relajación

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el arte de cocinar
 

El mundo de la gastronomía constituye un verdadero arte. A todos, alguna vez en la vida, nos viene el recuerdo de un determinado manjar que nos ha quedado marcado en nuestro paladar, y todos tenemos una comida favorita que nos apasiona. Y es bien cierto el viejo dicho que asegura que los mejores negocios se deciden en torno a una mesa. Y también las conversaciones más divertidas. Aunque en esto último quizá tenga más que ver muchas veces la bebida que la comida…

Aquellos que disfrutamos entre fogones y pucheros en la cocina sabemos de la indescriptible sensación de poder transmitir a un alimento nuestro toque personal. Aunque pueda parecer exagerado, el amor y el mimo que volcamos en la elaboración de un plato queda plasmado en la suavidad, textura o presentación final.

El tiempo que hayamos decidido pasar en la cocina, se paga con creces cuando nuestra creación sale a la luz, satisfaciendo nuestras espectativas, como el cuadro del pintor que finalmente ha sabido materializar sus sentimientos en el lienzo. Pero todavía más, para aquel que disfruta entre fogones, cocinar despierta nuestros sentidos, se convierte en una tarea gratificante porque aviva nuestro afán de superación, y nos relaja haciendo que quememos preocupaciones y canalicemos nuestra energía en beneficio de nuestra creatividad.

Además, a la mayor parte de las personas se las conquista antes por el estómago que por el corazón. Así que nunca estará de más aficionarnos a la buena cocina si queremos hacer un poquito más felices a los nuestros.

Si a todo ello incorporamos la idea de cocinar y alimentarnos de una manera sana a la vez que rica, nuestra salud física y nuestra salud mental nos lo agradecerán.

“Somos mucho más de lo que comemos,
pero podemos hacer que lo que comamos
nos ayude a ser mucho más de lo que somos”

                                                                (Adelle Davis)

Existen infinidad de blogs dedicados a la gastronomía, con millones de recetas, trucos y explicaciones. Sin embargo, hemos creído que en  www.delavistaalpaladar.com, la experiencia y trayectoria de su creador y la pasión que ha puesto en el sitio merece una mención especial.
Esperamos con ello poder despertar en tí una verdadera pasión entre fogones…

Buen provecho.

 

 

 

manual de lectura rápida

 

Uno de los métodos más eficaces a la hora de aprender a leer rápidamente y comprender aquello que leemos consiste en adquirir una VISIÓN PERIFÉRICA, es decir, leer como si lo hiciéramos “de pasada”, haciendo barridos con la mirada, no deteniéndonos a cada palabra, sino en zonas o PALABRAS CLAVE, agrupándolas o incluso tomando las más destacadas. En ocasiones se pueden tomar como referencias clave los subrayados, negritas o textos  destacados, en aquellos escritos donde los haya. La idea es HABITUAR NUESTRA MIRADA  y nuestra lectura interna a la lectura real de nuetra mente . Esta es capaz de comprender a una velocidad mucho más rápida de la que estamos acostumbrados. Y sin embargo, muchas veces, haciéndolo a un ritmo mucho más lento, no somos capaces de hacer lecturas efectivas. Este problema no es debido a la velocidad. Se debe al Método. Pero sobre todo, se debe a  la FALTA DE CONCENTRACIÓN. Existe una serie de EJERCICIOS Y RUTINAS que ayudan no solo a mantener la concentración en nuestras lecturas, sino también en la VELOCIDAD  y PRODUCTIVIDAD como lo hacemos. Esto hará que la persona que los practique y los aplique eficientemente consiga  realizar sus lecturas   mucho más rápido y las comprenda y recuerde durante más tiempo.

