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el efecto bola de nieve, los nuevos modelos de negocio y el marketing de afiliados
 
En un momento en el que el modelo económico, tal y como lo conocíamos hasta ahora, no pasa por su mejor época, son muchas las compañías que se han ido adaptado a nuevos modelos llenos de oportunidades, más acordes a los tiempos y necesidades en las que nos movemos en un siglo XXI que nada tiene ya que ver con el siglo que hemos dejado atrás, donde no existía internet y casi no conocíamos el desempleo.
 
Algunas de esas compañías generan miles de millones de beneficios anuales. Millones de consumidores están obteniendo ingresos mucho mayores de lo que nunca jamás habían soñado. Y todo ello, por simplemenie recomendar un producto o servicio que consumen habitualmente y con el cual se sienten satisfechos.
 
Imagina que:
 
1. has estado este fin de semana en el cine viendo la última película de tu actriz favorita y, te ha gustado tanto, que casi no tienes tiempo para llamar a tu mejor amiga y comentarlo con ella.
2. Tu amiga, intrigada, acude al día siguiente con su novio a ver qué tan buena es esa película.
3. A la semana siguiente, el encargado del cine, te recompensa económicamente por haberle traído a su sala a dos nuevos espectadores.
 
Pero la recompensa no acaba aquí. El encargado del cine te recompensará también por aquellos nuevos espectadores que vayan a acudir al cine por la recomendación de tu amiga, así como le recompensará también a ella.
 
Pues bien. Esta idea ya existe. Se llama Marketing de Recomendación y puede generar un poderoso Efecto Bola de Nieve en lo que se refiere a ingresos pasivos, en la economía de las personas.
 
Hoy en día es muy amplio el abanico de compañías que desarrollan este tipo de modelo de negocio. Algunas distribuyen y venden productos que consumimos habitualmente (alimentos, cosméticos, productos del hogar…).
Otras, se dedican a la comercialización de servicios (informáticos, publicidad, seguros, paquetes vacacionales…)
No todas ellas son buenas opciones. Pero son muchas las que esconden verdaderas oportunidades de negocio a medio plazo.
 
Si te sientes atraído por alguna de ellas, recopila toda la información que puedas y estudia sus productos, su mercado potencial, su trayectoria, etc.
 
Y si lo deseas, también nosotros intentaremos aclarar tus dudas.
 

“Los ricos arman redes de distribución. Los pobres buscan trabajo.
¿En qué lado prefieres estar?”

_____(Robert Kiyosaki)______


Para terminar, en el siguiente video te mostramos, de manera sencilla, el verdadero potencial de este modelo de negocio.
 
 

 
 

 
Accepted_Admitido
 
Título original:
Accepted
 
Director:
Steve Pink
 
Intérpretes:
Justin Long, Jonah Hill, Blake Lively, Maria Thayer, Anthony Heald, Adam Herschman, Columbus Short, Lewis Black.
 
 
 
 
 
 
Bajo la supervisión del guionista y productor Steve Pink estrenandose aquí como director, el filme (2006), que inicialmente pudiera hacernos recordar una nueva entrega de las típicas películas universitarias americanas, con grandes dosis de alcohol y fiestas, esconde un enseñanza un tanto más profunda y pretende sacar a la luz una verdad que parece querer mantenerse oculta y silenciada en nuestra sociedad actual: los fallos del sistema educacional que ahogan los impulsos creativos e incluso las ganas de estudiar de cualquiera con un mínimo de inquietudes intelectuales y vitales.
 
Merece especial atención el mensaje en el discurso final del protagonista, así como cada uno de los discursos antisistema que proclama el “tío Ben”, el profesor cuyas clases siguen un método no demasiado ortodoxo:
 

“Bombardeamos a estos críos con un montón de palabrejas para animarles a estudiar
con la creencia de que así tendrán una vida mejor,
pero todos sabemos que lo que estamos haciendo
es criar una nueva generación de compradores y vendedores.
Y les estamos adoctinando para que vivan un infierno de deudas e indecisiones.”

