguiendo identificar paulatinamente la noche, las sombras, los reflejos, las luces, los brillos y los matices. Y descubrirá, finalmente, que aquello que creía la realidad no era sino resultado de aquella figura que se erige por encima de todo: el Sol.
 
Habiendo conocido y comprendido la Verdad, el hombre decide regresar a la cueva a informar a los otros prisioneros. Alentar de la mentira en la que viven, donde no conocen la brisa del mar, el sonido de la lluvia, el aroma del campo o la sensación de caminar. Donde solo existen los ecos y las sombras de un mundo desconocido que tienen ahí fuera, un poquito más allá de sus cadenas, que ni siquiera saben que pueda existir.
 
Intentará hacerles comprender la realidad, y el error y la mentira en la que viven encerrados.
 
Sin embargo, desacostumbrado su cuerpo y su mente a la vuelta a la oscuridad, los otros prisioneros percibirán en él la pérdida de facultades y convencidos de poseer la verdad, advertirán del error de haber pretendido salir de la caverna, que le ha estropeado los ojos, que ya no son capaces de reconocer como antes las sombras o los sonidos en eco y que, en definitiva, es lo más sensato y lo mejor quedarse dentro de la caverna.
 
El prisionero liberado, convencido de la verdad, intentará soltar las cadenas de sus compañeros para que ellos mismos puedan desengañarse experimentando la realidad del Mundo. Pero ellos, convencidos de que eso no hará sino empeorar su bienestar, intentarán evitar su liberación, llegando al extremo de acabar con la vida de su compañero.
 
Independientemente del sentido final metafísico que se le atribuye a este texto de Platón, donde en última instancia se identifica al Sol con la idea del Bien y la única manera de alcanzar la verdad es a través del mundo de la filosofía, lo que no deja de ser cierto es que, en un plano más directo, nuestras creencias, vivencias y pensamientos condicionan nuestra realidad:
 
1 – El miedo y la negación al sacrificio nos impide actuar de una manera correcta en multitud de ocasiones,
 
2 – La única manera de soltarnos de nuestras cadenas imaginarias, cualesquiera que sean, es abriendo las puertas a nuestra mente,
 
3 – Y en definitiva, no vemos las cosas como son, sino simplemente como las sentimos, creando nuestra propia realidad personal, subjetiva y creada por nosotros mismos.
 
 
En los últimos años, películas como “Matrix” (sobre todo la primera de la trilogía) o “El Show de Truman”, juegan con la parábola de la Caverna, y nos muestran cómo el ser humano puede llegar a creer y crear su propia realidad alternativa, a veces, muy alejada de la Verdad, y cómo es posible imponer creencias y pensamientos erróneos en la mente humana cuando se provocan deficiencias o alteraciones en su entorno, a través de cualquier mecanismo de manipulación mental y física.
 
Hoy en día, esas alteraciones se nos presentan en todo momento. Pueden ser esos viejos paradigmas mentales que se nos han inculcado desde pequeños, o pueden ser las opiniones personales de la gente que nos rodea. Pero el ejemplo más claro y más poderosamente peligroso lo tenemos en la televisión y en los medios, que es donde se nos proyectan y observamos las sombras de la realidad, como si se tratara de la pared de la caverna, y donde se juega, sin escrúpulos, a manipular nuestras creencias y pensamientos.
 


 
 
En el siguiente artículo hablamos sobre la fuerza negativa que pueden llegar a tener algunos antiguos paradigmas y falsas creencias limitantes en nuestros resultados en la vida: “Lo Imposible no Existe, es sólo una Barrera Mental”. Esperamos pueda ayudarte a desprenderte de ellos.
 

 

 
La Incubación de Sueños, la Manera más Eficaz de Consultar con la Almohada
 
 

“Dormir es la Mejor Manera de Meditar”
                                                                                                    (Dalai Lama)
 
 
Nuestros sueños pueden ser el camino a la formación de nuevas ideas o proyectos, a la resolución de nuestras dudas o nuestros problemas o a la recreación de nuestros recuerdos.
 
Se denomina Incubación de Sueños y consiste en una técnica que debe ser practicada e “incubada” durante un período de tiempo no menor a 20-30 días, de modo que nuestro inconsciente se acomode a la práctica y comience a ser verdaderamente efectiva una vez lo hayamos convertido en un hábito.
 