1. Lo primero que debemos hacer es RELAJARNOS. Una lectura nunca será correcta si estamos tensos. Cuando nuestra mente se encuentra en tensión resulta sumamente fácil que perdamos la concentración y nos sintamos obligados a regresar y releer una y otra vez los mismos párrafos cada vez que perdamos el hilo de nuestra lectura. Eso no sucedería si estuviéramos relajados y centrados en el texto. A cada cosa hay que dedicarle su tiempo y no podemos dedicarle su tiempo a una lectura si nuestra  cabeza se distrae por momentos en otras cosas. Hay que habituar  nuestros ojos a una VISIÓN ERIFÉRICA. No centrándonos en el flujo lógico del texto, sino intentando alcanzar una visión más amplia a lo largo y a lo ancho, tomando el BLOQUE DE TEXTO como si fuera una IMAGEN. Del mismo modo como lo hacemos cuando conducimos, mirando al conjunto, o como cuando miramos una película en el cine y sentimos la presencia de una persona que se va a sentar junto a nosotros.

2. Inicialmente, practicaremos agrupando las palabras de los textos de 2 en 2. De modo que con una sola mirada seamos capaces de leer 2 palabras consecutivas a la vez. Casi sin darnos cuenta, seremos capaces de leerlas de 3 en 3 y, con un poco de práctica y constancia, estaremos leyendo líneas enteras de texto  con solo un par de miradas fugaces, aumentando considerablemente la velocidad de nuestra lectura visual. Al mismo tiempo, una vez que nuestra  velocidad de lectura visual (también llamada voz interna) se aproxime a la velocidad mental, el riesgo de distracción y falta de concentración se reducirá al límite. Con lo cual, cuanto más rápido podamos leer, mayor grado de concentración seremos capaces de alcanzar.

3. Finalmente, para desarrollar un poquito más, tanto la visión periférica como el poder de concentración, una vez adquirida cierta destreza, se pueden realizar ejercicios basados en barridos visuales en forma de Z, de X, de U. primero, centrándonos en párrafos o medias páginas. Y con la práctica, en páginas completas.

La constancia y una buena disciplina nos permitirá educar nuestra visión periférica y leer visualmente casi al ritmo que lo hace  nuestra mente, reduciendo considerablemente el tiempo de lectura del mismo modo que aumentamos la calidad de la misma.

La siguiente obra es una excelente rutina guiada por medio de ejercicios prácticos para desarrollar una potente visión periférica y lectura visual.

 

manual de lectura rápidaMANUAL DE LECTURA RÁPIDA (por Antonio Blay Fontcuberta)

 

 

 

 

 

 

 

 

la siesta

 

Grandes personajes de la Historia tan distintos como John F. Kennedy, Leonardo Da Vinci, Albert Einstein o Napoleón Bonaparte, compartieron en su día una sana afición por la Siesta, ese ratito de sueño corto del mediodía.

Muchas veces asociada con conductas perezosas y hábitos de malgastar nuestro tiempo tirados en la cama a deshoras, hay estudios que demuestran que dormir un ratito de siesta no solo no es una mala costumbre, sino que es una de las herramientas más poderosas para alcanzar el éxito.

No solo nos permite recargar energías y afrontar con fuerza el resto del día, sino que emocionalmente, por ejemplo, puede mejorar nuestro estado de ánimo y nuestra toma de decisiones, y ayuda a aumentar nuestra creatividad, nuestra memoria y nuestro aprendizaje.

Físicamente, además de equilibrar nuestros ciclos del sueño, mejora las funciones del cerebro, las hormonales, además de reducir considerablemente el riesgo de contraer enfermedades del corazón.

Un cuerpo y un espíritu relajados tras una cura de sueño durante 15 – 30 minutos de siesta es una de nuestras mejores armas para enfocar nuestros deseos y nuestras metas. Merece la pena probarlo.

El mejor momento para la Siesta es justo después del almuerzo.

Asegúrate de encontrar un lugar con buena temperatura y tranquilo de ruidos. Apaga el televisor, el teléfono móvil, e imagina  que el ruido que pueda haber en el exterior es el viento que sopla en un bosque, o el batir de las olas en el mar. O si lo consideras necesario, puedes poner un poco de música relajante de fondo.
Asegúrate de dejar todas tus preocupaciones de puertas para afuera. Antes de adentrarte en tu “Zona Privada”, respira profundamente e intenta relajarte.

Procura que no penetre la luz en tu espacio. Si lo deseas, puedes incorporar un antifaz a tu descanso. Está comprobado que muchas personas se sienten más relajadas cuando duermen a oscuras.