 
Difícilmente nos encontremos ante una película que vaya a recordarse como una de las mejores del género, pero sin duda, nos hará reflexionar acerca de cómo estamos afrontando la vida y si realmente estamos haciendo de ella lo que realmente nos apasiona, nos motiva, y nos gustaría seguir haciendo el resto de nuestros días.
 
“Y a ustedes, ¿de verdad les gustaba el sistema?
¿Les enseñaron a seguir su corazón o solo ir a lo seguro y mirar a otro lado?

 
 

 
 

 
el buho, la alondra, los ciclos circadianos y el reloj interno
 
Sois muchos los que tenéis la costumbre de permanecer despiertos, leyendo o viendo algún programa en la televisión hasta altas horas de la noche siempre que vuestras obligaciones cotidianas os permiten hacerlo.
 
Otros, por el contrario, probablemente no podáis ni siquiera estar los domingos en la cama una vez amanezca, aun cuando la víspera hayáis trasnochado más de la cuenta.
 
A veces, se trata de costumbres o hábitos que vamos adquiriendo con el tiempo. Otras, son consecuencia de nuestros horarios laborales u otras obligaciones.
 
Sin embargo, para muchos de nosotros, madrugar o trasnochar no es sólo cuestión de factores externos o imposiciones horarias, sino del funcionamiento de nuestro propio reloj interno.
 
Los ritmos circadianos son mecanismos que generamos de un modo automático en el núcleo supraquiasmático, que se encuentra en el hipotálamo, y nos permiten ajustar el funcionamiento de nuestro cuerpo a los ciclos biológicos y variaciones ambientales, como las condiciones de luz y temperatura, las fases del sueño, la alimentación, actividad hormonal o regeneración celular, entre muchas otras. Es este nuestro reloj interno del que tanto hemos oído hablar.
 
En lo que se refiere exclusivamente al sueño, respecto al ajuste del ritmo circadiano al ciclo Día-Noche, diversos estudios han establecido 2 cronotipos, es decir, que existen dos tipos de personas, según sus características:
 

Alondras:

Como el ave que les da nombre, son aquellas personas que parece no les cueste esfuerzo madrugar, que se despiertan incluso sin necesidad de despertador y se encuentran activos y productivos desde primerísima hora en cuanto amanece, pero que se van apagando según se van acabando las horas del día. Lo más habitual es que no permanezcan despiertos más allá de las diez u once de la noche…
 

Buhos:

igual que el ave nocturna, se trata de personas que a pesar de madrugar (muchas veces por obligación), no consiguen su mayor momento de productividad hasta pasado el mediodía. Van despertando y activando sus “radares”según va avanzando la jornada y difícilmente se acuestan antes de las 2 o las 3 de la madrugada si pueden evitarlo.
 
Se cree que un 10% de la población pertenece al grupo de las alondras y un 20% al grupo de los buhos. El resto, alrededor del 70% de la población, se ajusta al ciclo Día-Noche, con mayor o menor tendencia a alguno de esos extremos, pero en proporciones aceptables. A estos se les ha acuñado el término “colibrí”.
 
 
El siguiente cuestionario, elaborado por los cronobiólogos Horne y Otsberg, te permitirá conocer la tendencia que tienes hacia un cronotipo determinado debido a tus particulares ciclos biológicos. Una vez lo conozcas, podrás organizar tu vida y tus actividades cotidianas de manera que puedas sacarles el mayor partido posible, adecuándolos a los momentos de mayor energía y productividad de cada jornada, aprovechando, de esta manera, todo tu potencial.
 
Cuestionario Matutinidad-Vespertinidad de Horne y Otsberg
 
 
Y en el siguiente video, el experto en cronobiología Till Roenneberg habla con Eduard Punset sobre esos relojes biológicos que rigen nuestra vida.
 

 
Entonces, ¿eres tú un ave matutina? ¿Nocturna? O, ¿te adaptas a las condiciones como el pequeño colibrí?
 
