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La Mnemotecnia, en Busca de Una Memoria Prodigiosa

 

Todos nosotros, alguna vez en nuestra vida, nos hemos visto incapaces de recordar acontecimientos o datos que incluso acabábamos de intentar memorizar. Hemos olvidado números de teléfono de toda la vida, una vez que hemos empezado a guardar nuestros contactos en agendas electrónicas y otros tantos dispositivos de nueva generación. Hemos comprobado cómo de una lista de pocos artículos, volvíamos del supermercado con la mitad de la compra porque no hemos sido capaces de recordar aquello que queríamos comprar…

Y sin embargo, hay ciertas cosas que hemos aprendido, algunas de ellas en nuestros primeros años de vida, que nunca se nos olvidan.

Siendo muy niño me enseñaron que:

Andalucía tiene 8 provincias, desde Huelva hasta Cadiz;
Abril, junio, septiembre y noviembre tienen 30 días, febrero 28 (por lo general) y el resto de meses tienen 31;
Mezclando el rojo y el amarillo obtengo el naranja, y el verde cuando mezclo el amarillo con el azul;
Que la Revolución Francesa ocurrió en 1789;

He recordado estos datos sin ningún problema porque mi cerebro las ha asociado con una serie de datos o ideas que tengo bien acomodadas en el inconsciente.

¿Qué hace que unas cosas se recuerden fácilmente y otras no consigan permanecer en nuestra memoria?

Una frase tarareada a modo de canción, una rima sencilla, una fecha cuyas cifras han resultado divertidas, hacen que un concepto a memorizar lo asociemos con una serie de factores que harán que nos resulte más fácil traerlo a nuestra mente y recordarlo. La mayor parte de las cosas que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida las hemos acabado olvidando, porque nuestra mente no ha creado asociaciones entre aquellos datos y otros datos, factores o acontecimientos que por alguna razón recordamos constantemente.

No somos capaces de recordar lo que cenamos anoche, pero difícilmente olvidaremos nunca aquella mañana que sufrimos un accidente de tráfico. Por alguna razón, incluso por razones emocionales, nuestro inconsciente es capaz de asociar diferentes datos en nuestra mente y por eso somos capaces de recordar algunas cosas pero no otras.

Sin embargo, sabiendo que las asociaciones favorecen a nuestra capacidad de memoria, podemos crear nuestras propias asociaciones de una manera consciente, haciendo de nuestro cerebro una potente máquina de recordar.

La mnemotecnia es la disciplina que estudia diferentes ejercicios de asociaciones destinados a mejorar nuestra memoria. Algo aparentemente complicado como aprender una lista ordenada de 50 palabras en unos pocos segundos, memorizar el orden de los naipes en una baraja de cartas, o identificar gran cantidad de rostros con un nombre y un número de teléfono, son resultados fáciles de alcanzar para aquel que dedique un poquito de su tiempo a ejercitar su capacidad mnemotécnica. Merece la pena. No solo por la satisfacción que genera saber que estamos adquiriendo una memoria prodigiosa, sino porque además resulta una técnica realmente divertida.

Pocos son los que se han decidido a hablar o escribir sobre el  arte de la mnemotécnica, y sin embargo, se sabe que algunos ilustrados de la Grecia Antigua ya la conocían y la practicaban, demostrando al resto sus habilidades, a veces, casi sobrenaturales:

 

“…las personas que deseen educar la memoria han de seleccionar lugares y han de formar imágenes mentales de las cosas que deseen recordar,
y almacén de esas imágenes en los lugares (que ya tienen dispuestos en a memoria) de modo que el orden de los lugares asegure el orden de las cosas,
y de modo que las imágenes de las cosas denoten las cosas mismas…”

                              (Cicerón, 106 a.C – 43 a.C)

 

Existen diversas técnicas mnemotécnicas probadas y comprobadas a lo largo de los tiempos. Aquella a la que se refería Cicerón se basa en asociar esos datos con diferentes lugares o estancias que forman parte de nuestra vida cotidiana y conocemos al detalle. Otras se basan en asociar los datos que pretendemos memorizar con un listado de números planteados de una manera diferente;  Las hay que asocian los datos con historias encadenadas, hay asociaciones fonéticas, etc.

En mi caso, por ejemplo, que me encanta conducir, me gusta asociar y visualizar las imágenes de los conceptos a memorizar con cada curva, paso de peatones, semáforo, rotonda, edificio o  puente que encuentro en mi camino del trabajo a casa, que no es sino el mismo Método “Loci” que practicaba Cicerón. Así, para recordar por ejemplo, mi lista de la compra, sólo tengo que imaginarme conduciendo mi coche hacia casa, y los conceptos aparecerán solos en mi mente.

Diferentes técnicas sirven para diferentes propósitos, pero todas son realmente efectivas si se les dedica un poquito de tiempo al principio. Una vez hayamos adquirido el hábito, las asociaciones se harán automáticamente y se almacenarán en nuestro cerebro listas para poder ser recordadas…

En el siguiente enlace podrás descargar gratuitamente un “Manual Sobre Mnemotecnia“, de Luis Sebastián. Desde aquí queremos darle las gracias por su labor y dedicación a esta disciplina.

Y para todos aquellos que quieran ir un poquito más allá y conocer los límites de su memoria, les invito a leer la enciclopedia de la Mnemotecnia,  “Cómo Desarrollar una Supermemoria”, de  Harry Lorayne.

Esperamos podáis aprovechar todas y cada una de ellas.