No es más que, por decirlo de alguna manera, “plantar una semilla en nuestra mente” y aprovechar el periodo de sueño para que nuestro inconsciente trabaje y haga florecer esa semilla.
 
Justo antes de dormir debemos concentrarnos en la situación, la persona, la idea que nos preocupa y a la cual pretendemos encontrar respuesta. Debemos comenzar con ideas o imágenes sencillas, preguntas simples y concretas. Al ser una práctica nueva debemos facilitar la tarea en los primeros intentos: si pretendemos evaluar una relación con una persona bastará con tener una imagen de esa persona en nuestra mesita de noche y grabar esa imagen en el momento de disponernos a dormir; si se trata de un nuevo proyecto, la imagen de un plano o una idea que tengamos en la cabeza puede ser esa semilla que necesitamos para que el proceso se vaya gestando durante el sueño. Es tan sencillo como llevarnos ese último pensamiento a la cama con nosotros, bien claro y bien nítido y bien real. Inicialmente deberíamos ser concretos para facilitar el trabajo a nuestro inconsciente. Pero con la práctica podremos trabajar cualquier tipo de ideas, preguntas o situaciones más o menos complicadas…
 
Es una técnica muy efectiva. Al principio no obtendrá los mejores resultados, pero nuestro inconsciente, una vez lo hayamos adquirido como hábito, lo irá perfeccionando hasta límites increíbles.
 
De hecho, es una técnica que se ha venido practicando con enorme éxito desde las más antiguas civilizaciones. Solo requiere un poco de fe y constancia para obtener los mejores resultados.
 
La técnica es así de sencilla. Una vez vayamos a disponernos a dormir, visualizamos la imagen, la idea, la situación a la cual queremos dedicar nuestros sueños. Debemos ser capaces de visualizarlo como si fuera real, y sentirlo como si realmente fuera real. Hecho esto solo queda cerrar los ojos y dormir. A partir de este momento el inconsciente hará que ello vuelva a venir a nuestra mente y comience a trabajar una vez estemos dormidos.

Y una vez despertemos, debemos anotar todos y cada uno de los detalles e ideas que nos vengan a la cabeza en relación al sueño. Debemos hacerlo nada más despertar. Se recomienda hacerlo incluso con la luz apagada, y antes de incorporarse siquiera, ya que muchas veces los sueños comienzan a olvidarse nada más comenzamos a distraernos.
 
Si no recordamos el sueño, analizaremos nuestro estado de ánimo o estado físico. Si nos hemos despertado relajados o agotados, con molestias en la espalda, dolor de cabeza, etc. Muchas veces, el simple hecho de analizar nuestro estado físico o emocional, hace que los recuerdos de la noche emerjan rápidamente a nuestra mente consciente.
 
Y ahora sólo queda analizar los resultados. Las ideas y soluciones han surgido (o irán surgiendo). Algunas será mejores o peores, algunas serán desechables y prescindibles, pero otras llegarán a ser valiosas aportaciones. Y si vuelven a surgir nuevas dudas, podemos volver a repetir el proceso una vez más y cuantas veces sea necesario, antes de disponernos a dormir cada noche. Merece la pena intentarlo.
 
 

 
Las cuatro etapas en el desarrollo de nuevos hábitos
 
Cada hábito del ser humano, como animal capaz de aprender a lo largo de su vida, pasa por una serie de etapas desde el momento que realiza por primera vez cierta disciplina o tarea hasta que acaba conviertiéndola inconscientemente en parte habitual de su rutina.
 
A todos nos pareció realmente complicado por ejemplo, aprender a montar en bici la primera vez. Poco a poco, aquella tarea parecía cada vez un poco menos imposible, sólo teníamos que ser capaces de coger cierta velocidad y mantener la bici lo suficientemente recta. Finalmente, sin necesidad de estar pendiente en cómo controláramos la bici, llegamos no sólo a mantenernos sobre ella, sino también a utilizarla como excelente medio de transporte.
 