 

 
cómo empezar la jornada laboral cada mañana de la manera más productiva
 
La siguiente es una adaptación del artículo originalmente escrito en inglés por Jacquelyn Smith para la revista Forbes donde se hace especial hincapié a aquellas tareas que todo trabajador debería realizar a la hora de empezar su jornada laboral cada mañana.
 
 
Llega siempre a tiempo a tu puesto de trabajo:
Siempre debemos ser puntuales. Llegar tarde a nuestro lugar de trabajo no solo da muy mala impresión, sino que además puede significar empezar la mañana corriendo, lo cual podría estropear el resto del día.
 
 
Respira hondo:
Dedica de 5 a 10 minutos a respirar profundamente antes de ponerte a hacer ninguna tarea en tu puesto de trabajo. Esto te ayudará a centrarte y a tomar verdadera conciencia de tu actividad durante la mañana. Por eso es vital que puedas llegar a tu trabajo con el suficiente tiempo para dedicar esos minutos a esa preparación mental.
 
 
Naturalmente, tienes que tener en cuenta que
el desayuno es la comida más importante de todo el día:
Dedica el tiempo necesario a desayunar adecuadamente antes de afrontar tu jornada laboral. De esta manera estarás tanto física como mentalmente mucho más activo para todo aquello que te venga a lo largo de la mañana.
 
 
Establece una lista de prioridades antes de ninguna otra cosa:
Y comienza tu trabajo con todas aquellas tareas que te parezcan las más importantes. Es probable que muchas mañanas tengas que arrastrar tareas que se quedaran a medias el día pasado, que pudieran ser más o menos urgentes, pero intenta comenzar el día con asuntos nuevos y frescos. Eso le dará a tu jornada un aliciente. Ya tendrás tiempo para abordar esas tareas acumuladas una vez hayas dejado en marcha los asuntos más importantes del día.
 
 
Por supuesto,
planifica esa lista de tareas y no dejes lugar a ninguna distracción:
Muchos pasan las horas más productivas del día leyendo listas interminables de e-mails no urgentes, que muchas veces vienen de la mano de enlaces a videos u otras páginas nada prioritarias que acabamos viendo, no sin consultar también las noticias o titulares de prensa del día…
 
 
A veces, las personas no están especialmente activas ni receptivas por la mañana. A muchos les cuesta ser persona en las primeras horas del día. Sin embargo, para lo primero, esa actividad y esa chispa que nos mueva con determinación pueden despertarse con una dosis extra de café o té. Y para lo segundo, la irritabilidad y el mal humor matutino pueden llegar a controlarse y educarse.
Ten consciencia de cómo te comportas con tus compañeros por la mañana e intenta transmitir una actitud positiva:
Las primeras horas en el trabajo van a determinar en gran medida tu actitud para el resto del día.
Esto es especialmente importante si tienes un puesto de responsabilidad o supervisión de equipo. Tus compañeros van a hacer lo que vean en ti. Si físicamente estás presente pero no muestras esa presencia con contactos visuales, conversaciones y muestras de actividad, no esperes que tu equipo responda de otra manera.
 
 
Lo más importante es lo primero:
Intenta realizar las llamadas más relevantes y enviar o responder los correos más urgentes en las primeras horas de trabajo. De este modo, es posible que hayas recibido respuesta a estos antes de finalizar tu jornada.
 
 
Prioriza:
Piensa que tu capacidad mental está en óptimas condiciones en las primeras horas del día. Optimiza esas horas realizando las tareas más importantes, as que te llevan a los mejores resultados. Ya tendrás tiempo a lo largo de todo el resto del día para hacer aquellas otras cosas menos relevantes.
 
 
Puedes proporcionarle a tu cerebro ejercicios mentales,
con una serie de pautas tan simples como coger el teléfono con la otra mano o sentarte en otra silla. Cambiar de alguna manera tu ubicación de vez en cuando, te va a ayudar a aprender a desarrollar tus tareas desde diferentes perspectivas. Y cuando te habitúes a ello, estarás aumentando tu capacidad cerebral, tu productividad o tu concentración.
 