Activa el despertador para transcurridos 15 – 30 minutos. Es el tiempo ideal. Una siesta demasiado larga hará que te despiertes más cansado, de mal humor e incluso con dolor de cabeza.

Una vez despiertes, intenta permanecer unos minutos sentado y relajado. Si no estás acostumbrado, es probable que las primeras veces te despiertes desorientado. Esos minutos a la hora de incorporarte te ayudarán a estabilizar todo tu sistema de alertas.

Lavate la cara, bebe un poco de agua e intenta tomar el aire a cielo abierto  durante algunos minutos. Si no tienes muchas opciones, puedes asomarte a una ventana.

Y siéntete afortunado y un poco más feliz para el resto de la jornada. Pocas técnicas tan sencillas y tan poco sacrificadas pueden mejorar tu salud y tu bienestar físico, mental y emocional.

Finalmente, intenta incorporar estos minutos a tu rutina diaria. Todo tu cuerpo te lo agradecerá.

 

 

Combatir el Insomnio

Estudios científicos han demostrado que 1 de cada 3 personas mayores de 65 años padece de insomnio. Y esporádicamente, todos los seres humanos y a cualquier edad nos hemos visto afectados por alguna situación de este tipo a lo largo de nuestra vida.

Los trastornos del sueño aparecen cuando más necesitamos recuperar fuerzas o relajarnos, en momentos en los que la ansiedad o el stress contenidos nos impiden poder dormir, situaciones que llevan a nuestro cuerpo a acumular cansancio,  no solo físico sino también a nivel cerebral. Disminuye nuestra capacidad de concentración, nuestros niveles de alerta, emocionalmente nos volvemos más irritables, e incluso altera nuestras funciones fisiológicas.

Por si esto fuera poco, muchas veces los tratamientos que se desarrollan para hacer frente a ello, no son sino productos antidepresivos que a la larga pueden acarrear peores consecuencias y dependencias de por vida.

Hoy en día, existen diferentes alternativas naturales para combatir el insomnio. Entre ellas, las terapias psicológicas son las que mejores resultados están dando.

En el artículo de hoy vamos a conocer, de la mano del psicologo Richard R. Bootzin la “Terapia de Control de los Estímulos”.

Esta terapia se sustenta en la idea de aprender a crear una fuerte relación entre la cama y el sueño. O mejor dicho, aprender a desconectar lo que es la cama de todo aquello que no esté relacionado con dormir.

El ser humano tiende a adquirir hábitos no del todo óptimos, y en lo relativo al sueño, inconscientemente aprendemos a relacionar la cama con cosas que no tienen nada que ver con descansar, como pueda ser leer o ver la televisión. Por eso, muchas veces cuando vamos a la cama no tenemos esta disposición que nos pueda facilitar conciliar el sueño.

Basándose en esa idea, la Terapia de Control de los Estímulos propone una serie de consejos para erradicar las situaciones de insomnio:

No utilizar la cama para otra cosa que no sea dormir (y naturalmente, el sexo, claro). Cualquier actividad que no esté relacionada con el sueño, como leer, ver la televisión o hablar por teléfono crean asociaciones negativas para nuestros catalizadores del sueño.

Levantarse siempre a la misma hora, independientemente del sueño que tengamos. Una vez nos hayamos habituado a ese horario, nuestro organismo se habituará a un ritmo constante de sueño y nos resultará más sencillo dormir.

Evitar dormir con demasiada luminosidad. Esto provoca desequilibrios hormonales que influyen negativamente no solo en nuestras fases del sueño, sino también en aspectos fisiológicos que pueden acarrear consecuencias como la diabetes o la obesidad.

Asimismo, evitar las siestas por el día. Si descansamos lo suficiente durante la noche, no es necesario dormir entre horas. Si caemos en esta mal adquirida rutina, nos será más difícil encontrar nuestro ritmo de sueño apropiado.