Lo mismo podría ocurrir con nuestra primera clase de piano, nuestro primer contacto con los bailes de salón, nuestra primera clase de matemáticas avanzadas en la escuela, o nuestro primer cambio de pañales a nuestro hijo, por poner solo unos ejemplos. Todas aquellas tareas que implican un aprendizaje, pueden resultar realmente difíciles en los inicios, pero se acaban convirtiendo en parte de nuestras rutinas si las realizamos habitualmente.
 
El desarrollo de todo nuevo hábito pasa por un proceso de 4 fases:
 
1. INCONSCIENTE E INEXPERTO:
Es ese momento en el que ni siquiera conoces la rutina en cuestión. Por ejemplo, es ese primer día que te ofrecen la bicicleta. Absolutamente todo en el proceso es nuevo para ti. No sabes ni cómo subirte en ella, ni la necesidad de pedalear, ni la manera como gira. A lo mejor, incluso puede que sea la primera vez que hayas visto una bicicleta.
 
2. CONSCIENTE E INEXPERTO:
Son tus primeros contactos con esa bici. Debes pensar constantemente en cada una de las partes importantes del proceso de andar en ella. Debes ser consciente de mantener el pedaleo, de no perder la verticalidad, de tener cuidado de no girar demasiado el manillar… Es la etapa más difícil del proceso, pues implica estar pensando al mismo tiempo en aplicar adecuadamente todos esos datos, a la vez tan complejos para una persona que difícilmente puede preocuparse de mantenerse en posición correcta. En esta fase, el hábito todavía te resulta un tanto antinatural, raro e intimidatorio.
 
3.CONSCIENTE Y EXPERIMENTADO:
El proceso se vuelve mucho más natural. Aquello que en los inicios pareciera extraño o incluso imposible, ahora sientes más propio para ti. Ya has aprendido a leer correctamente, andar en bici, tocar la guitarra, escribir al ordenador prácticamente sin mirar al teclado, o has aprendido a ir al baño y ya no necesitas llevar pañales… ya eres capaz de hacer conscientemente todo aquello que parecía tan difícil, y cada vez te sientes más a gusto con este nuevo hábito.
 
4. INCONSCIENTE Y EXPERTO:
Es ese momento en el que te sientas ante el piano y surge la música inconscientemente, sin necesidad de pensar en dónde colocar tus dedos; es cuando caminar, correr, nadar, andar en bici se han convertido en un proceso totalmente natural. No somos conscientes de ello, no los realizamos conscientemente y, sin embargo, los realizamos correctamente. Quién podría decir que todos aquellos nuevos hábitos, aparentemente tan imposibles, pudieran llegar a ser parte tan inconsciente de nuestra vida…
 
Sirva como ejemplo motivador Michael Jordan, para muchos el mayor jugador de baloncesto de todos los tiempos. Un verdadero mito, 6 veces campeón de la NBA, 2 veces campeón olímpico y galardonado con el premio al mejor atleta del siglo XX, entre otros muchos galardones que, aunque pueda parecer mentira, saltó por primera vez a la cancha sin siquiera saber botar un balón, con la necesidad de contar sus pasos y de pensar en botar constantemente la pelota. El hecho de jugar al basket, en su primera vez, debió de ser algo totalmente antinatural e incluso un tanto incómodo para él. Realmente no tenía idea de cómo debía hacerlo. Y sin embargo, tras hacer de aquello un hábito, no solo acabó dominándolo, sino que acabó llevándolo a su nivel más superior: El de “milagro”. Los comentaristas deportivos siempre decían que parecía que jugara de una manera inconsciente. Y la verdad es que, cuando realmente lo sintió tan natural a su persona, se convirtió en un hábito totalmente inconsciente…
 
Personalmente, y con ejemplos como el suyo, nunca me cansaré de admirar la grandeza del ser humano…
 
“Solo hay una persona capaz de hacer frente a Michael Jordan, y ese es Michael Jordan”
 
Aquí te dejamos una pizca de ese milagro, el milagro de un hombre que, como tú o como yo, comenzó un primer día con una rutina que le pareciera totalmente antinatural e imposible… Un hombre que aún seguía batiendo records a los 40 años, que dominó el arte de volar en una cancha, y que supo emocionar, y aun hoy emociona, a todo el mundo del baloncesto…