 
Intenta realizar al menos una pausa a mitad de mañana:
Antes de que pierdas tu “momentum productivo”, una buena pausa de unos minutos te revitalizará y facilitará que afrontes el resto de la mañana prácticamente al mismo ritmo que las horas previas. Además, esa pausa te ayudará a mantener visualizados tus objetivos del día.
 
 
Para muchos de nosotros, ser activos, positivos y productivos en las primeras horas de la mañana, puede resultar un verdadero desafío. Pero merece la pena hacer un pequeño esfuerzo y adoptar una actitud positiva desde que salimos de casa si con ello podemos mejorar el resultado final de todo nuestro día.
 
Esperamos estos consejos y pautas puedan haberte ayudado. Y si lo deseas, no dudes en consultar el articulo original en inglés de Jacquelyn Smith “16 things you should do at the start of every work day
 
 

 
Los 6 grados de separación y el poder de las redes en nuestra vida
 
Muy estrechamente relacionado con la idea de que “el mundo es un pañuelo”, el hombre lleva décadas investigando el poder y la estructura de las redes que nos rodean en todos los aspectos de nuestra vida, tanto en nuestra vida exterior mediante los vínculos en nuestras relaciones personales, como las conexiones entre, por ejemplo, las células de nuestro cuerpo.
 
Son muy conocidos y han dado mucho que hablar, entre otros nombres importantes, los estudios realizados por Stanley Milgran y Ronald Graham en los años 60, o el trabajo de Brett C. Tjaden en los 90.
 
A grandes rasgos lo que la teoría de los 6 grados de separación (también conocida como el fenómeno del mundo pequeño) viene a expresar es que, sólo son necesarios unos pocos vínculos para poder hacer llegar una señal a cualquier punto remoto de una red, por muy grande que esta sea.
 
A modo de ejemplo, podríamos contactar con cualquier persona en el mundo (donde ya somos más de 7 mil millones de habitantes) a través de un puñado de personas donde, yo conozco a tal, que tiene un primo en nosedónde, que es vecino de la hermana de tal actriz, que estuvo trabajando en tal película con aquella estrella de cine de Hollywood, la cual estuvo en un acto benéfico con Barack Obama.
 
De ser así, yo estaría a sólo 5 vínculos del presidente de los Estados Unidos…
 
La ciencia ya está demostrando que la mayor parte de seres humanos formamos unas redes parecidas, con unos nexos de unión similares y donde gracias a unos pocos “puntos clave” que podríamos denominar puntos estratégicos, podemos llegar a prácticamente cualquier otra persona en el mundo casi sin problemas.
Las características de esos núcleos nos sirven para estudiar temas tan delicados como la propagación de virus informáticos o epidemias y enfermedades, la eficiencia de las redes eléctricas, ferroviarias o aéreas, o la trasmisión de los estímulos en nuestras células vitales. Teniendo especial cuidado en unos pocos puntos donde se concentran la mayor parte de las conexiones, podremos hacer que todo en esa red funcione de la manera más correcta posible.
 
Una vez más, el principio de Pareto y la proporción del 80-20 vuelve a estar presente en el caso que estamos tratando. Y este concepto en particular, en el ámbito laboral y el momento en el que nos encontramos, viene a establecer ciertas pautas y datos reveladores que podemos y debemos aplicar si pretendemos ser lo más eficientes posibles en nuestras tareas. Cada día son más las compañías y personas que se vuelcan en negocios estrechamente relacionados con el marketing de recomendación, donde la figura de una red adopta aún más una mayor importancia. Si deseas conocer un poco más sobre este tipo de negocios, puedes visitar la siguiente página informativa: QUÉ ES EL MARKETING DE RECOMENDACIÓN.
 
Y en este punto, los estudios no nos dejan indiferentes. Ya no importa lo grande que sea la red en torno a la cual construyamos nuestro negocio, sino la solidez y la salud en la que se encuentren esos centros estratégicos que se comportan como verdaderos núcleos y que nos proporcionan la manera de acceder a los puntos más remotos, y sin los cuales sería prácticamente imposible acceder a ellos.
 