Acostarse solo cuando tengamos sueño. Si después de estar 15 minutos en la cama somos incapaces de conciliar el sueño, es conveniente levantarse y dirigirnos a otra habitación y ponernos cómodos. Una vez vuelva el sueño, volveremos a la cama. Si aun así, una vez de nuevo en la cama seguimos sin poder dormir, volveremos a repetir la operación, tantas veces como sea necesario.
Lo peor es entrar en estados de ansiedad y comenzar a dar vueltas en la cama, de un lado para otro,  que lo único que hace es provocar un mayor estado de stress y dificultarnos cada vez más el poder dormir.

La cafeína o el ejercicio físico son activadores de nuestro sistema nervioso, aumentan nuestra excitación y nuestros niveles de stress, impidiendo que podamos relajarnos lo suficiente para conciliar el sueño. Intentaremos evitar toda cafeína y ejercicio intenso en las horas antes de ir a acostarnos.

Por último, cualquier técnica de relajación es ideal para combatir el insomnio. No hay mejor método para conciliar el sueño que aquel que te ayuda a relajarte

 

 

 

alimentación sana y natural

Unos buenos hábitos en la alimentación y en el desarrollo de nuestras actividades cotidianas pueden ayudarnos a prevenir muchas de las patologías más habituales que conocemos hoy en día.

Cuando nos levantamos por las mañanas, en primer lugar debemos intentar hacerlo con tiempo suficiente para cumplir con nuestra rutina, evitando que nuestra mente se acelere demasiado y comience el día con prisas e imágenes negativas. Imaginarnos conduciendo peligrosamente o llegando tarde a nuestro trabajo o saliendo de casa sin poder desayunar como esperamos, sólo conducen a amanecer con malestar, frustración y actitud negativa.
Conviene madrugar y desperezarse unos minutos antes, para empezar el día en un ambiente positivo, estando bien tranquilos y relajados.
Ayudaremos también a nuestra mente con respiraciones profundas y conscientes siempre que podamos, para liberar tensiones y estar bien oxigenados en todo momento.
El mejor desayuno es aquel a base de cereales integrales, ricos en hidratos de carbono de lenta asimilación y que nos permitirán mantener la energía durante la mañana. También es ideal a fruta, siempre que nos apetezca.

En todas y cada una de las comidas debemos tener mucho cuidado al masticar. Hacerlo conscientemente y hasta deshacer literalmente los alimentos. No solo ahorraremos gran parte de la mucha energía que consume nuestro cuerpo haciendo la digestión (es uno de los procesos biológicos que más energía de nuestras reservas consume), sino que además le estaremos proporcionando la mayor fuente natural de agua: La saliba, en una cantidad que se acerca a los 2 litros y medio al día siempre y cuando mastiquemos correctamente. Sumando a esto la cantidad de agua que bebemos y el agua que contienen los alimentos que consumimos, toda esa cantidad de agua hará que nuestro organismo este perfectamente hidratado en todo momento.
Debemos poder dar a cada comida un entorno agradable donde hacerlo, un lugar con pocos ruidos, tranquilo y acogedor. El verdadero valor nutricional de una comida esta en equilibrar el alimento con el sentimiento. Debemos ser capaces de disfrutar penamente de cada bocado que tomamos a la vez que estar agradecidos por ello.

Las cenas, en la medida de lo posible, deberán hacerse lo suficientemente antes de acostarnos y deberían ser más ligeras que las comidas, fundamentalmente porque el hígado trabaja con menor intensidad a medida que van pasando las horas del día y la digestión puede llevar más tiempo, y no es conveniente hacer la digestión cuando ya estamos dormidos, porque se descansa peor y a la mañana siguiente el cuerpo se levanta inevitablemente apagado.

Se recomienda dormir con la ventana abierta, tanto en verano como en invierno, y realizar respiraciones conscientes y profundas una vez nos disponemos a descansar. Resulta especialmente interesante realizar ejercicios de conciencia corporal (sentir el cuerpo). Un cuerpo bien relajado ayudará al cuerpo a reponerse del desgaste de toda su actividad diaria y le hará recuperar toda su energía.

Si fortalecemos nuestro cuerpo con estos hábitos, comiendo de la forma más simple y lo más natural posible, nuestra salud sentirá una notable diferencia.