pensamiento inconsciente

All posts tagged pensamiento inconsciente

 
el pensamiento irracional
 
Los pensamientos irracionales son reacciones espontáneas y automáticas por parte de nuestro inconsciente, generalmente involuntarias, que dan lugar a mensajes y diálogos internos de enorme carga emocional, y que afectan en mayor o menor medida a nuestras decisiones ante todo aquello que nos rodea.
 
Forjados en su mayor parte desde la infancia, etapa de la vida en la que todavía no hemos desarrollado una capacidad de análisis solida, suelen estar estrechamente relacionados con viejos paradigmas y creencias heredadas.
 
No solo no nos hacen ningún bien, sino que la mayor parte de las veces condicionan nuestras mejores decisiones sin motivos coherentes.
 
A pesar de no ser fieles a la realidad, puesto que no son fruto de un acto de reflexión y análisis objetivos, tienen el increíble poder de ser creídas con facilidad, de exagerar la magnitud, importancia o consecuencias de las situaciones en las que se generan.
 
Fruto de un pensamiento irracional son esas frases que en alguna ocasión han bombardeado nuestra cabeza:
 
“No sirvo para nada”
“Jamás seré feliz si no tengo dinero”
“Seguro que le caigo mal a tu familia”
“Todo lo que estoy pasando es culpa de…”
“¿Y si la desgracia que está pasando él me llegara también a mí?”

 
 
El victimismo, la sobregeneralización o culpabilidad son términos tremendamente subjetivos, y son el foco de todos aquellos pensamientos que nos están haciendo daño.
 
 
¿Cómo podemos hacer frente a nuestro pensamiento irracional?
 
En primer lugar y, lo más importante de todo, debemos creer en nuestras posibilidades y confiar en nuestra intuición, enfrentándonos con decisión a esos miedos que provocan tales situaciones y pensamientos internos.
 
Debemos intentar desdramatizar. Hacer balance del pasado y examinar si algo parecido había ocurrido antes. ¿Qué consecuencias tuvo? ¿Realmente fue tan malo?
Hay que razonar y analizar las situaciones objetivamente. Valorar las distintas probabilidades de todo aquello que pueda derivar de nuestra decisión y ante todo, nunca adelantar acontecimientos.
Y es que, ya deberíamos saber que muy pocas veces las cosas pueden resultan tan negativas como nuestra mente es capaz de imaginar. La Ley de Murphy sólo existe en la medida que creamos en ella.
 

“El hombre no se ve distorsionado por los acontecimientos,
sino por la visión que tiene de ellos”
                                                                                                                                                                                                                                                              (Epicteto)