Las redes nos rodean y gracias a ellas interactuamos, somos capaces de vivir, relacionarnos o movernos. Y ya sean redes físicas, químicas o emocionales, todas poseen estructuras parecidas. Y unos pocos núcleos de vital importancia que debemos cuidar, puesto que es gracias a ellos como se potencia todo lo que nos sucede en la vida.
 
El siguiente documental nos adentra en la raíz de todo el asunto, los estudios y trabajos que sobre ello se han realizado.
 
 


 
 

 
ley de parkinson Dilbert
 
Estrechamente ligada con la procrastinación o “la acción de postergar lo que uno debe hacer para dedicarse a otras actividades más triviales y apetecibles”, la Ley de Parkinson, formulada por Cyril Northcote Parkinson en 1957 es, junto con el Principio de Pareto (al que también dedicamos este otro artículo), una de las leyes fundamentales de la productividad.
 
Aplicada a prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida, esta ley establece que todo trabajo se expande hasta llenar el tiempo que se dispone para llevarlo a cabo.
 
Dicho en otras palabras, cuando sabemos que disponemos de tiempo suficiente para hacer las cosas, inconscientemente nuestro cerebro se relaja, encontramos distracciones o empezamos a dedicar más tiempo a otras cosas menos urgentes.
 
Por ende, el tiempo que dedicamos a cualquier asunto de nuestra vida tiende a ser inversamente proporcional a su importancia real.
 
Qué podemos hacer para evitar esta falta de productividad en nuestra vida?
 
 
1. En primer lugar debes considerar la idea de que no eres un superhéroe: hay que hacer las cosas de una en una. De lo contrario, intentando ser más productivo haciendo muchas cosas al mismo tiempo no harás ninguna de manera óptima.
 
2. Aprende a establecer prioridades. Saber decir NO resulta imprescindible. Habrá muchos temas que te van a robar mucho tiempo y no te conducen a ninguna parte. Céntrate en aquello verdaderamente importante.
 
3. Elabora tu mapa de ruta. haz listas de esas tareas importantes la víspera o a primera hora de la mañana. De esta manera tendrás presente en todo momento en qué aspectos y tareas concentrarte y no perderás el tiempo en aquellas cosas menos relevantes.
 
4. Divide las tareas en períodos de tiempo no superiores a 1 hora y prémiate por objetivos cada vez que tomes un descanso (tomándote una ducha relajante, preparando un delicioso postre, viendo un capítulo de tu serie favorita…). Pero sólo como premio a tus objetivos y al cumplimiento de esas tareas.
De esta manera conseguirás aprovechar más el tiempo que dediques a cada cosa y te resultará más gratificante.
 
5. Ponte fechas límite muy ajustadas. de manera inconsciente y natural, cuanto menos tiempo dispones, más se centra tu cerebro en lo verdaderamente importante, dejando de lado lo superfluo y menos relevante.
 
De esta manera, mejora la productividad, la concentración y lleva a disfrutar de todo aquella tarea llevada a cabo. Eso deriva, en último término, en un aumento de la autoestima y de la satisfacción personal, lo que alimenta nuevamente todo el proceso.
 
 
En lo que respecta a la Ley de Parkinson aplicada a la economía, esto también se refleja en el modo en que los gastos tienden a aumentar hasta cubrir los ingresos. Este es uno de los motivos por los cuales muchas personas, a pesar de encontrar mejores puestos de trabajo mejor remunerados, se encuentran una y otra vez con las mismas dificultades de dinero a final de mes.
 
El siguiente vídeo es un fragmento del programa de Redes titulado “Somos Predeciblemente Irracionales”, en el que Dan Ariely, catedrático de psicología y conductas económicas por el MIT, expone alguno de los fundamentos y consecuencias de la Ley de Parkinson y la procrastinación en nuestras vidas.